HUELGUISTAS DE HAMBRE DE ‘PALESTINE ACTION’ DOBLEGAN LA COMPLICIDAD DEL GOBIERNO BRITÁNICO CON ISRAEL
Hasta hace tres días, tras mantener durante más de 70 días una huelga de hambre, cuatro militantes de Palestine Action, encarcelados injustamente en diversas prisiones de Reino Unido estaban al borde de la muerte y en presencia de daños irreparables en el organismo que les afectarán gravemente la salud mientras sobrevivan.
Hasta hace tres días, el gobierno laborista británico exhibía con despreciable desparpajo el poder criminal que le concede su estatus político, no atendiendo la demanda que los huelguistas y los miles de personas detenidos por su apoyo a Palestine Action, le exigían: poner fin a la participación en el régimen genocida y de apartheid de Israel y, en concreto, cerrar la fábrica de armamento de la empresa israelí Elbit Systems UK. [Editorial de La Campana, VII Época, nº 92, de 12.01.2026]
El pasado jueves, 15 de enero, el gobierno británico, ante los informes de los médicos penitenciarios de que los huelguistas presentaban ya síntomas de agonía terminal, anunció la cancelación del acuerdo con la armamentística israelí Elbit Systems y no adjudicarle el nuevo contrato antes anunciado por valor de 2.000 millones de libras.
Se abre así una puerta a la esperanza de que esta victoria de los huelguistas, por más que a costa de dramático sufrimiento, suponga un punto de inflexión significativo en la sórdida alianza estratégica del gobierno británico con Israel y que “los días de Elbit Sytems, el mayor fabricante de armas israelí y promotor del holocausto palestino, en Gran Bretaña están contados”.
Según el colectivo Presos en huelga de hambre, la negativa del Ministerio de Defensa a otorgar el contrato a Elbit Systems UK supone un giro significativo en la política del gobierno británico, que desde 2012 había adjudicado a la empresa más de una decena de contratos públicos. “El acuerdo ahora frustrado habría permitido a la compañía entrenar a unos 60.000 soldados británicos al año, reforzando los vínculos entre el Estado británico y la industria militar israelí.”
Ante este anuncio, mien-tras permanecen encarcelados hos-pitalizados, en espera del juicio por los actos de desobediencia civil y acción directa no-violenta llevados a cabo contra Elbit Systems y el rociado con pintura roja de dos cazas de combate en la base aérea de Brize Norton, tres de los cuatro activistas presos han decidido pausar la huelga de hambre, en espera de su excarcelación y el reconocimiento de la legitimidad e imperiosos deber y necesidad de los actos llevados a cabo, contra un genocidio cuya impunidad y posibilidad está siendo garantizada por la complicidad de los gobiernos occidentales. Todos ellos han iniciado ahora el arriesgado y delicado proceso de realimentación bajo pautas médicas.
Solo una persona, Umer Khalid, que se incorporó a la huelga de hambre hace un mes, es la única que mantiene la protesta, pues quedan pendientes de confirmar la entrega y garantía del conocimiento público de “la documentación que acredite las relaciones entre los funcionarios del Estado británico con Israel… los registros gubernamentales de todas las exportaciones de Elbit Systems UK de los últimos cinco años y que se rescindan todos los contratos pendientes con la filial… la retirada definitiva de cargos de los activistas presos y la eliminación de Palestine Action, una organización acreditadamente no-violenta, de la lista de “organizaciones terroristas”, .
Desde el entorno de los presos califican la huelga de hambre como un hito en la resistencia de la población civil frente a un gobierno que llega a comportarse criminalmente. En palabras de Amu Gib, uno de los huelguistas: «Nunca le hemos confiado nuestras vidas al gobierno, y no empezaremos ahora. Seremos nosotros quienes decidamos cómo entregamos nuestras vidas a la justicia y la liberación», de modo que si, ahora mismo, la huelga de hambre termina, “el conflicto que la originó —la complicidad del Estado británico con la maquinaria de guerra israelí— sigue abierto”.
Mientras esto sucede en el Reino Unido, en España, el gobierno español al pleno, en reunión del Consejo de ministros del pasado día 23 de diciembre, víspera de Nochebuena, amparándose en la Ley de Secretos Oficiales de 1968, aprobó suspender el veto a la compraventa de armas con Israel prescrito en el RD 10/2025, de septiembre pasado, en relación a la compañía aeronáutica europea Airbus. Se responde así, ‘excepcionalmente’ (por más que esa ‘excepción’ resulte ya reiterada) a la amenaza de sus directivos conforme “peligraba la continuidad en España de programas multimillonarios de defensa y el mantenimiento de miles de puestos de trabajo si no se aceptaba la importación de equipos militares israelíes”. En los programas de armamentos afectados por la burlada “suspensión del veto a Israel” están, claro está, numerosos productos bélicos de Elbit Systems, como, por ejemplo, los incorporados a los 18 aviones de transporte que el Ejército del Aire acaba de adquirir por 1.560 millones de euros o el radar de la compañía Elta System, filial de Israel Aircraft Industries (IAI), por valor de 1.655 millones de euros.