PLENO FEDERAL DE LA FETAP-CGT
Una propuesta que -de no cortar de raíz- gangrenará la Confederación
En la CGT estamos viviendo tiempos abso-lutamente descorazonadores. Cada vez es mayor la presencia de ciertos personajes en cargos de responsabilidad orgánica, cuyos valores más destacados son los que caracterizan al burócrata de una entidad jerarquizada: fatuidad, cortedad de entendimiento, alevoso desprecio a toda razón, argumento y experiencia e incapacidad manifiesta de distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre lo útil colectivo y el interés privado, casi siempre mezquino. Pues estos son los valores que están detrás de la ‘ponencia’ presentada por Josep García y cinco personas más al Orden del Día del Pleno Federal de la Federación sectorial de Trabajadores de la Administración Pública (FETAP) – CGT (Lérida, 28 y 29 de noviembre), bajo el título “Ratificación definitiva en pleno de la integración en FETAP de las secciones sindicales estatales de las entidades públicas empresariales Renfe y Adif”.
Fatuidad del burócrata.
En los números 86 y 87 de La Campana (VII Época), los compañeros Germinal Cerván y Rodrigo Vázquez Arias, publicaron sendos artículos, en relación a esa ponencia. Con rigor argumental y acierto analítico, ambos alertan del deliberado ataque a la estructura y funcionamiento confederales que supone, en primer lugar, haber dado pábulo a semejante disparate (Plenaria federal de FETAP, 27 mayo 2025) y, en segundo lugar, la pretensión de que el Pleno de la FETAP finalmente apruebe (‘ratifique’) la ocurrencia de despojar a los trabajadores de Renfe y Adif de su pertenencia sindical al sector de “Transportes y Comunicaciones”. Todo ello, sin siquiera consultar a la afiliación y militancia de CGT de los sindicatos locales de Transportes (en los que están afiliados los compañeros ferroviarios) o a la sección sindical ferroviaria de los SOV y/o Sindicatos Únicos. Fatuamente, se atribuyen un fantasmal poder jerárquico que la CGT y su afiliación de ningún modo reconocemos.
Cortedad de entendimiento y alevoso desprecio a toda razón, argumento y experiencia.
En CGT, un Pleno de cualquiera de las 14 Federaciones sectoriales reconocidas en sus estatutos es, ni más ni menos, que una reunión previamente concertada de sindicatos locales (y secciones sindicales en Sindicatos únicos o de Oficios varios) del ramo de producción correspondiente.
Sin embargo, los autores de la ‘ponencia’ tratan de excusar su propuesta en el hecho de que ambas empresas (Renfe y Adif) están consideradas por el Estado (entidad ajena y enemiga de la clase trabajadora y de CGT, ¡nunca lo olvidemos!) como “Entidades Públicas Empresariales” propias. Condición jurídico-administrativa, que, por otra parte, el Estado atribuye también a otras muchas empresas de multitud de sectores industriales y de servicios, en educación, sanidad, energía, comercio, universidades, espectáculos, investigación, químicos, hostelería, transporte (terrestre, marítimo y aéreo), etc, etc, etc., sin que a los ocurrentes ‘ponentes’ de FETAP- CGT les mueva a proponer el mismo trato orgánico a sus trabajadores que a los ferroviarios.
Hace más de 100 años.
Entre 1918 y 1919, en los Congresos de Sants (1918) y La Comedia (Madrid, 1919), la organización anarco-sindicalista de la que históricamente procedemos, CNT, decidió reorganizarse uniendo la multitud de sindicatos de oficio locales en Sindicatos únicos de Ramo (propiciando su coordinación en la Federación de ramo correspondiente) en los que habrían de confluir las correspondientes secciones de oficio, cuyos trabajadores compartiesen, básica y funcionalmente, elementos es-trechamente relacionados de la producción material y objeto del trabajo, transformación de la materia prima, mercancías, etc. etc. Aquella resolución se adoptó por el convencimiento de los congresistas de que así lo exigía la lucha obrera del momento, dotando a los sindicatos territoriales y a la organización entera, de una mayor capacidad reivindicativa, resistencia y enfrentamiento ante los profundos cambios en el sistema empresarial capitalista de principios del siglo XX.
