Editorial

¿Qué brazos esgrimen esta hacha homicida, que viene causando en 2021 más de quinientos muertos y tiñe permanentemente de sangre la frontera española?

 

Pese al aire de disimulo, cuando no de áspera despreocupación, adoptado por el gobierno … Pese al servil manto de silencio con el que los Medios de Comunicación y la Industria del Espectáculo y cohortes tertulianas eliminan del debate público toda referencia a este masivo crimen … el verano continúa ofreciendo la imagen de barcos en agónica deriva sobre el mar con migrantes a bordo y el dramático recuento de cientos de cadáveres ante la frontera sur de España y Europa.

 

6 de agosto – El colectivo “Caminando Fronteras” alerta de la muerte de 42 migrantes en el naufragio de una patera que había partido rumbo a las Islas Canarias desde la localidad de Dajla, en el Sáhara Occidental. Entre los fallecidos hay treinta mujeres, ocho niños y cuatro hombres. Sólo otras diez personas, seis mujeres y cuatro hombres consiguieron salvarse, rescatados por pescadores que faenaban en la zona y fueron testigos del espanto. La embarcación, construida en madera y en mal estado, comenzó a hacer aguas poco después de empezar el recorrido y fue volcada por una ola.

 

9 de agosto – “Caminando Fronteras” informa del hundimiento en la costa de Tarfaya rumbo a Canarias de una lancha neumática en la que viajaban 58 personas, entre ellas 16 mujeres y un niño de tres años, originarios de lugares diversos, incluso tan lejanos como las Islas Comores, a más de siete mil kilómetros de Canarias. Por razones desconocidas, pero más que previsibles dada la precariedad de las embarcaciones usadas, el motor dejó de funcionar en medio de un gran oleaje cuando intentaban arrancarlo, de modo que “las olas se llevaban a las personas”. Dieciocho personas han muerto.

 

10 de agosto – 14 personas migrantes han muerto sobre una lancha a la deriva a unas 270 millas al sur de Canarias. Nueve de ellas habían muerto y sus cadáveres arrojados al agua, antes de ser avistados por Salvamento Marítimo. Otras cuatro personas, cayeron al mar y desaparecieron ahogados durante el accidentado rescate en alta mar. Una mujer murió en el barco mercante que les rescató, antes de poder ser evacuada por un helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate.

 

17 de agosto – Localizan en la ruta hacia la isla canaria de Fuerteventura, frente a las costas de Mauritania, una patera con 40 personas muertas y siete supervivientes, todos ellos subsaharianos, mayoritariamente de Guinea Conakry, Senegal, Costa de Marfil y Mali. Los fallecidos murieron de hambre, sed e inacción, al fallar el motor y quedar la barquichuela a la deriva, a merced de las olas, hasta finalmente, chocar contra una zona costera rocosa. Habían salido de la localidad marroquí de Tarfaya, en El Aiún (Sáhara Occidental) el 1 de agosto.

 

18 de agosto – Un buque petrolero en ruta, localiza en el Atlántico, a 250 kilómetros de Gran Canaria, una zodiac volcada y semihundida, con la quilla al sol, en la que 39 tripulantes habían muerto, deshidratados o ahogados, y una única superviviente, que a duras penas se mantenía aferrada a los restos de la embarcación.

 

25 de agosto – Salvamento Maritimo busca a una decena de migrantes que han desaparecido, tras naufragar la patera en que viajaban durante la noche del 25 de agosto, a 12 kilómetros al este de Lanzarote. La patera, que había salido de la localidad marroquí de Safi seis días antes, fue encontrada semihundida y a su alrededor había 28 personas en el agua que consiguieron rescatar. En los días siguientes, fueron localizándose algunos de los cadáveres.

 

26 de agosto – Unos 48 desaparecidos y 11 supervivientes tras el naufragio al norte de Senegal, cerca de la costa de Saint Louis, de un cayuco con 60 inmigrantes a bordo que viajaba a Canarias. Muchos de sus ocupantes procedían de Saint Louis y sus alrededores,

 

27 de agosto – Cinco muertos y 26 supervivientes en un cayuco localizado a 500 kilómetros de la isla de El Hierro. Los supervivientes, originarios de Costa de Marfil y de Mali, han relatado que llevaban entre 10 y 13 días en el mar. Prácticamente todos ellos sufrieron grave deshidratación, erosiones y fuertes quemaduras a causa del sol.

 

Ante esta brutal realidad, la CGT reitera su llamamiento a la sociedad pontevedresa para levantar la voz y movilizarnos colectivamente, pues de otro modo serán también nuestras obras y nuestro silencio los que sostengan los brazos de quienes en la frontera señorean la matanza.

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