VII Época - 58

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

La Plenaria del Comité confederal de CGT de 28 de enero y el amenazante comunicado emitido por el Secretario general de CGT al día siguiente, confirman su definitiva ruptura con la organización que representa. Una organización, la CGT, que tiene por principios inalienables, tanto en su estructura y funcionamiento orgánicos como en su acción social y sindical cotidianas, la democracia y acción directas, la autonomía sindical, el federalismo y la solidaridad. Y no el caudillismo, el sectarismo o la usurpación autoritaria.

Como alertábamos hace más de un año, no es la primera vez en la historia de la lucha social que una organización nacida y surgida en defensa de un ideal de libertad, justicia o emancipación es traicionada por sus propios líderes, contraviniendo de modo perverso las reglas que estaban obligados a cumplir y hacer cumplir. Afortunadamente, tampoco será esta la primera vez que ocurra que una organización de hombres y mujeres libres y conscientes logra rebelarse y apartar de su camino a aquellos de sus representantes que traicionan la confianza puesta en ellos y dinamitan con sus decisiones la dignidad de la lucha y acción colectiva.

No es cuestión de bandería, ni de un despreciable “quítate tú de ahí que llego yo”, sino del cumplimiento y respeto a una decisión colectiva adoptada por una parte del movimiento obrero y social, que la CGT ha hecho suya desde su nacimiento, primero como CNT (1910 – 1989) y después y ahora como CGT.

La convocatoria por el SG de esta plenaria, al igual que hizo en anteriores, ha sido diseñada por Miguel Fadrique y los suyos con el propósito caudillista de convertir las Plenarias del Comité confederal en un espacio de impunidad para que determinados cargos -el suyo, el primero- pueden vulnerar a su antojo las normas confederales que entre todos hemos acordado en sucesivos Congresos. Se trata de evitar que el Comité confederal pueda cumplir con su función y competencia orgánica: desarrollar y hacer efectivos los acuerdos de Congreso y, por ello, debatir y resolver estatutariamente -hacer efectivo el cumplimiento de estatutos- la grave fractura, prácticas suicidas, intriga y deriva autoritaria, que está sufriendo la organización.

Con ese desastroso objetivo, respecto de la Plenaria del 28 de enero, adoptó dos decisiones:

Primero.- Eliminar del Orden del Día de la Plenaria todo punto que hiciese referencia a la situación interna de la organización, tales como, expulsiones en fraude orgánico, desfederaciones, inhabilitaciones, denuncias entre ‘compañeros’ ante empresas y jueces, expulsiones, vulneración de estatutos, clientelismo con fondos confederales, usurpación de convocatorias de Plenos y Congresos territoriales y sectoriales, etc, etc., sobre los que el propio SG viene tomando partido y protagonizando en fraude estatutario. Como señaló el SG de Galicia en la propia plenaria: Es una violencia despreciable, que no estamos dispuestos a soportar más, que por tercera vez, el SG de CGT, no incluya en el Orden del día de las Plenarias los puntos que vienen siendo sido propuestos, en tiempo y forma, por la Confederación de Galicia, “lo que impide al Comité confederal y a la organización entera, que pueda abordar asuntos, que son enteramente competencia estatutaria propia”, como, por ejemplo, la situación creada en Andalucía.

Segundo. Situar en la puerta de la sala de reuniones de la Plenaria a unos ‘porteros’ que impidiesen el acceso a compañeros andaluces, que solicitaban la presencia en la Plenaria del anterior Secretario general de Andalucía. Alegaban que, contraviniendo lo establecido en los estatutos de CGT y CGT-Andalucía, el SG andaluz había sido depuesto de modo tramposo y sustituido antiestaturiamente en el cargo, por una candidata en una elección política. Ante el empuje de unos y el bloqueo del paso de otros, cuando ya llevaban largo tiempo de forcejeo, la frágil puerta cedió, sin causar daño personal alguno.

Por más que a todos resulte evidente que cuando ante un organismo [en este caso el Comité Confederal] se presentan dos grupos de compañeras y compañeros, considerándose ambos legítimos representantes de CGT en su ámbito [en este caso la Confederación de Andalucía], lo procedente, estatutario, honesto y eficaz, tendría que ser que el Comité Confederal oyera a ambas partes y, con los argumentos expuestos, adoptar la decisión que corresponda. No fue esto lo que sucedió. Por voluntad y decisión del SG de CGT, Miguel Fadrique, se impuso el sectarismo y escenificó el posicionamiento de quien se considera -de modo impropio y contraviniendo filosofía, normativa y práctica confederal- regente de una organización que se define libertaria. ¿Habrá contradicción mayor y más funesta?

Ya no hay marcha atrás en CGT. Lleva CGT dos años de enfrentamiento destructivo y suicida que o bien, nos lleva a una crisis de ruptura o bien, afrontamos los problemas en un Congreso y que la organización -los sindicatos- resuelvan.

En ello estamos y a ello nos encomendamos, suscribiendo este reiterado llamamiento a los sindicatos y demás entes de la CGT para que, entre todos, pongamos fin a la pesadilla que supone la agresión autoritaria de Fadrique y los suyos.

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