ANARQUISMO Y REVOLUCIÓN EN RUSIA (1917-1921)

Carlos Taibo

La desalmada clase lectora que acude con asiduidad a esos museos de la letra impresa que son las librerías recordará con fastidio la gran cantidad de títulos que las inundan cuando se produce algún aniversario, centenario o cualquier otra fecha-espectáculo. Hace apenas unos años fue el turno de la controvertida Revolución de Octubre. Pudimos ver las portadas –si es que no te asomaste más, incrédulo lector- de numerosas obras que celebraban, unas a favor y otras en contra, el centenario de la Revolución rusa. Entre esa numerosa cantidad de libros, algunos merecían cierta atención. Uno de ellos es la obra que ahora, años después, comentamos.

Carlos Taibo, profesor universitario con una dilatada carrera, ha trazado, desde sus primeros trabajos sobre la Unión Soviética hasta sus últimos ensayos sobre el decrecimiento o el anarquismo, una singular trayectoria intelectual reflejada en una poderosa y abundante producción intelectual. En Anarquismo y revolución en Rusia (1917-1921) nos entrega una profunda obra de divulgación sobre la tan traída toma del poder por los bolcheviques. El libro ahonda en el papel que el anarquismo ruso y los distintos movimientos de signo libertario tuvieron en la Revolución de Octubre y en los años posteriores. Básicamente, hablamos del período que media entre la toma del poder en octubre de 1917 y el aplastamiento de las revueltas de Kronstadti y de Majnóii; dos momentos clave en el derrumbe de los ideales revolucionarios.

El libro de Taibo toma una posición crítica con respecto a la Revolución de Octubre. O más bien, contra su temprana evolución hacia el aniquilamiento de los propios principios revolucionarios. Partiendo de un análisis previo sobre los orígenes libertarios en el populismo ruso del siglo XIX, el autor revisa las características principales que conformaron la revolución y su vinculación –y confrontación– con el movimiento anarquista y los postulados libertarios.

Anarquismo y revolución en Rusia examina cómo, poco a poco, iniciales elementos “libertarios” de la revolución fueron dejados de lado, sobrepasados por la burocracia y la vanguardia leninista. Un camino que va desde la pérdida de autonomía y poder de los soviets hasta la merma de atribuciones de los comités de fábrica y de los sindicatos –convertidos en correas de transmisión del estado soviético–. Si a esto añadimos que en fecha tan temprana como diciembre del 1917 se creó la Cheká (policía secreta) –que en palabras del revolucionario Victor Serge fue uno de los más grandes errores de los bolcheviques–, la conclusión no puede ser otra que la siguiente: para salvar la revolución aniquilaron la revolución.

Cien años después de los hechos narrados, muchos de los temas que la Revolución rusa puso sobre la mesa siguen vigentes. Parece evidente que asuntos como la autogestión y el control obrero, el partido como vanguardia –y la consiguiente desconfianza en la clase trabajadora– o el papel autoritario del Estado continúan de actualidad. Hoy en día, cuando el eclipse de la revolución es evidente, son cuestiones todavía por resolver.

Anarquismo y revolución en Rusia (1917-1921) es una obra importante, que abre interesantes caminos para investigaciones y discusiones presentes y futuras. Además de contar con una amplia e interesante bibliografía, es destacable el rigor filológico y la calidad de la escritura de Taibo, tan alejada de manierismos académicos y de áridas parrafadas.

i En marzo de 1921 se inició una rebelión en esta isla del Báltico. Una revuelta, de carácter pacífico y espontáneo, reprimida militarmente y que acabó con la derrota de los insurrectos. Un episodio clave y terrible que marcó la separación entre las acciones de la revolución y cualquier esperanza de carácter autónomo o autogestionario. Especialmente decisivo fue el papel de Trotski. Pero ese es ya material para otra obra.

ii El otro acontecimiento que marcó la separación de Octubre de cualquier ideal revolucionario fue el aplastamiento del movimiento majnovista. Entre los veranos de 1918 y 1921 se registró en buena parte de Ucrania un movimiento insurreccional, mayormente campesino y autogestionario, que acabó derrotado por el poder bolchevique. No era un movimiento estrictamente anarquista, pero al igual que en Kronstadt, tuvo un carácter genéricamente libertario

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