VII Época - 85

LA MUJER DE LA MONTAÑA

Título original: Kona fer í stríðaka

Año: 2018

Duración: 101 min.

País: Islandia

Dirección: Benedikt Erlingsson

Guion: Ólafur Egilsson, Benedikt Erlingsson

Reparto: Halldóra Geirharðsdóttir, Jóhann Sigurðarson, Juan Camilo Roman Estrada, Jörundur Ragnarsson

Música: David Thor Jonsson

Fotografía: Bergsteinn Björgúlfsson

 

La película islandesa La mujer de la montaña trata sobre el ecologismo y el terrorismo ecológico, sobre la (im)posibilidad de ser padres en un mundo agotado, sobre las vidas dobles, el miedo a los extranjeros y el sentido de la banalidad. Puede que parezcan demasiados temas para una sola película, pero el director Benedikt Erlingsson los entrelaza sin esfuerzo para crear un conjunto emocionante y entretenido.

Desde el espectacular comienzo hasta la conmovedora escena final, Erlingsson mezcla con soltura múltiples géneros. La mujer de la montaña es una comedia negra, una película de acción tradicional llena de helicópteros y drones, un drama sobre la adopción y, sobre todo, un penetrante estudio de personajes.

La protagonista es Halla, una encantadora mujer de mediana edad con un alter ego combativo. Quien la conozca en su día a día, difícilmente sospecharía que esta simpática y discreta directora de coro lleva una doble vida. Una doble vida muy violenta, por cierto, pues lleva tiempo perpetrando atentados contra empresas y la red eléctrica para luchar contra la explotación de la naturaleza. Pero la lucha es cada vez más arriesgada y su tapadera corre peligro de ser descubierta en cualquier momento.

El hecho de que su vida cotidiana no se parezca en nada a la de una heroína de acción da lugar a interrogantes morales y a escenas hilarantes. Su doble vida se ve acentuada por la existencia de su hermana gemela Ása, una profesora de yoga con una envidiable paz interior.

La situación se vuelve aún más emocionante cuando Halla, tras años en lista de espera, recibe de repente la noticia de que puede recoger a una hija adoptiva en Ucrania. Y eso en el peor momento imaginable de su vida, cuando ella misma está siendo perseguida. Su huida de la amenazante fuerza policial cobra doble importancia, ya que no solo sirve para salvarse a sí misma, sino también para ofrecer un futuro mejor a una niña traumatizada.

La combinación de crítica social, cuestiones filosóficas, comedia y acción funciona tan bien porque el director nunca moraliza. Se pregunta dónde está el valor de la vida. ¿En cosas banales como una clase de yoga, cantar en un coro semanal, un coche lleno de flores o una amistad inesperada? ¿Hasta qué punto podemos seguir disfrutando de esas pequeñas cosas mientras las grandes cosas a nuestro alrededor se desmoronan?

Luego está el elemento que le da a la historia proporciones míticas: la banda sonora que aparece literalmente en pantalla. Un coro griego de músicos y cantantes tradicionales toca junto a Halla, pero también hace comentarios, tocando ciertas notas en momentos específicos o interactuando realmente con el personaje principal. Esa elección podría afectar a la credibilidad o al compromiso, pero las convincentes interpretaciones lo impiden.

El resultado final es inusual. La película es muy emocionante en un momento dado, cuando Halla huye de la ley. Al momento siguiente se vuelve muy cómico. Después, quizás también conmovedor. Lo único constante son las magníficas imágenes, que confirman la reputación de Islandia como espectáculo natural y nos dan una razón más para animar a la directora del coro en su lucha guerrillera.

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