MIGUEL ÁNGEL CUÑA
(Vigo, 1946)
En 2022, el grupo teatral “Degaro” estrenó el retablo poético “La Serpiente Blanca”, canto de aventura y resistencia, de mar, inmigración y frontera, al pie de un muro homicida. …
CANCIONCILLA (en off)
Madre … ¿Porqué el río viene rojo?
Duerme, mi niño, ay, ay, ay
Que el cocodrilo baila a dos patas.
Así arrulla la madre congoleña a su hijito, para que se guarde del caimán asesino. Cuando el rey Makoko lloo concertó la alianza con el militar francés, Braza, ordenó a su pueblo que excavase un hoyo muy profundo, para que en él cupiesen las armas de todas las tribus. Tras cubrirlas de tierra, plantaron un árbol y Makoko dijo: «Enterramos la guerra tan profundamente que ni nosotros ni nuestros hijos la veremos renacer».
Nada más abandonar la escena, el comisionado francés, propuso a las autoridades coloniales despojar a todos los habitantes negros del país, ya desarmados, y repartirse el territorio -población incluida- entre las compañías europeas que explotasen sus recursos naturales y mano de obra esclava. Apenas veinte años más tarde, la mayor parte del actual Congo-Brazaville -así nombrado en honor del Gran Ladrón- fue cedido a 14 compañías concesionarias. De este modo empezó la feroz colonización del cocodrilo, el gran expolio que tiñe todavía hoy de sangre el gran rio y la selva ecuatorial.
PAREJA CAMPESINA.
ELLA:
Teníamos un hijito, que se nos fue
y antes de irse el hambre lo mató.
Por cinco días acunamos la muerte que llegaba,
pero el hambre no quiso dormir.
ÉL:
Teníamos una hijita, que se nos fue
y antes de irse el mosquito la mató.
Por cinco días lavamos sus ojos,
pero la malaria, insomne, la durmió.
ELLA:
Lloramos cuanto cabía en nuestros ojos,
hasta que el amor, seco y triste, ya no pudo más.
ÉL:
Zumbaban las moscas
sobre los pajarillos hambrientos.
Los perros enflaquecidos huían de sus antiguos dueños,
ya sus cuerpos abiertos al pico inmisericorde del buitre.
Venid con nosotros al norte, nos dijeron,
Allá donde el vientre del mar es de agua y no de arena seca,
la tierra entera de pozo y arboleda,
el cielo de sol y nubes.
ELLA:
Seguimos a las gentes del éxodo.
Nada pudimos dejar atrás
salvo a nosotros mismos y nuestros hijos.
ECO:
El desierto abrió las puertas
a la desolación y la esperanza.
Queda la sombra,
la palabra que resta,
toda ella temblando.
Encontramos este diálogo en el libreto teatral de Miguel Ángel Cuña, editado con motivo de la representación del retablo poético: “El mar, la inmigración, la frontera. “La Serpiente blanca” (Pontevedra 2022)