IMPULSOS FUERA DE TODA RAZÓN Y VERDAD A LA ENERGÍA NUCLEAR O LA INSACIABILIDAD DESTRUCTIVA DEL CAPITALISMO / 2
En artículo anterior [La Campana, VII Época, nº 101] comentábamos las decla-raciones de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, realizadas el 10 de marzo en línea que viene de antiguo con el lobby empresarial nuclear civil y militar para impulsar en los países de la Unión Europea la industria nuclear, a través de tres procedimientos íntimamente relacionados:
+ Mediante la prolongación de la vida útil de las plantas nucleares en funcionamiento más allá de su fecha de caducidad prevista, avalada por los propios técnicos que habían diseñado el proyecto respectivo. Se trataría de extender al mayor número de países de la UE, lo ya decidido por el gobierno francés de alargar la vida de la mayoría de los 57 reactores que están en activo por otros 50 años, aún a expensas de reducir la seguridad y acrecentar el riesgo de accidente nuclear, de dimensiones impredecibles y que, llegada la situación, extendería sus efectos contaminantes y radioactivos más allá de Francia.
+ Con la construcción y diseño renovado de nuevas centrales atómicas, que además de situarse en países de la UE puedan promoverse su instalación en países terceros. Así, Francia ya había anunciado su decisión de triplicar su capacidad nuclear, mediante la construcción de seis nuevos reactores EPR2 de cara al 2030 y de otros ocho para su entrada en funcionamiento en 2050. Por su parte, los gobiernos danés, finlandés, polaco, sueco y de los Países Bajos ya han declarado que se incorporarán a la inauguración de nuevas plantas nucleares, al amparo de las subvenciones que otorgue la Comisión Europea.
+ Llevando a cabo a la mayor urgencia el Plan de despliegue masivo de pequeños reactores atómicos modulares —los denominados SRM, con una producción limitada entre 80 y 320 megawatios (MW), frente a los más de 1.000 MW de las plantas convencionales—, cuya entrada en funcionamiento no puede demorarse más allá del 2030.
Aguas revueltas en España, que hacen temer lo peor
De momento, el Gobierno español, afirma -con toda cautela, pues es de prever que donde ahora digo, digo, pronto diré diego- que mantendrá el calendario de cierre para las centrales -Almaraz en 2027 … y Trillo, la última, en 2035 y que, hasta el momento, no está a valoración incorporarse al despliegue en suelo español de reactores SRM.
Sin embargo, las grandes empresas energéticas españolas vienen reivindicando, cada vez con mayor insistencia, la ampliación de la energía nuclear en España y, además, que esa ampliación se realice garantizando el gobierno “la viabilidad económica” de los proyectos empresariales, con partidas concretas a expensas de los presupuestos públicos.
Con este objetivo, no han desaprovechado la ocasión que les ofrece la ‘crisis energética” provocada por los ataques de EE UU e Israel contra Irán. En declaraciones realizadas respectivamente el 16 y el 19 de marzo, los directivos de Iberdrola y Endesa volvían a insistir en la necesidad de impulsar la energía y aplazar el cierre de las plantas atómicas hoy en activo (no solo la de Almaraz) al menos por diez años más, si bien condicionando su actividad en los próximos años a bonificaciones directas de fondos públicos a las empresas. Estas declaraciones -que reiteran lo ya formulado formalmente en 2025- apenas fueron debidamente contestadas por las autoridades españolas, con la excusa de mantenerse a la espera del pronunciamiento del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre la idoneidad de esta ampliación.
La necesaria respuesta social
Ante los signos cada día más alarmantes de que la bomba de relojería planetaria que representa la proliferación y no la clausura de las instalaciones nucleares, solo cabe, como decíamos “la movilización sindical y social organizada, organizada frente al enemigo que tenemos delante”. Así lo entendieron las más de 50 organizaciones y colectivos ecologistas, sindicales (entre ellas, CGT), vecinales y sociales, autoras de un manifiesto presentado el pasado 11 de marzo, coincidiendo con el 15º aniversario del desastre de Fukushima, propone una “ofensiva civil para exigir al Ejecutivo de coalición que no ceda ante las presiones del oligopolio eléctrico y cumpla estrictamente con el calendario de cierre pactado.”. Cinco reivindicaciones principales cierran el manifiesto:
+ Cierre de los reactores de Almaraz en las fechas previstas: el 1.11. 2027 y el 31.10. 2028.
+ El fin de la energía nuclear en la península Ibérica a más tardar en 2035.
+ Que no se subvencione a las nucleares con rebajas fiscales.
+ Que se incremente la tasa Enresa para garantizar que las empresas paguen íntegramente la gestión de sus residuos.
+ La búsqueda transparente y participativa de soluciones para los residuos radiactivos.