VII Época - 80

EL AUTORITARISMO EN LA CGT ES UN CÁNCER QUE LA ESTÁ DESTRUYENDO

Desde que la candidatura de “la CGT de todas” fue elegida, por escaso margen, para ocupar los cargos orgánicos de responsabilidad, el autoritarismo, el ejecutivismo, se ha venido haciendo protagonista de la normalidad cegetista. Así, hemos visto como secretariados (incluso secretarios tan solo), han tomado decisiones gravísimas, se han constituido en interpretadores máximos de la normativa orgánica, han decidido inhabilitaciones y desfederaciones sin contar con el resto de la organización, han “desvinculado” sectores enteros, han avalado escisiones orgánicas o han vaciado de funciones al Comité Confederal sin que les temblase el pulso. En esta locura, algunos secretariados territoriales se han manifestado fieles aprendices de aquellos y han profundizado en la crisis orgánica desatando, en ocasiones, oleadas de ordeno y mando que poco han hecho en favor de la organización.

Esta política antilibertaria ha provocado una catástrofe en la CGT y ha llevado a afiliados o afiliadas, sindicatos y otros entes a reaccionar extraorgánicamente, buscando reparación fuera de la confederación, cuestión que, aunque lamentable, no deja de ser comprensible ya que los caminos internos para la resolución de entuertos están cegados por los mismos autoritarios que los han provocado.

El Congreso de Castilla y León

En el mes de marzo pasado se efectuó la convocatoria del Congreso Territorial de la CGT de Castilla y León, que se celebrará los días 3 y 4 de octubre en Ávila. En el orden del Día figura la elección del nuevo Secretariado Permanente de la territorial.

En tiempo y forma, se presentan las candidaturas-propuestas para ocupar los cargos de gestión y representación, y que son, a saber, una candidatura presentada por el Sindicato de Oficios Varios de Zamora, otra candidatura presentada por el Sindicato de Oficios de Ávila y una candidatura específica para un cargo concreto presentada por el Sindicato de Administración, Sanidad y Entes Públicos de Valladolid.

Sorprendentemente, la Comisión Organizadora envía, el 18 de septiembre pasado, a todos los sindicatos de la territorial una circular en la que comunica que la candidatura presentada por el SOV de Ávila es rechazada “al incumplir el Artículo 27 del Reglamento de Congresos Confederal por el que se rige este próximo Congreso Ordinario, al haberse enviado a todos los Sindicatos de esta Confederación Territorial, condicionando así a los Sindicatos al no haberse dado a conocer a la vez que todas las demás”. El lío está montado. Otro más.

El artículo 27

¿Qué dice dicho artículo?: Pues que “Las candidaturas serán enviadas al Secretariado Permanente existente y a la Comisión Organizadora del Congreso, con 21 días de antelación a la fecha de celebración del mismo, que las darán a conocer a la totalidad de los sindicatos con 15 días de antelación.”

La Comisión Organizadora se erige con esta decisión en interpretadora de los Estatutos (ya sabemos que esta es una función exclusiva del Comité Confederal, pero les da igual) y entiende que enviar la candidatura a todos los sindicatos a la vez que a la Comisión Organizadora los condiciona injustamente, provocando, en su razonamiento electoralista burgués, una ventaja de esta candidatura sobre la otra que se presentaba. El problema es que el nombrado artículo:

a) No prohíbe la difusión de las candidaturas antes del plazo fijado.

b) Sí obliga a la Comisión Organizadora a su difusión en una fecha determinada, evidentemente como garantía de que todos los sindicatos las conozcan y oficializando que son aquellas y no otras la candidaturas que se presentan.

Por lo expuesto, siendo evidente que no hay ninguna disposición normativa en la CGT que impida la difusión de una candidatura antes de que la Comisión Organizadora (erigida, no se sabe en base a qué, en Junta Electoral Central inapelable) lo haga en la fecha reglada estatutariamente. No está de más el recordar que la candidatura de “La CGT de todas”, la de la pajarita, se difundió urbi et orbe antes de tiempo; y no solo esto, sino que hizo una auténtica campaña que provocó una reconvención del Secretariado Permanente del momento, sin que, por supuesto, anulase la candidatura. Por lo tanto, la decisión de la mencionada comisión está fuera de todo respeto a la organización y a sus normas, siendo su decisión nula sin paliativos.

