LA CUESTIÓN DE LAS PELAS EN LA PRÓXIMA PLENARIA Y OTRAS COSILLAS
La próxima Plenaria Confederal Ordinaria, a celebrar en Torrejón el día 21 de octubre, incuye en su Orden del Día, dos cuestiones económicas de interés y de compleja resolución. Se trata, nuevamente, de la cuota confederal y de los gastos de la parte de los locales que la organización tiene cedidos a distintos sindicatos de la CGT y sobre los que hay discrepancias en lo referido a quiénes deben asumirlos. También hay alguna otra cosilla más que voy a mencionar de pasada.
La cuota sindical
La Secretaría de Finanzas propone un aumento del 10,92 % en la cuota -de los 11,72 euros actuales a los 13 euros-, argumentando que la cuota no se ha subido desde 2018. Dice además que los sindicatos han ido subiendo la cuota mediante cuotas complementarias, mientras que el resto de entes no puede acudir a este mecanismo. Argumenta, además, un incremento de los precios muy superior a los de la cuota y que esta situación es insostenible. Vayamos por partes.
No conocemos nada que impida que las territoriales establezcan cuotas complementarias, al menos en la misma medida que no se impide que los sindicatos lo hagan. En todo caso, podría discutirse si los sindicatos están autorizados por los Estatutos a establecer estas cuotas o si simplemente se trata de decisiones por la vía de los hechos consumados, decisiones no discutidas dada la precariedad económica que sufren.
Es sabido que se está estableciendo una desigualdad en la cuota que paga cada afiliado o afiliada por el mero hecho del consentimiento de los distintos entes confederales y la falta de interés para poner coto a estas decisiones. Esta situación no solo incrementa las desigualdades entre la afiliación de uno u otro sindicato sino que se ve agravada incluso dentro de cada sindicato, ya que, establecida la sobrecuota, quienes pagan a través de recibo pagan más que aquellos que lo hacen a través de nómina en las empresas cuyo cobro está centralizado a través de las secciones sindicales estatales, por ejemplo, a cuya afiliación no es posible aplicar la sobrecuota. Es decir, en estos casos la afiliación del mismo sindicato y de la misma empresa pagan diferente según lo hagan por recibo o a través de la nómina.
¿Podemos decidir en estas condiciones el incremento de la cuota propuesto? Creo que no, ya que los sindicatos no podrían aceptar un incremento de 1,28 euros por cuota, de los cuales únicamente 43 céntimos mensuales irían a parar a sus arcas. Teniendo como tienen a mano el recurso de la sobrecuota -que en la práctica no tiene límite-, será muy difícil que los sindicatos aprueben subidas tan altas en beneficio de otros entes confederales. Solamente cuando se adopte un mecanismo equitativo en la distribución de la cuota, podrán los sindicatos plantearse subidas de este calibre. Mientras este rediseño de la distribución de la cuota no esté en vigor, el secretariado de Finanzas debería plantearse objetivos más modestos -por ejemplo el IPC de cada año- si no quiere provocar rechazos generalizados.
Considero que la única salida a esta situación -que los sindicatos sigan negándose a que se suba la cuota confederal- pasa por la inclusión, en el próximo congreso, de un punto específico -separado del genérico de Estatutos- que aborde toda la problemática de la cuota. Este punto debería tratar, al menos, lo siguiente:
1. Importe y método de revisión de la cuota confederal.
2. Distribución entre los distintos entes, que garantice a los sindicatos medios económicos suficientes.
3. Sobrecuotas: quiénes las pueden acordar y sus límites.
No sabemos lo que pasará en la próxima Plenaria, pero se puede sospechar que la cuota seguirá igual y que la organización no aceptará la subida desproporcionada propuesta. Eso tendrá como consecuencia que muchos sindicatos optarán por la sobrecuota, profundizando así en el problema. Y así, año tras año, salvo que enfrentemos el problema y cambiemos totalmente el sistema actual.
Los gastos de los locales confederales
Según expone el secretario de Finanzas, hay dos sindicatos en Cataluña que se niegan a abonar los gastos que, según la legislación actual, le corresponden al Comité Confederal por ser propietario de una parte de dichos locales, propiedad cuyo uso está cedido a los sindicatos afectados. Es decir, los sindicatos defienden que el Comité Confederal debe abonar la parte del IBI y de las derramas que porcentualmente le corresponden. El CC considera que si el sindicato disfruta de los locales, debe ser él quien se haga cargo de los gastos que generen. Es procedente recordar que, en el resto de los locales y en estos mismos dos hasta recientemente, los sindicatos venían asumiendo en su totalidad los gastos del IBI y las derramas sin mayor problema.
Alega bien Finanzas cuando dice que lo razonable es que los que disfrutan de los locales se hagan cargo de los gastos que generan, como por ejemplo el IBI o la comunidad; sin embargo, no podemos dejar de señalar que los otros gastos, las derramas, tienen más que ver con el valor de los inmuebles causados por su mantenimiento o mejora y, por lo tanto, suponen un incremento de valor del inmueble que beneficia no solo al sindicato, sino también al propio Comité Confederal. En el caso de una venta, por ejemplo, el CC vería incrementado el valor de dichos locales y se beneficiaría íntegramente del aumento de su precio sin haber aportado nada para los gastos. Y esto es, a todas luces, injusto.
Debe el Comité Confederal plantear una solución razonable que contente a ambas partes, pero, mientras tanto los sindicatos afectados no pueden dejar de hacer frente a las responsabilidades adquiridas cuando se hicieron cargo de los inmuebles ahora cedidos por la organización. Por otro lado, el Comité Confederal no puede traspasar la responsabilidad del cobro a la Territorial ni repercutirle a ella las consecuencias de la falta de pago de los sindicatos, sino intentar solucionar las discrepancias que se presentan sin meter a terceros en problemas que no han causado.
Expansión y elecciones sindicales 2025
Continúa el SP empeñado en convertir la petición y justificación de fondos en una carrera de obstáculos. No podemos seguir así: muchos sindicatos no tienen la estructura suficiente como para dedicarse a la burocracia acordada en este tema y, lo que es peor, son los sindicatos pequeños los que más problemas tienen y, por lo tanto, los que es más fácil que se queden sin fondos. No debería ser un problema hacer un reparto equitativo, solidario y sin burocracia entre los sindicatos, salvo que creyésemos que los sindicatos son una panda de chorizos indecentes, que no es el caso.
Perseverar en el error
Continúa el secretario general provocando más problemas que los que soluciona. Los que la actualidad orgánica nos urgen son el caso de la Confederación de Andalucía y el Federal Ferroviario. Sigue el SG cavando la fosa de la CGT y, lo que es peor, sin permitir al Comité Confederal que adopte acuerdos al respecto, vaciándolo de contenido orgánico. A pesar de las reiteradas solicitudes de la Territorial de Galicia para incluir diversos puntos en los órdenes del día de las plenarias, el SG hace oídos sordos y continúa el desmantelamiento de la organización. Por lo menos, ahora ya no nos engaña diciendo, como en el caso de Transportes de Madrid, que se estaban haciendo gestiones para “solucionar el problema”.
Volta da burra ao trigo
Nos anuncian la publicación de un número del Libre Pensamiento -sería el 124- con el título de Trabajo sexual. Yo tenía entendido que la organización se había manifestado ya en repetidas ocasiones por la abolición de la prostitución, precisamente porque el llamado trabajo sexual no lo era. Volvemos a poner a debate, de cara al próximo congreso, tal como no se corta en decir el informe, una cuestión que ya había sido superada.
Habría mucho más que decir sobre la próxima Plenaria Ordinaria de la CGT, pero sobre todo habría que decir que se hurtan del debate las cuestiones orgánicas, simplemente porque el SG y el SP no quieren. Así nos va.

