VII Época - 45

EL SALTO

Título original: El salto

Año: 2024

Duración: 90 min.

País: España

Dirección: Benito Zambrano

Guion: Flora González Villanueva

Reparto: Moussa Sylla, Edith Martínez-Val, Nansi Nsue, Vicky Peña, Mariola Fuentes, Paz Sayago, Vicenta N’dongo

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Álex de Pablo

El salto es la última película del director sevillano Benito Zambrano, que vuelve a ponerse detrás de la cámara con una nueva historia que denuncia la situación que viven los migrantes subsaharianos, no solo en su odisea para poder cruzar las fronteras de Europa, sino también en su lucha por conseguir una vida digna, una vez han conseguido entrar.

Ibrahim es un inmigrante africano que llegó a España desde su Guinea Conakry natal y ahora su vida y su familia están en Madrid, donde trabaja como albañil y espera un hijo con su mujer. No tiene permiso de residencia y cuando un día le detiene la policía en un control, no tiene la posibilidad de defenderse ni de demostrar arraigo, por lo que le acaban deportando a su país de origen. A partir de ahí, su único objetivo será regresar a España con su familia. En su azaroso vieje de vuelta es engañado por mafias, casi se sube a una patera y acaba en uno de los campamentos que hay cerca de la valla de Melilla, donde otros muchos como él también esperan su momento para saltar, algo que pocos consiguen y que incluso les puede costar la vida.

Zambrano cuenta la tragedia que hay detrás de cada migrante que intenta saltar la valla de Melilla en una película clásica en su forma, con una intención claramente realista y social, una especie de thriller dramático sin artificios. Con voluntad de acercar esta historia al gran público, se adentra en las historias de vida de los personajes, en sus dramas, miedos y esperanzas. Esta es precisamente una de las grandes virtudes de la película, en la humanidad y la falta de sensacionalismo con la que el director trata de reflejar la tragedia de la inmigración. Desde esta intención de poner la historia humana en el centro, la película consigue reflejar la situación de vulnerabilidad y desamparo en la que se encuentran muchos inmigrantes. Y cómo el sistema y sus instituciones deshumanizan por completo estas tragedias humanas, cómo se cometen día a día crímenes contra los derechos humanos con el amparo de la ley y la complicidad de la sociedad, la indiferencia con la que convivimos con la violencia y la muerte de otros, cómo miramos hacia otro lado mientras la tragedia no afecta a nuestra esfera de interés. Con ello, la película plantea interesantes debates sobre la injusticia de este drama.

Aunque a veces le falta cierta fuerza visual, es una película bien resuelta en cuanto a dirección e interpretación. En su poderosa escena final se encierra todo el trasfondo de la película: el terror, la desesperación, la necesidad de aferrarse a algo, de tener esperanza, de estar dispuesto a arriesgar la vida porque ya lo has perdido todo, el miedo a morir y a la vez estar ya muerto si no intentas ese salto.

«A quienes murieron en el viaje. A quienes llegaron. A quienes los recibieron con los brazos abiertos», rezan los créditos finales de la película a modo de dedicatoria. Puede que El salto no pase a la historia por sus valores cinematográficos, pero es una película sencilla y honesta, una película social y política que consigue lo que se propone: llegar al gran público sin pretensiones edificantes ni grandes discursos. En una época en la que tenemos que escuchar a diario las barbaridades más aberrantes sobre la inmigración vomitadas por personajes delirantes, es una película necesaria.

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