PALESTINA 36
Título original: Palestine ‘36
Año: 2025
Duración: 119 min.
País: Palestina
Dirección: Annemarie Jacir
Guion: Annemarie Jacir
Reparto: Hiam Abbass, Kamel El Basha, Yasmine Al Masri, Robert Aramayo, Saleh Bakri, Billy Howle, Dhaffer L’Abidine, Liam Cunningham, Jeremy Irons
Música: Ben Frost
Fotografía: Sarah Blum, Tim Fleming, Hélène Louvart
La historia rara vez se compone de grandes acontecimientos repentinos; por lo general, es una acumulación de pequeños momentos que apenas se perciben, pero que más tarde revelan su significado. Palestina 36, de Annemarie Jacir, vuelve a uno de esos puntos de partida cruciales: un momento en el que muchos palestinos fueron expulsados de su tierra. La película transforma este pasado en una denuncia que conmueve tanto a nivel personal como político. Jacir, la directora palestina que se dio a conocer internacionalmente con La sal de este mar (2008), nos ofrece con esta película una obra impresionante.
Palestina, 1936: la administración colonial británica gobierna la región situada entre el Jordán y el Mediterráneo. El joven Yusuf es originario del pequeño pueblo de Al Bassa, donde la gente lucha por sobrevivir, pero también trabaja en Jerusalén. Es chófer de una pareja de intelectuales: la periodista radical Khouloud, que solo puede publicar sus textos bajo un seudónimo masculino, y su marido, el editor Amir, cuyo principal interés es mantener su estatus social.
Mientras los campesinos de Al Bassa se sienten amenazados por el creciente número de kibutzim judíos, la administración británica debería, en realidad, mediar entre los distintos grupos de población. Sin embargo, el alto comisionado de la administración colonial se pone siempre del lado de los colonos judíos en caso de duda. La ira de la población palestina no deja de crecer y acaba estallando en una huelga general a nivel nacional, considerada el inicio de la revuelta árabe en Palestina.
Cada fotograma de Palestina 36 muestra lo que se perdió: no solo la tierra, sino también el derecho a seguir existiendo allí. La película es una poderosa declaración política que pone de relieve el sufrimiento que se generó bajo el mandato británico en Palestina. Jacir opta por una estructura narrativa casi novelesca, lo que hace que la compleja historia resulte accesible. Sin embargo, la verdadera fuerza de la película reside en la forma en que las historias personales se entrelazan con el panorama político general.
Jacir esboza una Palestina llena de matices y diversidad. Los personajes proceden de distintos entornos socioeconómicos y tienen visiones dispares sobre la independencia y la libertad. Desde los habitantes del campo hasta los miembros de la élite urbana, Jacir intenta ofrecer una imagen lo más completa posible de una sociedad en crisis. Detrás de esta estructura aparentemente tradicional se esconde una urgencia sincera: Palestina 36 da un rostro y una voz a quienes vieron cómo cambiaba su país y cuya identidad se vio amenazada.
La cinematografía refuerza este impacto. Cada imagen está cuidadosamente construida con un uso sutil de la luz natural y una paleta de colores que hace palpable el espíritu de la época. El trabajo de cámara logra combinar sin esfuerzo la tensión y la intimidad, lo que hace que el espectador se sienta tanto involucrado como conmovido.
Palestina 36 no es una simple reconstrucción de un pasado trágico. Es una película que aúna memoria, política y estética, y que, con ello, no solo ofrece una visión de un momento histórico complejo, sino que también hace palpable la urgencia de las cuestiones actuales en torno a la tierra, la identidad y la justicia.