VII Época - 102

CONTINÚA LA MANIPULACIÓN ORGÁNICA

La próxima Plenaria es también objeto de las barrabasadas de Fadrique y del Secretariado Permanente, que se burlan de la organización

Hace ya más de tres años que denunciamos desde La Campana las actividades antiorgánicas de Fadrique y del SP, sin que la situación hubiese mejorado. Los continuos ataques a la organización por parte de este grupo de personas y de sus cómplices han provocado un manifiesto estropicio en la CGT, que se ha saldado hasta el momento con la disminución de la influencia de nuestra organización dentro del mundo obrero -menos afiliación, menos representatividad, menor capacidad de construir alternativas propias, salvo que se le llame así al seguidismo de otras organizaciones y de plataformas ajenas, etc.- y con una sangría orgánica que estos falsarios han sido incapaces de cortar y, lo que es peor, no han intentado cortar. El disparate ha ido creciendo y nos ha traído a las puertas del XX Congreso al borde del abismo, sin que se vislumbre la intención de esta tropa de menguar la hemorragia que nos está consumiendo.

Viene esto a cuento porque acaba de ser convocada la Plenaria Confederal para el próximo 10 de abril -nuevamente en el exilio de Torrejón de Ardoz- y aparece en la convocatoria el siguiente punto del Orden del Día: “XX Congreso de la CGT. Elección y aprobación del orden del día definitivo”. Hay que reconocer que es una curiosa expresión esa de “elección y aprobación”, en lugar de “elaboración y aprobación” y nos preguntamos si hay algún motivo para sospechar de tan peregrina definición del punto o si, simplemente, se trata de que el redactor de la convocatoria no encontró la palabra más ajustada a lo que se quería hacer. Veremos si encontramos la explicación.

Acuerdos mutilados

Cuando vemos la documentación que se envía a la organización para tratar este punto, observamos estupefactos que los acuerdos de los sindicatos están mutilados. Desaparecen los escritos de más de 60 sindicatos que proponen la discusión de la crisis orgánica actual (desfederaciones, expulsiones, inhabilitaciones, desvinculaciones…), con la pretensión de que no se tengan en cuenta, pero lo más espeluznante es que los acuerdos de los sindicatos que proponían otros puntos además del mencionado están editados y censurados, eliminando dicho punto de los textos -con el mejor estilo del censor- con la clara intención de que la organización no pueda a entrar a discutir dicho punto.

Esta circunstancia bastaría para ilustrar el gravísimo momento por el que pasamos, con un SP y un Secretario General amputador, cercenador y castrante, pero eso no es todo. Se agrava más con el “guion” elaborado por el Secretariado Permanente -remitido con la documentación para la Plenaria- con el que se pretende que las propuestas de los sindicatos -las propuestas que pasaron la censura, claro- sean simplemente votadas eludiendo el debate sobre la eliminación del punto de la crisis confederal, indebidamente descala-brado por el SP fuera de sus competencias. Tam-bién observamos que el SP, en su guion sin firma ni responsable conocido, transforma las propuestas al presentarlas, valorarlas y adaptarlas según su entender, alguna de ellas modificándola profunda-mente. Solo es necesario observar la interpretación manipulada que hacen del punto de jurídica presentado por Oficios Varios de A Coruña para darse cuenta de ello. Para verlo, no es necesario más que cualquier interesado lea las propuestas enviadas el 12 de marzo a toda la organización y las compare con su pálido y reformado reflejo que es el guion ya mencionado.

Todo este mecanismo supone una flagrante tergiversación e incumplimiento de lo establecido en el artículo 4 del Reglamento de Congresos, que establece que, tras el envío de las propuestas de los sindicatos al Orden del Día provisional, “una vez analizadas las aportaciones recibidas y tras la necesaria labor de síntesis, el Comité Confederal de la CGT decidirá el Orden del día definitivo”, lo que solo puede significar que el Comité Confederal elaborará el Orden del Día definitivo teniendo en cuenta todas las aportaciones de los sindicatos, sin que nadie, ni siquiera el SP pueda censurar o eliminar ninguna propuesta efectuada en tiempo y forma. Recordemos que el SP ha laminado las propuestas de más de 60 sindicatos, nada menos.

