Editorial
Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.
Rafael Amor
Tras 60 días en huelga de hambre, cuatro militantes de Palestine Action, encarcelados injustamente en diversas prisiones del Reino Unido, están ahora mismo al borde la muerte. Durante esos 60 días y hasta hoy mismo, los medios de comunicación más poderosos (y, consecuentemente, infames) del planeta y de nuestro país vienen manteniendo frente a este dramático acontecimiento un ominoso silencio.
Esta censura -universalmente decretada por los poderes políticos-económicos y mediáticos que rigen las democracias representativas capitalistas de Occidente, como EE UU o estados miembros de la UE, también en España-, no tiene otro objetivo que el destruir la capacidad de discernimiento y conciencia libre y responsable de sus poblaciones respectivas. Pues a estas alturas -tras dos años de matanzas y del horror apenas imaginable que todavía continúa-, estos ejecutivos del poder mundial ya no quieren, ni pueden ocultar la magnitud de los crímenes que Israel y ellos mismos, sus cómplices, están llevando a cabo en Palestina. Pero sí pueden intentar -y parece que lo están logrando- nublar la conciencia humana de sus súbditos al efecto de que no despierte en ellos la rebeldía necesaria a semejante atrocidad y el naufragio bélico que se avecina.
El pasado 2 de julio, el gobierno laborista de Reino Unido decidió calificar a la organización Palestine Action como “organización terrorista”, al objeto de deshumanizar y criminalizar a quienes cobardemente van a intentar silenciar y encarcelar y, llegado el caso, matar, al igual y con la misma frialdad y justificación -¡intereses de estado!- que asesinan impunemente a decenas o centenares de miles de personas palestinas.
Hasta ese día, desde su fundación en julio de 2020, Palestine Action venía afirmándose como un grupo de acción directa “comprometido a poner fin a la participación global en el régimen genocida y de apartheid de Israel”. Por supuesto, ninguno de los miembros de Palestine Action había matado o ejercido violencia alguna contra nadie. Al igual que su organización nunca jamás había planeado, justificado o llevado a cabo ninguna acción que pusiera en riesgo la vida, la salud o la integridad de ninguna persona, ni siquiera de aquellos que, por ser responsables directos o cómplices necesarios y voluntarios del asesinato y el expolio de decenas o cientos de miles de palestinos lo mereciesen. De hecho, los primeros detenidos tras la calificación de Palestine Action como organización terrorista y actualmente presos, fueron detenidos bajo la acusación, en un caso, de daños a la propiedad y sabotajes cometidos en la fábrica de armamento en suelo británico de propiedad israelí Elbit Systems UK y, en el resto, de rociar con pintura roja dos cazas de combate en la base aérea de Brize Norton.
La inicua decisión de julio del gobierno laboralista, provocó en estos seis meses:
+ La protesta solidaria y autoinculpatoria de miles de ciudadanos del Reino Unido, que reiteraron su apoyo a Palestine Action y a las acciones pacíficas de desobediencia civil y sabotaje incruento de la producción militar dirigida al genocidio, apartheid y exterminio del pueblo palestino en Palestina. En estos meses, más de 2.500 personas están siendo detenidas por la policía y llevadas ante los tribunales, bajo la acusación de pertenencia, colaboración y/o participación en actividades ‘terroristas”.
+ A partir del 2 de noviembre, la declaración por parte de 8 encarcelados de Palestine Action en diversas cárceles del Reino Unidos de una huelga de hambre indefinida, en tanto no se resuelvan cinco condiciones:1) Excarcelación inmediata; 2) Derecho al juicio justo que ahora mismo se les niega, pues en la documentación del procedimiento abierto no se incluye, por ejemplo, la publicación de documentos oficiales que revelarían la ‘caza de brujas’ y criminalización espuria llevada a cabo contra activistas propalestinos; 3) acabar con la censura de sus comunicaciones; 4) anular la decisión de declarar organización terrorista a Palestine Action; y 5) cerrar la fábrica de Elbit Systems.
De los 8 que iniciaron la huelga de hambre, quedan actualmente cuatro, Kamran Ahmed, Heba Muraisi, Teuta Hoxha y Lewie Chiaramello.que llevan alrededor de 60 días sin ingerir alimentos y están ya al borde la muerte.
+ El alineamiento de todo el aparato estatal y judicial de las democracias occidentales –en lo que nos toca, los estados miembros de la UE, entre ellos el estado español- y la práctica totalidad de las empresas periodísticas y medios de comunicación, públicos y privados, con el holocausto del pueblo palestino, se dispone a dar carpetazo victorioso a su canalla comportamiento. Tienen la esperanza de que, eliminando del espacio y debate públicos, toda referencia a la fosa común en la que esperan enterrar vivas a millones de personas, antes de asfaltar y cubrir de silencio los ‘hogares’ de los nuevos dueños, esta podrá producirse y rentar sin graves perjuicios en su cuenta de resultados.
Desde el País a El Mundo, de la Cadena Ser a la Cope, de RTVE a las cadenas privadas, este infame programa político censor está siendo aplicado con un rigor y unanimidad que envidiaría el propagandista nazi Goebbels. Pues si realmente tuviéramos libertad y capacidad de discernimiento en las sociedades democrático-representativas actuales, en lugar de unas estructuras estatales e instituciones políticas, que sólo sirven a los intereses del Estado y la clase multimillonaria que mutuamente se asisten y sostienen, la huelga de hambre de estas cuatro personas estaría siendo denunciada y no consentida.
Continuemos la movilización y exigencia del fin del exterminio del pueblo palestino en Palestina, con la misma firmeza y tesón que afirmamos que, la actual sumisión y complicidad de los líderes políticos de la UE ante Israel-EE UU, dando por consolidada la victoria de los genocidas en Gaza, no representa más que una declaración suicida de impotencia propia y la garantía de que los Trump–Netanyahu tienen las manos libres para cualquier barbarie y expolio en cualquier lugar, que tenga algún bien o recurso que ellos codicien.

