VII Época - 81

UNA BATALLA TRAS OTRA

Título original: One Battle After Another

Año: 2025

Duración: 161 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Paul Thomas Anderson

Guion: Paul Thomas Anderson.  Novela: Thomas Pynchon

Reparto: Leonardo DiCaprio, Teyana Taylor, Chase Infiniti, Sean Penn, Benicio Del Toro, Regina Hall.

Música: Jonny Greenwood

Fotografía: Michael Bauman

Leonardo DiCaprio interpreta a un antiguo combatiente revolucionario en la nueva película de Paul Thomas Anderson, que combina de manera sorprendentemente eficaz el thriller de acción, el humor absurdo y la crítica social. También destaca la interpretación física de Sean Penn en el papel de un militar desquiciado. Seguramente Donald Trump volverá a escupir veneno y bilis sobre todo esto.

Una batalla tras otra demuestra de manera impresionante que el director es capaz de combinar con ingenio el arte del entretenimiento más accesible y lo curioso. Inspirado en la novela Vineland de Thomas Pynchon, el cineasta se sumerge en el entorno de una organización clandestina revolucionaria llamada «French 75», que ha declarado la guerra al sistema capitalista y a todas sus desagradables excrecencias. Provocan cortes de electricidad, atracan bancos y vuelan edificios por los aires. Además, los partisanos defienden a los migrantes que se encuentran en situaciones difíciles.

Una operación de liberación en una prisión con muchos reclusos extranjeros pone a Ghetto Pat (Leonardo DiCaprio), su novia Perfidia (Teyana Taylor) y sus compañeros en el punto de mira del coronel Steven J. Lockjaw (Sean Penn). Entre él y Perfidia se desarrolla a continuación un juego de poder sexual insondable. La joven no abandona su cruzada contra las injusticias ni siquiera cuando da a luz a una hija, de la que su compañero Pat se ocupa con mucho cariño. Tras un robo del grupo que se sale de control, Perfidia es capturada y poco después desaparece a cambio de revelar información importante en el programa de protección de testigos. Pat, por su parte, se esconde con el bebé en una pequeña ciudad.

Anderson nos introduce ampliamente en el ambiente revolucionario. Sin embargo, la trama propiamente dicha no comienza hasta después de un salto temporal de 16 años. Pat, que ahora se hace llamar Bob, sigue viviendo en la provincia con su hija Willa (Chase Infiniti). Sin ser visto, o eso cree él. Pero Lockjaw, que los busca obsesivamente a él y a la adolescente, les pisa los talones. Después de todo, sospecha que podría ser el padre de la chica.

La trama básica parece un thriller convencional. Sin embargo, el director, también responsable del guión, se toma su tiempo para ofrecer miradas laterales, desviaciones y comentarios críticos con la sociedad sin caer en lo didáctico. El destino de los migrantes o el despliegue de soldados armados hasta los dientes con argumentos poco convincentes nos recuerdan inevitablemente las cuestionables medidas de ley y orden que Donald Trump ha estado aplicando desde que comenzó su segundo mandato en enero de 2025. Aunque la película se rodó en la primavera de 2024, se acerca de forma inquietante a la realidad de los Estados Unidos a finales del verano de 2025.

Por muy serios que sean algunos temas, la película siempre consigue pasar con fluidez al modo entretenimiento. Es divertidísimo el personaje, interpretado con la habitual convicción por DiCaprio, del antiguo revolucionario letárgico y constantemente drogado que hace tiempo que dejó atrás todos sus antiguos ideales. Bob no es precisamente lo que se dice un brillante héroe de Hollywood. Con un objetivo en mente, pero bastante abrumado, va tropezando a lo largo de la historia, lo que proporciona momentos tan emocionantes como divertidos, sobre todo en la parte central.

Anderson cambia ágilmente entre estados de ánimo muy diferentes. La banda sonora de Jonny Greenwood es polifacética, a veces juguetona, a veces nerviosa y amenazante. El diseño visual es muy variado, desde rostros que llenan la pantalla hasta planos secuencia muy dinámicos. Y las excelentes interpretaciones de los actores no desentonan en ningún momento. En resumen: así es como uno desearía que fueran más a menudo las grandes películas de Hollywood: entretenidas, apasionantes, pero también extravagantes y poco convencionales.

 

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