Esta decisión, significó un avance enorme para el movimiento obrero y la organización sindicalista, siendo sus primeros frutos, tanto el éxito extraordinario de la huelga de la Canadiense, que logró la implantación generalizada de la jornada máxima de 8 horas en España, como el hecho de que en el Congreso de 1918 estuviesen representados 73.860 trabajadores y que, un año después, el número de trabajadores representados en el Congreso de la Comedia, superase los 400.000.
Incapacidad manifiesta de distinguir entre lo responsable y lo espurio.
El rumbo señalado en 1918-1919 por el anarcosin-dicalismo es el sentido en que debiera evolucionar y avanzar la CGT, pues no dejamos de estar también ahora en tiempos de cambios profundos del sistema de producción capitalista y del régimen económico-político que lo sostiene. Sin embargo, la propuesta puesta a consideración en el Pleno de la FETAP va en el sentido contrario, al debilitar la unión necesaria de los trabajadores en la lucha cotidiana, sindical y colectiva, contra el capital. Pues eso significa pretender fracturar la actual Federación de Transportes y Comunicaciones (FETyC) de CGT en dos (FETyC / FETAP) y, en conse-cuencia, instalar en CGT la separación orgánica de trabajadores de un mismo sector según ‘lo que se decida’ en la localidad correspondiente. De modo que la sección sindical de Renfe o Adif de Cusprediños de Arriba, pueda ‘decidirse’ por FETyC, mientras que la de Cuspedriños de Abaixo, se “decidirá” por FETAP. Ponemos el término ‘decidir’ entre comillas, para destacar que, en realidad, esa decisión no corresponderá en ningún caso, a una verdadera asamblea de trabajadores, sino al grupito de burócratas que previamente las haya destruido o pervertido.
A modo de ejemplo.
Baste para ilustrarlo un ejemplo actual: Navantia, en Ferrol, es una empresa pública, en la que participan un importante número de empresas subcontratadas. En estas circunstancias, CGT de Navantia, que -como es preceptivo en nuestros acuerdos congresuales, defiende la unión reivindicativa y de acción sindical de la plantilla de la factoría-, traslada este criterio a su propia estructura defendiendo y creando la Sección Sindical Unitaria de Navantia-CGT.
Esperemos que, a ningún iluminado de la FETAP-CGT, se le ocurra plantear la división de la Sección Sindical Unitaria de Navantia-CGT en dos o más sindicatos sectoriales o intenten lo mismo, en cualquier otro sector de Educación (estatal o privada), Sanidad, Banca …
Razón última y primera de este disparate. Incapacidad de distinguir entre lo útil colectivo y el interés privado, casi siempre mezquino.
El compañero Germinal escribió: “siendo meridiana-mente claro que los trabajadores ferroviarios son trabajadores del sector del transporte y no de la administración pública, ¿qué justificación tiene este intento unilateral por parte de la FETAP?”. No repetiremos su certero análisis -que compartimos absolutamente- al situar la ‘ponencia’ en el contexto de la desfiguración del anarcosindicalimo propio de la CGT pretendida por el SG de la CGT y sus compinches, aún a costa de cosechar una fractura de la organización (ya evidente en numerosos ámbitos geográficos y sectoriales) pero con la esperanza de apropiarse de unas siglas y bienes que ya han traicionado.
Pasarán los días 28 y 29 de noviembre. En Lérida, sucederá lo que suceda, pero ya adelantamos que si esa ‘ponencia’ sale aprobada y no fuese arrojada a la papelera, la organización entera deberá salir al paso, impugnándola en todas las instancia y disponiéndose a atajar drásticamente esta gangrena.