VII Época - 70

MIGUEL ÁNGEL CUÑA

(Vigo, 1946)

En 2022, el grupo teatral “Degaro” estrenó el retablo poético “La Serpiente Blanca”, canto de aventura y resistencia, de mar, inmigración y frontera, al pie de un muro homicida. …

Se hace saber que el gobierno de España levantó sendas vallas de alambre de espino y acero con cuchillas en Ceuta y Melilla. En lo alto del monte Gurugú cientos de inmigrantes construyen un improvisado campamento, hecho de cartones, trozos de madera, escombros y miseria. Allí esperan pacientemente la oportunidad de salvar las alambradas o sortear el espigón. La mujer campesina, la mujer joven, la aguadora … y otros, esperan.

MUJER CAMPESINA:

Las olas galopan interminables hacia nosotros.
Dicen que vienen de la otra orilla, 
entre peñascos de bruma,
unas veces cantando y otras rugiendo.

Aquí estamos, 
en el espejismo final de nuestro penoso camino,
el castillo al alcance de nuestra mirada,
el trigo sobre la grama. 

En lo alto del monte Gurugú
contemplo el mar.
Es su ley, nuestro destino,
nuestro destino, su azar.

¡Ay, mar de mi esperanza, 
que tu hondo latir de ola 
guarde su furia para otros,
aquellos que robaron mi cosecha!

MUJER JOVEN:

Yo, hija de la planicie desolada,
sin hogar ni refugio,
no vengo a robar los frutos de nadie
ni arrancar flores que nunca he visto.
¿Por qué esta cerca? 
¿Por qué me apunta el fusil en esta frontera 
que ni el mar ni la tierra reconocen?
¿Acaso el cielo no es azul a este y al otro lado de la valla?
¿A que lado de la reja está el lucero y brilla la luna?

¡Quiero entrar, ¡vida prometida!, en tu sosiego
¡Adormece tus garras!
¡Apaga el cielo nocturno!
¡Faro y luna, ocultad al ojo insomne 
este puente de espectros,
que nos disponemos a pasar!

AGUADORA: 

Esposo mío,
Crucé el arenal en la jornada 
con un solo odre de agua.
Llevaba en la cintura tu nombre,
en mis manos un pañuelo
y en mis ojos aquella tarde.

Oigo tu voz en el Gurugú
en la quietud de este volcán mudo y ciego,
Con la noche llegas, 
avivas la esperanza que de ti me aleja.
pero que nuestro encuentro acerca,
anclado tu recuerdo en mi pecho.

Dice el patrón que hoy el mar 
es un charco de niebla que el viento no despeja 
y que en lo alto de la noche, 
enlutada estará la luna nueva.

Esta noche, amor mío, pasaremos el Estrecho.
Inclinada sobre la borda, contaré los peces que pasen
La cuenta entera, como una estrella,
se la regalaré a nuestro hijo cuando vuelva.

Encontramos este poema en el libreto teatral de Miguel Ángel Cuña, editado en con motivo de la representación del retablo poético: “El mar, la inmigración, la frontera. “La Serpiente blanca” (Pontevedra 2022)

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