¿JUVENTUDES DE CGT?
Según un comunicado de CGT, con origen en el SP confederal, el 4 de junio habrá una reunión para la formación en breve plazo del grupo de Juventudes (con inicial mayúscula) de CGT que, en este momento “están empezando a organizarse en torno a la idea de realizar un encuentro para intercambiar ideas, saberes, formas de hacer, expectativas, proyectos”. Ese primer encuentro, tendrá lugar en noviembre en Zaragoza.
Por no entrar en mayores consideraciones y análisis sociológico de qué define la “juventud”, en relación al “periodo de la vida que sucede a la infancia y adolescencia y precede a la madurez” o bien a la “condición y estado de joven, caracterizado por algunos rasgos distintivos respecto de la infancia, adolescencia, madurez y ancianidad” (por utilizar los términos más habituales de la clasificación demográfica por edad, más o menos entre los 16-18 años y los 24-30), es absolutamente natural y probablemente de todo punto necesario que entre la vecindad los muchachos y muchachas jóvenes se reúnan, compartan entre ellos experiencias, acciones, inquietudes … que, en cierta medida, les separen de sus hermanos más pequeños y de las personas adultas de su entorno. Pero también es absolutamente natural y probablemente necesario, que, en la vecindad (barrio, pueblo, calle, peña, centro de estudios, oficio …) se junten y/o enfrenten grupal o individualmente entre ellos por algún tipo de afinidad o discordia de la que se sienten protagonistas.
En estas circunstancias, nada que oponer, al hecho de que los jóvenes trabajadores afiliados a la CGT se junten entre ellos y, algunos, lleguen a considerar que en los espacios (físicos y filosóficos, prácticos y teóricos) que le brinde la CGT pueden alcanzar aquél grado de afinidad, que les permita ofrecer un sentido social y transformador a sus acciones compartidas.
Sin embargo, esto nada tiene que ver con la pretensión de organizar y dar carta de naturaleza orgánica en CGT a un grupo denominado “Juventudes de CGT”. Esta pretensión, en todo caso, representaría un sin sentido, incompatible, tanto con la construcción ideológica de la “Juventud “ como con la organización interna de la CGT, en la que se integran trabajadores asalariados y autónomos sin asalariados, “independientemente de su sexo, raza, nacionalidad, lengua, ideas políticas o religiosas” y, claro está de edad. En sus asambleas decisorias, esto es, en las asambleas de sus sindicatos, al igual que en toda su estructura, no cabe otra diversidad que la impuesta por el hecho de ser cada uno de sus miembros un individuo libre.