VII Época - 99

ASESINATOS OCULTOS

La externalización en países del Magreb del control del flujo migratorio hacia la UE

Finales de diciembre – Veinte y un migrantes originarios del África sahariana y subsahariana han muerto, víctimas de la sed y la inacción forzada en la desértica frontera entre Marruecos y Argelia. Los cadáveres han sido enterrados en tumbas sin nombre.

Enero – Al menos nueve subsaharianos (siete hombres y dos mujeres) habían muerto por hipotermia o inanición en la ruta migratoria fronteriza entre Marruecos y Argelia. Las redadas nocturnas de las fuerzas de seguridad marroquíes y argelinas en el accidentado paso de Ras Asfur contribuyen, según la AMDH, a la sucesión de accidentes de los subsaharianos, que sufren caídas desde alturas considerables en una región que no cuenta con equipos sanitarios y de rescate. “Ambos países expulsan a la vastedad del desierto, abandonándolos en territorios donde apenas pueden encontrar agua y donde las temperaturas diurnas superan con frecuencia los 45º centígrados, a miles de extranjeros indocumentados que llegan a su país con la esperanza de entrar en algún país de la Unión Europea sin papeles.”

Enero – La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informa de la muerte o desaparición de más de 375 personas migrantes en la ruta del Mediterráneo durante el mes de enero, al tiempo que destaca que cientos de personas habrían muerto, sea en el mar o en el interior, lejos de la costa, sin que conste oficialmente en ningún registro.

Febrero – Al menos 53 personas han muerto o han sido dadas por desaparecidas tras del hundimiento el 6 de febrero, cerca de la ciudad libia de Zuwara, de una embarcación hinchable. Según el relato de una de las mujeres supervivientes, había tenido que subir con sus dos hijitos muy pequeños a la precaria embarcación, tras ser amenazada de ser llevadas al sur desértico y abandonadas a su suerte.

¿Cómo y quién construye esta colosal red homicida?:

El parlamento, la Comisión y los gobiernos de la UE, todos y cada uno de ellos

¿Qué espada mortífera empuñan?: Las leyes de Extranjería y las normas que rigen el derecho de asilo y refugio (apenas accesible, para quien lo necesita y corresponde). De modo especialmente criminal, las políticas de “externalización” del control de los flujos migratorios desde el África sahariana y sub-sahariana hacia el sur de Europa, que será llevado a cabo por los países fronterizos norteafricanos en su propio ámbito (Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez, Libia …) y bajo sus leyes y procedimientos de trato policiales, militares y judiciales habituales.

La contención y el control de los flujos migratorios irregulares, pactada en los últimos años por la Unión Europea con países de la ribera marítima para que lo obstaculicen del modo que sea a cambio de ‘ayudas’ económicas si, por un lado, está logrando los efectos directamente buscados de reducción de las cifras de accesos ‘ilegales’ a las costas españolas, italianas … por el otro, está impidiendo que la ciudadanía europea pueda llegar a ver y conocer lo que inevitablemente trae consigo esa política: una matanza impune y reiterada de dimensiones colosales, sobre víctimas indefensas. Solo puesta de manifiesto por algunas ONG internacionales y humanitarias, que apenas pueden hacer oír su denuncia, en medio de la necia barahúnda institucional y ocultos sus gritos bajo el manto de silencio y entretenimiento banal urdido por los medios de comunicación escritos y audiovisuales más encumbrados.

Según señalan los informes de esas ONG’s, en Marruecos viven decenas de miles de subsaharianos, muchos de los cuales aspiran a proseguir el camino hacia el norte europeo. Los más de ellos serán detenidos por la gendarmería marroquí, expulsados y trasladados hacia poblaciones del interior o “expulsados al desierto, deportados hacia sus lugares de origen o mueren de hambre y frío sin recibir auxilio tras despeñarse en pasos fronterizos clandestinos”.

Argelia, Túnez y Libia, financiadas con fondos europeos, habían formado en 2024 una alianza para coordinar entre ellos el control de los migrantes que se dirigen hacia Europa desde los países del Sahel.

En 2023, Médicos Sin Fronteras denunció que miles de deportados desde Argelia fueron abandonados en el desierto del norte de Níger. Quedaron varados sin acceso a un refugio ni atención sanitaria, y sin que nadie se ocupara de cubrir sus necesidades más básicas. Lo mismo se repitió, agravado en 2025. Argelia expulsó ese año a más de 34.000 migrantes subsaharianos hacia Níger. A la mayoría de ellos se les subió a autobuses y camiones destartalados, para a través del desierto llegar hasta la ciudad de Assamaka (en Níger), a 38 kilómetros al sur de In Guezzan (Argelia) donde fueron depositados en pleno desierto, en condiciones de abandono en un clima extremo. No hay registro de quienes sobrevivieron y quienes murieron.

¿Hasta cuándo podremos tolerar esta situación -provocada por autoridades, parlamentos, y gobiernos que afirman actuar en nuestro nombre-, sin caer nosotros mismos o nuestros hijos en sus redes criminales?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *