PABLO ARMANDO FERNÁNDEZ
(n. 1930, provincia de Oriente, Cuba m. 2021, La Habana)
En este poema del escritor cubano, Pablo Armando Fernández, los desheredados, la “chusma”, los arrojados “por las honradas gentes de buena voluntad” al infortunio no dejan de intuir la raíz de sus males y por ello llevan en sí la semilla de la rebeldía, aunque en muchos casos no llegue a traducirse en criterio revolucionario. La miseria de su suerte les lleva a comprender la suerte desgraciada que espera a quienes no logran desprenderse del chantaje de los estados (y por ello serán arrojados a las trincheras), del dinero (y por ello habrán de alquilarse) o de los moralistas de buena voluntad (y, por ello, habrán de prostituirse).
SABINA
Para mí siempre hubo
hombres de buena voluntad
que quisieran chantajearme.
El primero, mi padre.
Cuando niña el pastor me expulsó
del culto dominical.
No aprendí a rezar.
Me echaron de la escuela pública
y los muchachos en la plaza
se referían a mí como
morosa de intelecto
pero ligera de lengua y de cintura.
No hice carrera en el Dancing.
Serví en la fuente de soda de Woolworth
y de acomodadora en los cines de Arte.
Me desnudé tantas veces y mi lengua
y mi cintura se fingieron tantas veces
inocentes
que perdí mi destreza.
En un hospital para convalecientes
escribo cartas a los muchachos
que mueren en las costas del Pacífico.
Como yo, no supieron desentenderse
de los chantajistas.
Recogemos este poema de Pablo Armando Fernández en la antología “Nueva poesía cubana”; selección y notas de José Agustín Goytisolo, editada en la Nueva Colección Ibérica de Ediciones Península (Barcelona 1970).