GIL DE BIEDMA
(n. 1929 – m. 1990, Barcelona)
El conocido escritor en lenguas catalana y español [sobre el particular dejó dicho: este mestizaje, esta alternancia en las dos lenguas, “ha sido un factor importante en la formación de mi mitología personal”], Jaime Gil de Biedma, elaboró esta preciosa balada al modo del poeta británico libertario W.H. Auden.
BALADA DE LA BELLA Y LOS SOLDADOS, SEGÚN W.H. AUDEN
¿Qué es ese redoble que oírlo estremece
abajo en el valle sonando?
Son sólo soldados, mi vida,
soldados marchando.
¿Qué son los destellos que veo moverse
allá́ en la distancia brillantes?
Son sólo reflejos, mi vida,
del sol en los máuser.
¿Adónde van hoy con tanto armamento?
¿Qué vienen a hacer esta tarde?
Harán ejercicios, mi vida,
o acaso un alarde.
¿No ves que han salido de pronto al camino?
¿No ves que se acercan al pueblo?
Un cambio en la orden, mi vida.
¿Por qué́ tienes miedo?
¿No ves si se paran en casa del alcalde?
¿No ves enfrenar los caballos?
Delante pasaron, mi vida,
y no han hecho alto.
¿No ves si se paran en casa del cura?
¿No ves si han parado en la plaza?
La plaza pasaron, mi vida,
y siguen en marcha.
¿No buscan a Luis el que vive tan cerca?
¿No buscan a Luis el herrero?
Su casa pasaron, mi vida,
a paso ligero.
¿Adónde te escapas? ¿Es este el cariño
que tú me jurabas sincero?
Te juro quererte, mi vida.
Más no queda tiempo.
Ya salta el cerrojo, ya cede la puerta,
no suenan ya golpes de máuser.
Sus botas de clavos resuenan
y sus ojos arden.
Hemos recogido esta balada en el número 1 (mayo de 1972) de la revista de literatura Camp de l’Arpa, editada en Barcelona por José Batlló, bajo la dirección de Juan Ramón Masoliver.