VII Época - 71

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

45.000 millones de euros. Esta es la escalofriante cifra que, por mandato de la alianza militar, OTAN, liderada por EE UU, ‘invertirá’ la sociedad española en la preparación de las guerras en marcha y en contribuir a los genocidios presentes y del futuro inmediato. Así lo viene decidiendo -paso a paso, pero sin pausa ni vergüenza- el gobierno de coalición PSOE-Sumar, por más que, en todo caso, contando con el colaboracionismo del PP, Vox y demás nacionalistas de apaño.

¿Qué partidas del presupuesto público español habría que sumar (y, en su caso reducir) para alcanzar esos 45.000 millones de euros? Tomando como referencia los Presupuestos de 2023: 5.505 millones (presupuestados en Sanidad) + 5.338 millones (Educación) + 8.412 millones (Agricultura, Pesca y Alimentación) + 5,744 millones (Servicios Sociales y Promoción social) + 3.481 (Acceso a la Vivienda y fomento de la edificación) + 15.964 (Investigación civil) …

El primer paso del gobierno español para incorporar a España al delirio militarista iniciado, programado y protagonizado por Estados Unidos, a través de sus alianzas militares regionales con decenas de estados, entre ellas, por lo que respecta al ‘flanco’ europeo, la OTAN, lo dio el presidente, Pedro Sánchez, el pasado 22 de abril.

En aquél aciago día, el presidente socialista presentó de forma sorpresiva su plan para que el gasto militar español alcance el 2% del PIB ya en este 2025, y no en 2029 como estaba previsto. Así se lo habían exigido, y con celeridad se dispuso a obedecer. Con el usual ejercicio de prestidigitación ‘democrático’, reiteradamente utilizado en estos casos, ordenó la inmediata ejecución de un ‘plan de rearme’, financiado con 10.471 millones de euros.

Sin embargo, ante la falta de Presupuestos y debiendo continuar con los ya aprobados, ¿de qué fondo de las arcas públicas saldrán esos más de 10.000 millones de euros? De la forma más simple, escamoteando recursos a otros ministerios y, como no bastase, disimular un conjunto de inversiones ahora militares adjudicándoles nombres eufemísticos, que inadviertan a la sociedad española de su verdadera y odiosa naturaleza. Por ejemplo, “mejora de las condiciones de trabajo” (de las tropas, hasta un 35,45% del total), “fortalecimiento de telecomunicaciones y ciberseguridad” (militares, hasta un 31,16%), “apoyo en la gestión de emergencias y desastres naturales (por el ejército, hasta un 16,73%) o ‘Instrumentos de defensa y disuasión’ (armamento y municiones, hasta un 18,75%). Baste un ejemplo, de esta perversa política de comunicación: En la partida ‘Nuevas tecnologías de telecomunicación y ciberseguridad’, se consignan 350 millones para el Sistema Conjunto de Radio Táctica (SCRT), un programa adjudicado a un consorcio de empresas en el que el socio tecnológico es la israelí Elbit, colaboradora necesaria del ejército israelí en el genocidio que está perpetrando contra el pueblo palestino en Gaza.

Sin embargo, ni el presidente de Estados Unidos, Donal Trump, ni el secretario general de la OTAN, Mark Rutte y, mucho menos, los consejos de administración de los grandes empresas norteamericanas y europeas del sector industrial militar, estaban dispuestos a conformarse con ‘tan poco gasto” en sus productos. Así que, ahora exigen que ese inicial 2% del PIB de cada nación “aliada” en gasto militar, se incremente hasta un 5%.

En ese camino, la OTAN, convocó a todos sus países integrantes a una inexcusable “cumbre”, que se celebrará a finales de junio en La Haya. Allí se escenificará e impondrá el compromiso, ya unánime, respecto al aumento del gasto militar en todos y cada uno de los países miembros, que el presidente de EE UU ha cifrado en un aumento del 5% respecto del PIB de cada país, a alcanzar en siete u ocho años, en 2032.

La preparación de esa cumbre, ya amañada, implicó, en primer lugar, la declaración del primer comisario de Defensa y Espacio Bruselas, Andrius Kubulius, haciendo público un plan que debe permitir y alentar a los miembros de la UE para que ‘gasten’ hasta 800.000 millones de euros en cuatro años para rearmarse. En segundo lugar, celebrar una primera reunión en Turquía, el pasado 15 de mayo, a la que asistieron los ministros de Exteriores de los 32 Estados miembros de la OTAN, y una segunda reunión, que tendrá lugar el próximo 3 de junio, en Bruselas, en la que participarán los ministros de Defensa. (Que a fuerza de ser sinceros, debieran modificar su nombre por aquél otro “Ministerios de la finita Paz Armada al servicio de la Guerra interminable”).

En los próximos días y primeras semanas de junio, asistiremos al despliegue habitual de la hez militarista gubernamental y mediática hasta lograr la más completa narcosis de la sociedad española respecto de aquello que verdaderamente nos importa defender: la dignidad, la libertad, la solidaridad internacional con los oprimidos, y de aquello que nos importa renegar: la guerra, la explotación, la depredación universal de vidas, bienes y recursos, el exterminio y el genocidio, las fronteras. Así, el día 4 de junio, las trompetas del odio y la infamia humana, podrán entonar melodiosamente, el abominable futuro que nos tienen preparado. Eso sí, a mayor gloria de las finanzas y el poder político conchabados.

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