Hay que pelear en la Plenaria

Afortunadamente, los sindicatos tienen los textos completos de los acuerdos sindicales, distribuidos el 12 de marzo junto con la circular en la que se comunicaba la decisión de censurar las propuestas. Tiene así la organización conocimiento de todas las presentadas por los sindicatos de la CGT y no supondrán ninguna dificultad para que las territoriales adopten acuerdos sobre el asunto. Por ello, reclamamos aquí que las territoriales exijan que la Plenaria se posicione sobre el punto de la crisis orgánica. Las territoriales tienen la obligación de defender la organización y sus estatutos, por lo que solo la inclusión de dicho punto en el debate garantiza el cumplimiento de esta premisa.

Inteligencia y decisión ante las marrullerías

Se nos dirá aquí que, a pesar de lo que digan las territoriales -o una gran parte de ellas- el SP se ceñirá al guion presentado y que no pasarán en ningún momento a consideración la inclusión en el Orden del Día del Congreso del punto de la Crisis Orgánica de la CGT, que esa estrategia supondrá la aprobación de un Orden del Día descafeinado y que, ante esta circunstancia, poco se puede hacer. Pues bien, ante este pesimismo orgánico, tenemos que decir lo siguiente: compañeros, si este es el panorama, si resulta que todo se resuelve con la ley del número y la consiguiente votación, valoremos que la solución sea la de utilizar dicho mecanismo en beneficio de la organización. Estudiemos si no es conveniente para la CGT la eliminación de todos los puntos del Orden del Día, tanto los del provisional como los de las propuestas admitidas por el SP, de forma que los únicos puntos que se aprueben para su inclusión sean la aprobación o no de la gestión del secretariado saliente y la elección de nuevo SG y SP. Así se despojaría el Congreso de cualquier distracción con puntos que, hoy por hoy, no son vitales para la CGT y se centraría en el único punto importante una vez eliminado, con marrullerías, el de la crisis orgánica: la gestión del secretariado saliente y elección del nuevo. Y en este punto, caña a tope.

Sabemos que esta propuesta no es de fácil digestión. Acostumbrados estamos a órdenes del día de otro tipo, pero si el Orden del Día del XX Congreso no va a ser elaborado a partir de las propuestas de los sindicatos, como indican los Estatutos, es preferible reducirlo a lo mínimo indispensable, entrar a saco en este punto mínimo y cambiar radicalmente, con la elección de un nuevo SP, de rumbo a la organización. De poco nos servirá debatir sobre puntos de contenido subsidiario si no podemos debatir el punto principal de los propuestos por los sindicatos. Tiempo habrá, con posterioridad, cuando consigamos la pacificación de la CGT, de abordar esas otras cuestiones como las del recopilatorio de acuerdos, las de Estatutos, la de jurídica o todas aquellas que se han propuesto.

El papel del Comité Confederal

Para el actual secretario general, Fradique, y para el SP, el Comité Confederal no tiene más función que la de someterse a las decisiones de aquellos. Para nuestros Estatutos, al contrario, el Comité Confederal es el máximo órgano entre Congresos y tiene legitimado su poder de decisión, incluso sobre los acuerdos del SP o del mismísimo SG. Por ello, sus miembros, en especial las secretarías territoriales, tienen la obligación de hacerse valer porque supone hacer valer a la organización frente a quienes intentan reducirlos a una mera comparsa de Fadrique.

Serán las secretarías territoriales las que tengan que aprobar el Orden del Día del Congreso e incluir en él el punto de la crisis orgánica. En caso de ser rechazado por los manipuladores con su marrullería habitual, deben despojar dicho Orden del Día de toda cuestión accesoria al no haber sido admitido por Fadrique y el SP el único punto de interés congresual para los sindicatos, como se desprende de las propuestas presentadas mayoritariamente. En este caso, el objetivo deberá ser conseguir que el Orden del Día se centre en el debate sobre la gestión de Fadrique y sus colaboradores, punto crucial en este momento histórico para el anarcosindicalismo.

Intentarán silenciar a las secretarías territoriales y no debatir la cuestión aunque estas intenten forzar la discusión, intentarán desprestigiar a alguna de ellas distrayéndonos con medias verdades o falsedades sobre acontecimientos de hace treinta años, pero eso no debe afectar a la defensa de la organización y a la necesidad de barrer la basura que se ha ido amontonando en algunos rincones. Saquemos las escobas.

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