FATHERLAND
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Título original: Fatherland
Año: 2026
Duración: 82 min.
País: Polonia
Dirección: Pawel Pawlikowski
Guion: Pawel Pawlikowski, Henk Handloegten
Reparto: Sandra Hüller, Hanns Zischler, August Diehl, Anna Madeley, Devid Striesow, …
Música: Marcin Masecki
Fotografía: Lukasz Zal
Unos cuantos borrachos se tambalean por el centro de Fráncfort, en medio de ruinas. Cantan una canción de soldados sobre la chica más guapa de Polonia. Desde la ventana de su habitación de hotel, Erika Mann empieza a insultarlos llamándolos fascistas. Los gritos de Erika quedan ahogados en la Alemania de la posguerra, en el verano de 1949. La hija de Thomas Mann acaba de llegar de California para acompañar a su padre en un viaje por carretera a través de los dos Estados alemanes recién fundados. Esto no sucedió así, pero de la mano del director polaco Pawel Pawlikowski y sus intérpretes, Sandra Hüller y Hanns Zischler, esta fantasía histórica sobre la resistencia del arte en tiempos totalitarios resulta sorprendentemente actual y conmovedora.
Thomas Mann, ganador del Premio Nobel de Literatura y exiliado, viajó a Alemania en 1949 para rendir homenaje al 200º aniversario del nacimiento de Johann Wolfgang von Goethe. Sin embargo, no lo hizo acompañado de su hija Erika, que se oponía rotundamente a este viaje, sino de su esposa Katia, que en la película del director polaco Pawel Pawlikowski no aparece más que como una voz al teléfono.
Por lo demás, Pawlikowski y su coguionista Hendrik Handloegten condensan y varían los hechos y personajes reales. En lugar de la típica «historia real», al público le espera una historia padre-hija (y patria) construida con precisión, que encuentra más verdad en la ficción que muchas biografías cinematográficas fieles al pie de la letra.
Al comienzo de la película no aparecen Erika ni Thomas, sino un demacrado Klaus Mann, quien, desde su habitación de hotel en el sur de Francia, plantea la pregunta que perseguirá a su padre en los próximos días: ¿De qué lado se posiciona el artista en el conflicto global entre EE. UU. y la Unión Soviética, que se traza geográficamente en la frontera entre las dos Alemanias? Thomas Mann no quiere tomar partido por ninguno de los dos bandos, como muestra su itinerario en la película.
La primera parada de la película es el lugar de nacimiento de Goethe: Fráncfort del Meno, en la recién constituida República Federal de Alemania. En una recepción, los nietos de Wagner se abalanzan sobre el literato, cuyo carisma antinazi promete, al parecer, la expiación de los pecados del pasado, en especial los de Winifred Wagner, amiga de Hitler. Erika, por su parte, se encuentra con su exmarido Gustaf Gründgens, genio del teatro y protegido de Göring. Él ha impulsado su carrera sin vacilar, tanto durante el nacionalsocialismo como después de él.
A continuación, el viaje continúa hacia Weimar, en la RDA, el lugar donde falleció el gran poeta. Allí le esperan oficiales soviéticos y el escritor Johannes R. Becher, que quiere convertir al poeta en el referente cultural de su nuevo Estado.
Pawlikowski cuenta su historia con rigor formal, en imágenes en blanco y negro y en formato 4:3. De este modo, crea una estética de una frialdad cautivadora y acepta a sabiendas que, en ocasiones, la emotividad quede en segundo plano. Por eso resulta casi obsceno cuando, de repente, en alguna escena se dejan entrever algo parecido a los sentimientos.
Fatherland ha recibido elogios casi unánimes por su aspecto visual. La fotografía en blanco y negro de Łukasz Żal crea un mundo lleno de melancolía, frialdad y suspense emocional. Pawlikowski demuestra una vez más que es capaz de contar grandes historias a través del silencio, la mirada y los detalles.
Al mismo tiempo, la película deja al espectador con una pregunta muy incómoda: ¿un gran artista se convierte automáticamente en un gran ser humano? En el caso de Thomas Mann, la respuesta de Pawlikowski parece especialmente amarga.