La Comisión Organizadora

Se está poniendo de moda en la organización que nadie firme los escritos y se haga responsable de ellos. Esto mismo pasa con la comunicación de la tropelía de la anulación de la candidatura de Ávila. No tiene cabecera, ni firma. Nadie se compromete y, si quieres quejarte, hazlo al maestro armero. Pero es que esta Comisión Organizadora tampoco no se sabe quién la forma y, solo tras leer unos correos electrónicos, se puede sacar la conclusión de que fulano o mengano forman parte de ella. Pues bien, para rematar el disparate, resulta que, al menos, dos miembros de dicha Comisión son también miembros de la única candidatura aceptada. En su caso, los escrúpulos que decían tener para proteger que no se condicionase a los sindicatos con la difusión previa de la candidatura rechazada, desaparecen para nombrarse juez y parte sin el menor remilgo y laminar de esta forma la candidatura rival.

Las reacciones

De forma inmediata, el SOV de Ávila presentó un escrito de impugnación de la decisión de la Comisión Organizadora, exponiendo los motivos para esta impugnación y argumentando la actuación partidista de la comisión, interesada en perjudicar a la candidatura invalidada. Esencialmente, los argumentos son los siguientes:

a) No hay prohibición en el artículo 27 de difundir la presentación de la candidatura.

b) No se han recibido actas de la constitución de la Comisión Organizadora ni listado de las personas que la integran, siendo conocedores de que varias personas de la otra candidatura forman parte de ella.

c) No hay encabezamiento ni firmas en la comunicación de anular su candidatura.

Finalmente, solicitan la admisión de su candidatura y advierten que, de no ser así, solicitarán la constitución de la Comisión Confederal de Garantías, con la reserva de las consecuencias jurídicas y orgánicas que pudieran derivarse de las responsabilidades asumidas por quienes hubieran actuado de esta forma inorgánica. Varios sindicatos más enviaron escritos en similares términos, denunciando la vulneración de los derechos de toda la afiliación o el ataque a la democracia directa.

Los derechos de los afiliados

Según el artículo 29 de los Estatutos, la afiliación tiene, entre otros, los siguientes derechos: “…Elegir a las personas de los distintos órganos de representación de la Organización según las normas que indica el presente Estatuto.

Ser elegida o elegido para cualquier órgano de representación de la Organización según las normas que indica el presente Estatuto, salvo lo dispuesto en el artículo 32.” Se vulneran entonces gravemente, los derechos de la afiliación, tanto de elegir a sus representantes orgánicos como la de ser elegida, ya que la única restricción para ello es la que indica el 32 mencionado, que es el artículo que se refiere a las incompatibilidades orgánicas. Esta vulneración debería por sí sola suponer la anulación de la decisión adoptada y el regreso a la normalidad confederal.

¿Y ahora qué?

Es inaceptable la situación. La organización debería solidarizarse con la afiliación agredida y exigir que el Secretariado Permanente de la CGT intervenga inmediatamente en la cuestión, salvo que se convierta él mismo en cómplice del ataque a la organización y vulnere nuestra filosofía antiautoritaria al permitir que una Comisión Organizadora se convierta en un Tribunal Electoral con facultades ejecutivas e inapelables. No podemos olvidar que la candidatura de Fadrique también se difundió en su momento sin esperar a que la Comisión Organizadora diese a conocer las candidaturas y que, incluso, llegó a realizar y distribuir folletos con fotos de la suya, casi como si fuese una corriente organizada dentro de la organización. Este SP, acostumbrado a interferir en la vida orgánica de los entes que le disgustan, no debería tener reparos de hacerlo en este caso.

Animamos a que los compañeros y compañeras afectados se enfrenten orgánicamente a esta barrabasada e, incluso, a que no acepten el resultado del Congreso Territorial si no son atendidas sus demandas de que la candidatura anulada sea restaurada, llevando este enfrentamiento hasta las máximas consecuencias.

No podemos aceptar estas formas de actuar. El autoritarismo cada vez está más decidido a acabar con el anarcosindicalismo de la CGT y, o nos planteamos un enfrentamiento total hasta erradicar sus formas de actuar o nos podemos ir despidiendo de la organización tal como la conocimos y a la que miles hemos colaborado a construir.

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