VII Época - 52

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Bajo la organización y auspicio de Naciones Unidas, en el último mes se han celebrado dos Cumbres internacionales, en relación al grave riesgo que amenaza la vida en nuestro planeta, como consecuencia de la emisión por la industria de cantidades ingentes de gases de efecto invernadero y agentes contaminantes de toda especie.

Del 21 de octubre a primeros de noviembre, se celebró en Cali, Colombia, la titulada “Conferencia sobre Biodiversidad por un futuro sostenible” (COP16). Del 11 noviembre y hasta el 22 de noviembre, tuvo lugar en Bakú, Azerbaiyán, la XXIX Cumbre sobre el Cambio Climático (COP29).

Sin embargo, ni en un caso ni en el otro, los asuntos verdaderos a tratar (y sobre los que en verdad llegaron a acuerdos efectivos) eran los que, mentirosamente, reflejaban sus títulos respectivos.

En ambas Reuniones, intervinieron decenas de mandatarios de los casi 200 gobiernos nacionales (entre ellos, el presidente del gobierno español), asistidos y/o representados por la numerosa y habitual cohorte de expertos, asesores y altos funcionarios. En franca comandita con ellos, también estaban activamente presentes, a un lado, los agentes de los lobbies empresariales más poderosos y ejecutivos de la alta corrupción privado-gubernamental y al otro, el bullicioso peregrinaje rogativo de ONG’s, federaciones ecologistas y colectivos ambientalistas institucionales y demás figurantes de ornato. Como siempre en este tipo de acontecimientos, el protagonismo anecdótico de cada uno de estos actores fue definido por las redes clientelares de agencias y consorcios mediáticos para el control social, ideológico y (des)informativo internacional.

A estas alturas del siglo, es ya una evidencia palmaria que los seres vivos que habitamos la biosfera terrestre estamos en riesgo inminente de catástrofe, cuyo origen, razón y responsabilidad, ya sólo caben ser atribuidas a la actividad industrial y productiva, tal y como está siendo diseñada y ejecutada en mutuo acuerdo por el régimen capitalista y las organizaciones políticas nacionales (los Estados) y supranacionales (ONU, G7, G8, UE, etc).

Sin embargo, los mismos responsables de los graves problemas que aquejan a la humanidad entera, son quienes se postulan como los protagonistas únicos de su posible solución. Y organizan Cumbres, Conferencias, Paneles, Contubernios … en Cali o Bakú, como antes lo hicieron en Río, Kioto o París. Siempre dispuestos a simular una cierta rivalidad entre el poder económico (representado por las grandes corporaciones capitalistas, jerarquizadas en función de los beneficios privados acumulados) y el poder político (representado por los gobiernos e instituciones de la gobernanza mundial, estatal o local, jerarquizados en función de su poderío militar) que, pese a todo, finalmente se resuelve en acuerdos y pactos que garantizan la continuidad del régimen económico-político, pese a las desastrosas consecuencias de su pervivencia. Tal como ha ocurrido en las Cumbres de este mes, en Cali y Bakú.

Pese a todo, todavía hay quien compra y participa en semejante parodia, confiando en que algún día llegarán a las jefaturas de los Estados los ‘políticos verdaderamente buenos’. Y estos, una vez en los sillones del poder, utilizando el monopolio de la violencia legítima que les corresponde -Sistema penal y ejército- harán entrar en razón al capitalismo privado. Tal y como vienen haciendo los Biden, los Macron, los Keir Starmer las Meloni, las Úrsula van der Meyer, los Sánchez …

Con todo, a estas alturas, ninguno de los actores intervinientes en las reuniones puede alegar ignorancia alguna sobre cómo se pueden atajar técnicamente los problemas aludidos; del mismo modo que todos ellos saben muy bien qué ‘intereses privados’ y ‘razones’ de poder político-económico privado les animan a no resolverlos. Se trata, sencillamente, de que esas no son sus ‘prioridades’ y, mucho menos, el ‘motor de su conducta’, siendo plenamente conscientes que no estaban en Cali o Bakú para lograr resolver la emergencia climática y la catástrofe ecológica mundial, al menos, en tanto que resulten incompatibles o inconvenientes para la codicia económica y el ejercicio efectivo del poder de los amos a los que representan y por lo que han sido seleccionados y están bien pagados.

En cumplimiento de la tarea encomendada, los asistentes en Bakú y Azerbaiyán impusieron -vendiéndolo como un logro en el camino del progreso universal- la visión mercantilista de la naturaleza y la cicatería económica, propia de este tipo de acontecimientos, con el argumento de que sólo el “dinero” (el Capital) puede resolver los desafíos que impone el régimen del “dinero y propiedad privada”.

Terminadas las reuniones, unos saldrán alegres y confiados y otros mostrarán su decepción. Pero, unos y otros se pondrán a organizar la próxima Cumbre -telaraña mortífera tejida con los mismos hilos que las actuales- con la esperanza puesta en que esta vez sí el capitalismo se volverá humano y el orden estatal democrático-representativo se impondrá como justo garante de un futuro mejor para todos. Las Mentiras del poder y la autoridad, al igual que la Peste que encubren, habrán de continuar … hasta el día en que la movilización sindical y social asuma y ejerza la constatación histórica y racional de que ninguno de los graves problemas que aquejan a la humanidad -tampoco los relativos al cambio climático- podrá ser solucionado mientras esté vigente la dictadura del régimen de Economía Política capitalista,

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