SIRAT. Trance en el desierto
Año: 2025
Duración: 114 min
País: España
Dirección: Oliver Laxe
Guion: Oliver Laxe, Santiago Fillol
Reparto: Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Tonin Janvier, Richard Bellamy
Música: Kangding Ray
Fotografía: Mauro Herce
Gente de todas partes ha acudido a una fiesta clandestina de música electrónica (una «rave») en el desierto marroquí. Pero a Luis (Sergi López) no le importa en absoluto la música. Ha viajado con su hijo Esteban (Brúno Núñez) para buscar a su hija, que desapareció sin dejar rastro hace varios meses. Pero, por mucho que pregunta, nadie la ha visto, nadie puede ayudarle. Cuando la rave se disuelve antes de tiempo, otros deciden adentrarse aún más en el desierto para participar en otra. Luis y Esteban les siguen, ya que es su última esperanza de encontrar a la desaparecida. El camino es largo y peligroso, y al final de su viaje muchas cosas ya no serán como antes…
Oliver Laxe es un viejo conocido en Cannes. Sus tres primeras películas, Todos sois capitanes (2010), Mimosas (2016) y Lo que arde (2019), se estrenaron allí. Sin embargo, hasta ahora había tenido que conformarse con estar presente en secciones paralelas o secundarias. Allí tuvieron una acogida positiva y recibieron varios premios. Su cuarta obra, Sirât, se ha convertido ahora en un triunfo para el cineasta: no solo compitió en la sección oficial del festival por la Palma de Oro, sino que al final recibió el premio del jurado.
A algunos seguramente les molestará que Sirat tarde bastante en arrancar. La película dura casi dos horas. Sin embargo, en la primera mitad no pasa gran cosa. Laxe se centra primero en la rave, en la que participan personas muy diferentes. Apenas sabemos nada sobre ellas. Quiénes son y de dónde vienen sigue siendo tan desconocido como sus historias de vida. ¿Por qué algunos de ellos carecen de extremidades? De vez en cuando hay pequeños indicios de caracterización. Pero aquí se trata principalmente de un grupo heterogéneo que forma parte de una experiencia colectiva, no de individuos.
Hay otras cosas que tampoco se dicen. En segundo plano nos llega la información de que ha estallado una tercera guerra mundial. Pero Laxe y su coguionista Santiago Fillol no nos revelan quién lucha contra quién ni por qué motivo. En teoría, se podría haber omitido este dato sin que ello afectara a la trama. Sin embargo, forma parte de esta película, que desde el principio tiene una atmósfera inquietante. Al principio, el drama es bastante documental, ya que da la sensación de estar realmente en una rave. Sin embargo, a medida que avanza la película, Sirat se vuelve cada vez más irreal, hasta llegar a ser realmente surrealista hacia el final, cuando ya no se sabe si este viaje hipnótico sigue teniendo lugar en la realidad o no.
Parece una idea descabellada, pero es todo lo contrario. No solo es muy emotiva en algunos momentos y golpea al público de improviso con escenas que hay que digerir, sino que Sirat es además una obra muy sensual en la que se ha invertido mucho trabajo en la realización audiovisual. Solo por eso ya merece la pena verla, preferiblemente en el cine. Se combinan las áridas imágenes del desierto, que recuerdan un poco a Mad Max, y los sonidos electrónicos, que contrastan fuertemente con la naturaleza. Hacia el final, hay una escena en la que ambos elementos se unen de una manera fascinante, la imagen y el sonido forman una unidad, hasta que Laxe vuelve a romperlo todo y uno se siente perdido en un desierto del que parece no haber escapatoria, junto con los demás.
