VI Época - 56

Editorial

LA REITERADA ESTAFA A LA CLASE TRABAJADORA DE LAS REFORMAS LABORALES, VA A CONTINUAR.

En breve, asistiremos al último episodio de una estafa reiterada a la clase trabajadora de este país: la inmediata aprobación por el Consejo de ministros de una nueva Reforma Laboral que, todo apunta, seguirá el mismo planteamiento y objetivos que las anteriores; en concreto las tres últimas de los gobiernos del PP (Aznar, 2002), socialista (Zapatero, 2010) y del PP (Rajoy, 2012).

En tanto que diseñadas y definidas para ello, estas reformas laborales son responsables de haber sumido a la clase trabajadora de nuestro país en el hondón de la mayor temporalidad y precariedad laboral que se recuerda, de la pérdida dramática de poder adquisitivo, salarios de miseria, desahucios o el deterioro imparable de las condiciones laborales y sociales, soportando un paro de cerca de 4 millones de personas mientras las horas extraordinarias y la cuenta de resultados y beneficios de las empresas se disparan.

El pasado 2 de noviembre se anunció formalmente el inicio de la negociación a tres bandas (Gobierno-patronal-tándem corporativo CCOO/UGT) para acordar entre ellas una nueva Reforma Laboral, que modifique -y no derogue o deje sin efecto- algunos pocos aspectos de las anteriores.

Urgidos por la Unión Europea, se han dado un plazo hasta la última semana de diciembre para alcanzar un Acuerdo, en los términos que la propia UE impone, con la ‘amenaza’ de retener los fondos y dineros comprometidos. Con todo, la cohorte mediática progubernamental ya se ha adelantado a bautizar el Acuerdo inevitable como “Reforma laboral para el siglo XXI”, “Cambio necesario que no dejará a nadie atrás y a todos satisfará” y “Joya de la Corona del Gobierno de coalición”. Dicho de otro modo, sea cual sea su contenido final, el Aplauso se da ya por descontado, pues la propaganda narcotizadora ya salió de imprenta y está en escena.

Sin embargo, las pocas noticias que llegan desde la mesa de negociación confirman la continuidad del fraude cometido por las sucesivas reformas laborales. Para mostrar como esta nueva Reforma Laboral (2021, Sánchez-Díaz) se ha tornado en un verdadero ataque para la clase trabajadora, reproduciendo de nuevo la “flexibilidad laboral” como uno de los pilares fundamentales de la legislación, basten los siguientes anuncios:

+ La reforma laboral de 2010, aumentó los supuestos en que la indemnización por despido se valoraba en 33 días por año trabajado, frente a los 45 días anteriores. Esa rebaja fue generalizada por la reforma de 2012. Según se anuncia, la actual Reforma no derogará ni dejará sin efecto esta agresión.

+ Desde la reforma laboral de 2010, se facilitó que las empresas pudieran realizar despidos, amparándose en causas económicas, técnicas o productivas; bastaba para mandar al paro a sus trabajadores con que la empresa acreditase pérdidas actuales o previstas o mera disminución de ingresos. A partir de 2012 la patronal ni siquiera tenía que acreditar la utilidad y proporcionalidad del despido efectuado. Según se anuncia, la actual Reforma no derogará ni dejará sin efecto esta agresión.

+ Desde la reforma laboral de 2012, la decisión de una empresa para llevar a cabo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) no estaba sometida a supervisión y aprobación previa por la autoridad laboral. Gracias a ello, los empresarios dispusieron de vía libre para acometer despidos masivos, en condiciones que ellos mismos establecían. Según se anuncia, la actual Reforma no derogará ni dejará sin efecto esta agresión.

+ La reforma laboral de 2012 suprimió la obligación de la empresa de pagar los salarios de tramitación en caso de un despido improcedente, lo que provocó un brutal descenso de las demandas por despido y, en consecuencia, la pérdida por los trabajadores arrojados al paro de millones de euros. Millones que fueron a parar directamente a los bolsillos de la patronal. Según se anuncia, la actual Reforma no derogará ni dejará sin efecto esta agresión.

+ Y … etc,, etc.

¿Qué cabe hacer? ¿Qué respuesta cabe dar por los trabajadores al siempre renovado (permanentemente actualizado) alineamiento de la casta política gobernante con los intereses de los empresarios?

La única posibilidad verdaderamente eficaz para salir de esta situación conlleva como condición necesaria y urgente la organización y movilización consciente de la clase trabajadora. Pero no una organización y una movilización cualesquiera. Si no, una organización entendida como práctica cotidiana por los propios trabajadores de la cooperación, el apoyo mutuo y la solidaridad en la lucha contra toda injusticia y usurpación privada de la riqueza socialmente producida. Una organización autónoma, libre de ataduras y de confianzas absurdas en las instituciones políticas estatales, siempre sujeta a principios claros de libertad, autogestión y apoyo entre iguales, sin otra patria ni bandera que la de la clase trabajadora y asalariada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *