VII Época - 59

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

El execrable crimen que ahora mismo está cometiendo Israel en Palestina parece superar todo lo que cabría imaginar como posible, como en el siglo pasado lo fueron el holocausto nazi, el colonialismo belga en el Congo, el exterminio de los herero en Namibia, el apartheid sudafricano o las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Y, sin embargo, a diferencia del siglo pasado, todo se hace hoy a plena luz del día y retransmite en directo, sin que el verdugo tenga que disimular que bombardea hospitales, escuelas y refugios, que entierra vivas a miles de personas bajo los escombros de sus edificios, mata de hambre y sed … o que el presidente democrático de EE UU pueda asegurar impunemente que, una vez que Israel le ceda el territorio de Gaza ‘libre de gazatíes vivos’ (debe ser que carece de importancia el hecho de que la Franja no sea propiedad de Israel, sino del pueblo palestino, robado y asesinado), entonces, levantará sobre la actual Auschwitz-Gaza una “Riviera de Oriente Próximo”, feliz y capitalista.

Se dinamita así el simulacro de orden mundial pactado tras la II Guerra Mundial, representado por una ONU, siempre impotente frente a los intereses económicos y geopolíticos de las grandes potencias, y por una legislación de gobernanza internacional, cada vez más permisiva y garante con las atrocidades y rapiña impuestas por la explotación capitalista imperial del planeta, en África, Asia, Oriente Medio y Próximo o Latinoamérica.

A estas alturas, nada puede ocultar la motivación real de la atroz violencia que Israel viene ejecutando en Palestina, con el necesario apoyo, financiación y garantía de impunidad internacional ofrecidos por los gobiernos de EE UU y la Unión Europea, incluido el gobierno español. Este motivo no es otro que el de la pretensión de Israel de apropiarse de la Franja de Gaza -previa devastación del territorio, asesinato de al menos 50.000 personas en el último año y expulsión de los sobrevivientes, hacia algún matadero aún por definir- como penúltimo paso para la anexión definitiva por el estado de Israel de toda la Palestina histórica y celebración definitiva de la “Solución final” que -siguiendo el ejemplo nazi- ultime el exterminio del pueblo palestino, que viene ejecutándose desde 1948.

El club asesino -los estados de Israel, EE UU y la UE-, como antes el estado alemán, gobernado por Hitler, ya no necesita de excusas para llevar a cabo el monstruoso crimen que está cometiendo. Pues valora a las demás naciones y habitantes del planeta, incluidos los propios, por el rasero de su propia mezquindad y de la obscena criminalidad del poder económico capitalista y político-estatal que ostentan. Y si decimos, ‘como antes Hitler’, es porque los gobiernos de hoy aliados de Israel-de un modo particularmente odioso, el gobierno alemán- descargan el mismo odio racista que en los años 30 del pasado siglo dirigían contra los judíos o los gitanos, ahora victimizan y criminalizan a los palestinos, a los inmigrantes o a quien toque. A un holocausto, sigue otro holocausto. A un racismo, sigue otro del mismo cariz monstruoso. Es siempre la misma barbarie, la misma extorsión implacable de los Estados autoritarios.

Para detener y vencer a tan poderosos criminales ya solo cabe la solidaridad internacional de la clase trabajadora, reclamando al gobierno español:

+ Que declare y lleve a efecto la ruptura inmediata con Israel en todos los ámbitos, económicos, políticos, comerciales o diplomáticos, en tanto no ponga fin a la matanza, la limpieza étnica y política de apartheid, la expansión colonial en Jerusalén y la Cisjordania ocupada y se produzca el retorno a sus hogares de los refugiados palestinos.

+ Que proceda a sancionar y embargar a todas las empresas, públicas o privadas, que mantengan y amparen el comercio de armas con Israel o colaboren en el genocidio del pueblo palestino y en la colonización ilegal de tierras palestinas.

+ Que declare a todos los miembros del gobierno y mandos militares israelís responsables del holocausto genocida y el apartheid, diseñados y ejecutados con el objetivo de provocar el exterminio del pueblo palestino en su propio hogar.

+ Que retire todo reconocimiento y declaren su rechazo frontal a los líderes políticos y administraciones de cualquier Estado o entidad que colaboren con Israel en el genocidio del pueblo palestino.

+ Que reconozca y haga valer en todos los foros internacionales la legitimidad histórica y ética de la lucha e insumisión de las gentes palestinas por la libertad, la vida, el pan y la dignidad frente a la opresión, el despojo y la violencia asesina que sufren a manos del sionismo nazi de Israel.

Con todo y pese a todo, el pueblo palestino lucha ahora mismo por librarse de esa amenaza intolerable. Y lo hace con un coraje inaudito, que lo enaltece y dignifica a toda la especie humana. Por ello, nuestra acción y lucha solidaria habrá de continuar hasta lograr el fin de este horror y los verdugos sean llevados al juicio de la humanidad, al menos de aquella que no haya perdido todavía el sentido de la justicia, la dignidad propia y la solidaridad entre los seres humanos. Como ya declaramos: NO CEJAREMOS, HASTA LOGRARLO.

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