VII Época - 117

JOSEFINA DE LA TORRE

(Las Palmas de Gran Canaria, 1907 – Madrid, 2002)

Frente al fatal destino que, impuesto y entrañado, nos desafía y derrota será otro el destino el que dibuje la tenaz y justa rebelión, por más que una y otra vez herida y sangrante.

DESTINO

Destino,
¿qué nombre es el tuyo,
cruel y despiadado,
que te enfrentas, altivo,
a la humanidad?

Destino,
que nos niegas el pan y la sal,
que desafías a nuestras vidas,
a nuestros horizontes,
al latido de nuestras venas.

Destino implacable,
inconmovible,
dura piedra
contra la que nos estrellamos,
pobres seres indefensos,
con las ilusiones
colgando de nuestras heridas …

Destino inhumano
que nos marcas ferozmente.
Toro asesino
que nos ensartas en tus astas
como peleles, indefensos.

¿Qué nombre es el tuyo,
granítico,
cimiento indestructible
que barres nuestros latidos,
nuestras arterias?

Ignoto destino;
a ti te son adjudicadas
todas las culpas,
todos los latigazos que recibimos
los esclavos de este mundo.
¡Ah, Destino enemigo,
rival indefendible,
adversario tenaz!

Te quisiera de frente,
cara a cara,
mis puños en tu pecho
de atleta presuntuoso
y golpearte
con mi eterna pregunta:
¿por qué?

¿Por qué esta herida
sangrante y desvelada,
vacía de respuesta?
¡Oh, Destino!
Y una y otra vez
lanzar mis puños
contra tu inexpugnable fortaleza,
hasta sentir tu sangre, ¡sangre mía!,
caliente fuego
de mi mortal miseria.

Encontramos este poema Josefina de la Torre en la antología “Mujeres de carne y verso. Antología poética en lengua española del siglo XX”, edición de Manuel Francisco Reina (Edit. La esfera de los libros, Madrid 2001)

 

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