EL MINISTRO NO MENTÍA

Es raro encontrar a un político que diga la verdad, y mucho más difícil que este político sea un ministro. Que, además, diga la verdad sobre el futuro de las pensiones que dicho gobierno tiene planeado es ya para nota.

Al ministro Escrivá le ha caído la del pulpo por decir que, en el cacareado pacto de las pensiones, se había acordado que o la generación del baby boom trabajaba más tiempo o cobraba pensiones más bajas. Ante el ataque generalizado de partidos “de izquierdas” y de la coalición pseudosindical CCOO-UGT, tuvo que rectificar diciendo que “no tenía un buen día”, pero hace menos de una semana ha transformado sus “reflexiones” en que los boomers tendrán que enfrentarse a “o un ajuste a la baja en su pensión, o que las paguen todos los ciudadanos a través de impuestos, declaraciones realizadas en la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo.

Tenemos, pues, una amenaza directa a las pensiones del ministro del ramo por lo que no deberíamos tomárnoslo a cachondeo a pesar de la escandalera de CCOO-UGT negándolo todo. ¿Y cómo salimos de la duda que nos asalta ante esta aparente contradicción? Pues muy fácil: leyéndonos el texto del acuerdo sobre pensiones firmado hace escasas semanas.

No mienten los firmantes al decir que hay dos acuerdos claros: la referencia de la subida de las pensiones es el IPC y, si el IPC es negativo, las pensiones se mantienen ese año. Estaríamos todos contentos si no hubiese un tercer acuerdo justo a continuación de los dos anteriores, nada menos que en la primera página:

Como regla adicional, con el objetivo reforzado de preservar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y garantizar la suficiencia económica de los pensionistas, el Gobierno y los interlocutores sociales realizarán, en el marco del diálogo social, una evaluación periódica, cada cinco años, de los efectos de la revalorización anual de la que dará traslado al Pacto de Toledo, y que contendrá una propuesta de actuación si fuese necesario corregir alguna desviación para preservar el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones.

Seguramente se dirá que no es más que una cuestión técnica y que no tiene la mayor importancia, pero este acuerdo supone que la subida según el IPC (un índice bastante cuestionable, por cierto) estará limitada a futuras revisiones “si fuese necesario corregir alguna desviación”, según los propios firmantes, entre ellos CCOO-UGT.

Pero eso no es todo. En la página 12 y bajo el epígrafe Medidas para preservar el equilibrio y la equidad intergeneracional nos encontramos con la siguiente perla:

Dada la dimensión intergeneracional del sistema de pensiones, y las necesidades excepcionales y acotadas en el tiempo que para su equilibrio va a suponer la jubilación de la generación del baby boom y el aumento de la esperanza de vida, es necesario recuperar para el diseño del nuevo mecanismo el planteamiento consensuado en la reforma de 2011. Ello implica incorporar indicadores que en conjunto ofrezcan una imagen más fidedigna del desafío que para el sistema supone el envejecimiento de la población y que, actuando de forma equilibrada sobre el conjunto de parámetros del sistema, sirvan de base para un diseño del nuevo mecanismo que evite hacer recaer en las generaciones más jóvenes el coste derivado de la llegada a la edad de jubilación de cohortes de trabajadores más pobladas, repartiendo de forma equilibrada el esfuerzo entre generaciones y fortaleciendo la sostenibilidad del sistema en el largo plazo.

¡Ya apareció el baby boom tan desmentido por el aleve CCOO-UGT! Es decir, que hay una mención específica en el acuerdo a dicha generación y que se incorporarán “indicadores” que “sirvan de base para un diseño de un nuevo mecanismo que evite, etc.” Traducido: que eso de garantizar el IPC estará en función de otros elementos y que, en consecuencia, no será de aplicación automática.

Para todos aquellos que piensen que estas son concesiones mínimas y simplemente literarias, nos queda aún el llamado “factor de sostenibilidad”, aquel concepto inventado por Zapatero en 2011 y que Rajoy aprovechó anticipando sus efectos y efectuando el último recortazo a las pensiones públicas. Pues bien, según los firmantes del acuerdo, el “factor de sostenibilidad” desaparece, pero…:

En cumplimiento del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, los firmantes se comprometen a negociar la sustitución del factor de sostenibilidad del artículo 211 por un nuevo mecanismo de equidad intergeneracional que operará a partir de 2027 en los términos que se describe en el párrafo siguiente. El proceso de negociación en el marco del diálogo social se abrirá inmediatamente después a la suscripción de este acuerdo, de forma que la regulación del nuevo mecanismo pueda incorporarse al proyecto de ley que dé cumplimiento al citado acuerdo antes del 15 de noviembre de 2021. Si en ese proceso de negociación en el marco del diálogo social no se alcanzara un acuerdo, el Gobierno de España procedería a regular el citado mecanismo, de forma que esté definido en el momento de entrada en vigor de la citada Ley.

Esto quiere decir que, a partir del año 2027, el mismo año en que se revisará lo del automatismo del IPC, tendremos un nuevo mecanismo, llamado de “equidad intergeneracional” en el anteproyecto de ley que sustituirá al “factor de sostenibilidad”, pero no supone, de ninguna manera, su desaparición real, sino una simple modificación estética.

Esto es lo que tenemos con el futuro próximo de las pensiones: un pseudosindicalismo traidor, unos gobernantes entregados al capital y un adormecimiento mediático que nos miente y engaña continuamente. Quizás el único que no nos ha engañado, y fue sólo durante un momento, ha sido el ministro. En nuestras manos está dejarnos engañar o darle la vuelta a la situación.

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