VII Época - 83

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

En esta hora aciaga de la historia, ante una sociedad mundial envilecida por sus gobernantes y estadistas respectivos, se exhibe sin pudor alguno un bautizado como “Plan de Paz” para Gaza.

Sin embargo, a estas alturas, nadie ignora -salvo para aquellos que asumen la ‘ignorancia’ como una virtuosa y ‘eficaz’ estrategia para encubrir la complicidad o sumisión al mal y la injusticia- que dicho Plan sea otra cosa que un brutal pacto entre los gobiernos de EE UU e Israel, disponiéndose a la par a culminar en beneficio propio las atrocidades cometidas sobre el pueblo palestino. Un pueblo despreciado y estigmatizado, al que se pretende no otorgarle ni permitirle otro destino distinto que el de seguir en manos de los genocidas que ansían su expulsión definitiva de Palestina. Todo ello, bajo la amenaza de muerte y brutalidad insufribles si osan desafiar, como ‘terroristas’ la fúnebre ‘paz’ que le han diseñado.

Como decíamos hace dos años (La Campana, VII Época, º 11 de 30.10.2023) “camuflada publicitaria y mentirosamente como si tratase de una Guerra” asistimos a lo largo de estos 24 meses a la brutal matanza, horrenda agonía de la indefensa población palestina de Gaza. Y, al tiempo, al asesinato de decenas de palestinos en la Cisjordania ocupada a manos de colonos judíos -ladrones de tierras, bienes y vidas, según la legislación internacional, pero amparados en sus fechorías sangrientas por el ejército y la judicatura israelí- y, sobre todo, “al genocidio calculado y fríamente ejecutado del pueblo palestino a manos de Israel”

Ante esta no-Guerra (¡No es una guerra, es un genocidio!, venimos denunciando desde hace dos años, aunque algunos parezcan haberlo descubierto hace pocas semanas) la Paz que ambiciona Israel no es la alternativa a ninguna guerra, sino, por el contrario, su culminación victoriosa frente a la justa rebelión de unas gentes y un pueblo que se niegan a desaparecer.

Del mismo modo que, antes de hoy, no hubo Guerra alguna, sino matanza, holocausto, masacre sobre decenas de miles de personas indefensas, tampoco ahora, hay Paz alguna, en este “Ordeno y mando sobre gentes indefensas”. En esta operación de limpieza étnica y colonización racista a gran escala, impuesta -sin razón, ni justicia, ni legitimidad alguna- por la fuerza de las armas y el terror.

Para ‘vender’ al mundo con cierta impunidad semejante truculencia, EE UU decidió convocar a su aplauso a las autoridades de la ‘comunidad internacional’, súbditas de su poder, por más que estaban siendo cada vez más cuestionadas por más y más amplios sectores de su propia población civil.

Como era de prever, no tardaron en ofrecer su respaldo a la sangrienta mascarada de Trump, al menos 20 países de medio mundo, entre ellos, como súbditos destacados, miembros de la Unión Europea -sumidos en estercolero del militarismo Otanesco y geopolítico del orden capitalista-, y de los países árabes -también sumidos en el hediondo pozo de los petrodólares-. Todos ellos, están convocados para hoy, 13 de octubre, en Sharm el Sheij (Egipto) a una infame Cumbre por la Paz, presidida por Donald Trump, al que varias decenas de presidentes y jefes de estado, entre ellos, el presidente español, Pedro Sánchez, quien no puede ni sabe ni quiere evitar mostrar de qué lado está en esta inmundicia.

Sin embargo,

+ No hay ni habrá Paz alguna, sino violencia y crimen, cuando el Plan-Trump sostiene que Israel deberá mantener cercada y aislada la Franja de Gaza como la cárcel a cielo abierto más grande y espantosa del mundo que ahora es, en la que han de vivir hacinados y oprimidos millón y medio de personas sobrevivientes a la matanza, pero que han visto asesinar -¡ahora se empieza a decir, cuando bajo los escombros aparecen cientos de cadáveres cada día!- a más de 500.000 personas.

+ No hay ni habrá Paz alguna, sino horror e injusticia, cuando, según el Plan, Israel mantendrá ocupada militarmente Cisjordania, imponiendo un régimen de saqueo, apropiación de tierras, destrucción de pueblos, asesinatos impunes, apartheid y colonización homicida.

+ No hay ni habrá Paz alguna, sino continuidad de un lúgubre y cómplice silencio, mientras no se proceda a sancionar y embargar a todas las empresas, públicas o privadas, que colaboren en este genocidio y en la colonización ilegal de las tierras palestinas usurpadas.

+ No hay ni habrá Paz alguna mientras no se declare a todos los miembros del gobierno y mandos militares israelíes responsables del holocausto genocida y el apartheid habidos.

+ No hay ni habrá Paz alguna, mientras no se reconozca de inmediato y a nivel internacional la legitimidad histórica y ética de la lucha e insumisión de las gentes palestinas por la libertad, la vida, el pan y la dignidad, valiéndose de los medios y procedimientos que estén a su alcance, frente a la opresión, el despojo y violencia que sufren a manos del sionismo nazi de Israel y sus cómplices.

Estas son precisamente las reivindicaciones que impulsaron a CGT -en respuesta al llamamiento de los sindicatos palestinos- para convocar la huelga general de 24h en este 15 de octubre. Estas son también las condiciones a las que no renunciaremos y por las que seguiremos movilizándonos, solidariamente, con el pueblo palestino y con todas las víctimas del funesto (des)orden mundial que se está sufriendo.

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