MIGUEL ÁNGEL CUÑA
(Vigo, 1946)
En 2022, el grupo teatral “Degaro” estrenó el retablo poético “La Serpiente Blanca”, canto de aventura y resistencia, de mar, inmigración y frontera, al pie de un muro homicida. … Rompe el día en la playa de la Luz, Cádiz. El cronista, el Eco, la mujer sentada sobre el suelo, con la mirada perdida y a su lado, el bebé muerto. Restos del naufragio. Llega la Guardia civil. Fúnebre algarabía de las gaviotas, girando entre la rompiente y la playa, da cuenta de la tragedia. Flotan sobre el mar mil ecos inaudibles. Llegan de la otra orilla desnudas las voces.
CRONISTA:
Desnudos los ojos,
desnuda la barca en la roca varada,
yacen enarenados en la playa los ahogados de nadie.Besan sus labios la arena
apaga sus pupilas el sargazo.
Quiso la barca juntar riberas,
no lo quiso la mar prisionera.
No es firme el paso sobre el agua,
dice el marinero,
ni el orgullo basta para mudar la estela en surco,
el surco en trigo,
la playa en luz.
ECO:
Luz. No hay luz.
Tiembla de pena la arena
por el bebé muerto que la cubre.
Sigilosa oración y ruego.
Si uno vale por lo que da,
este niño lo dio todo
a los que nada devuelven sino es la muerte
y esta pobre mujer sobreviviente,
aterida de frio y ausencia,
se entrega toda entera
a los que nada reciben,
sino es ganancia y dinero.
CRONISTA:
¡Cuidado!¡Que los ojos no traicionen,
pues es el mismo hilo que a un lado y otro de la frontera
se enhebra y mata!
GUARDIA CIVIL:
Quiebros de luz en las pantallas del cuartel
avisan: ¡Playa de la luz! Allí acudo.
Detrás de mi fusil hay otro fusil,
todos de alma redonda y hueca.
En ellos una orden:
¡Prohibido el paso, es la frontera!
Detrás de mi uniforme hay otro uniforme,
Y en ellos una orden:
¡Prohibido el paso, es la frontera!
La orden es el orden, nos dicen.
¡Guarda la casa a la que perteneces!, repiten
Así serás, me exigen:
Cable de acero verde en la avanzada,
custodio espino de alambre,
ojo en púa encendido,
centinela de ley de hierro y gorro bajo.
Así soy, por oficio
extranjero en la doliente divisoria
por irme a mi hogar cercano.
Grávido el aire presagia la repetida gangrena.
Cubro con un manto a muertos y vivos,
pues el deber no deja paso a la ternura,
fugaz instante de la compasión
que en todo ser humano debiera florecer.
ECO:
No hay clemencia, sólo pesar y cifra
Tumba y refugio, eso les espera y basta.
GUARDIA CIVIL
Así me lo ordenan, así lo cumplo.
CRONISTA:
Escondida tras la orden,
la vieja cobra del racismo asoma
La sierpe yergue su cuerpo,
ensancha la cerviz
adelanta amenazadora la cabeza.
Clava sus colmillos. Mata.
Encontramos este diálogo en el libreto teatral de Miguel Ángel Cuña, editado con motivo de la representación del retablo poético: “El mar, la inmigración, la frontera. “La Serpiente blanca” (Pontevedra 2022)