LA BRUTALIDAD PUNITIVA QUE NOS RIGE / 2
Condenan a una mujer a más de seis años de cárcel, acusada de entrar sin permiso al historial clínico de una familia
Hace apenas un mes envié a La Campana (VII Época, nº 59 del 10.02.2025) una breve comunicación en la que denunciaba “la increíble manifestación de vesania judicial y criminalidad de estado” que suponía el hecho de que la Audiencia provincial de Ourense hubiese impuesto “una pena de cuatro años de cárcel y dos más de libertad vigilada a una mujer de 35 años, tras ser acusada de mantener “una especie de noviazgo con un joven de 16 años … en el que hubo besos y tocamientos entre ambos”, sin que se hubiese acreditado la comisión de otros “accesos carnales”.
Ahora le toca el turno a la Audiencia Provincial de A Coruña.
El pasado día 7 de febrero, tuvo lugar el juicio contra una enfermera de Rianxo, trabajadora del Hospital del Barbanza, acusada de “haber entrado sin permiso en el historial clínico de una familia”. Culminó el juicio con una brutal e indigna sentencia. La mujer resultó condenada a una pena de seis años y medio de cárcel, por más que durante el proceso no se acreditase -así lo expone la propia sentencia- que ella difundiese el historial médico ajeno ni tampoco utilizase públicamente dato alguno, ni en su beneficio ni en el de nadie, más allá de “comentarios de puerta de colegio”, en todo caso indemostrados y/o banales penalmente. Por su parte, el fiscal había pedido una pena inicial de 15 años de cárcel, que luego ‘rebajó’ y mantuvo hasta el final, a una pena de 11 años en prisión.
Durante el juicio, la encausada reconoció haber accedido a la ficha de los denunciantes, “aunque siempre a petición de los denunciantes, que le solicitaban conocer el resultado de pruebas médicas a las que se habían sometido”, lo que fue desestimado por los jueces y negó la familia acusadora. Sin embargo, durante el juicio, acusadores y acusada, aseguraron que entre las partes había existido una relación «cuando menos, cordial» que se rompió en 2017/2018, cuando una excursión que fue suspendida, debido a que al hijo de la implicada se le diagnosticó una enfermedad que le obligaría a ir acompañado. Ante la imposibilidad de conseguir alguien que fuese con él, el centro optó por suspender el viaje, algo que derivó en el distanciamiento entre las partes.
Por todo esto, la Audiencia (que no oye ni audita, más que con el torpe oído de la criminalidad propia), condenó a la mujer por ‘delinquir’ contra la “intimidad” de la familia acusadora a seis años y medio de cárcel, así como al pago de 4.000 euros de indemnización, pues este es el valor monetario del ‘daño causado’ por el que una mujer fue castigada a más de seis años de cárcel. Tolerar que a esto llamen “Justicia” sin avergonzarnos todos, no es más que el síntoma de la narcosis social e inhumanidad que nos rige, pues no hay justicia alguna, en esta Justicia de Estado, sino otra cosa. Como no hay juicio ni arbitrio en estos jueces, sino el delirio de una torpe y cruel autoridad. No hay razón ni medida, en estos legisladores malparidores de un código penal, capaz de ignominias como la de estas dos sentencias.
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Prooteger la adolescencia y proteger algo tan tremendamente sensible como los datos de salud de una persona por parte de quienes tienen que protegerlos, no es algo tan banal como tú piensas
Y los comentarios de puerta de colegio, bufff, pueden hacer muchísimo daño, sobre todo si vienen de profesionales sanitarios en un país como este que los tiene sobrevalorados
Hola, Maria Lucila: Compartiendo contigo la importancia del respeto a la intimidad de las personas y la necesidad de protegerla, no veo banalidad en el comentario de Dino en su artículo. Sin tener más datos, lo que sí veo es, y creo que es el meollo del asunto, la desproporción entre la sentencia y el conflicto o problema que la motiva. Si yo fuera funcionario de prisiones no me veo sirviendo comida en una cárcel durante 6 años a una persona con esa circunstancia, sin que se me revolviera algo en el estómago. El objeto del artículo es denunciar el sistema represivo, (que no reparador) del sistema, que empieza con unos funcionarios que dicen dictar justicia, cuando lo que hacen es aplicar e interpretar leyes y dictar sentencias.
Hola
El comentario inicial no trata del respeto a la intimidad de las personas, trata del secreto de información personal muy sensible por parte de las personas que trabajan en las instituciones que tienen que protegerlos y que tú entregas porque crees que están protegidos
Si sale barato divulgar mis secretos, a lo mejor prefiero no ejercer mi derecho a la salud ante ese temor y por lo tanto…. En realidad tendría derecho a la salud?
Por supuesto que la justicia no existe. Lo que existe son leyes que una mayoría impone y unos señores que las interpretan.