VII Época - 110

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

El próximo 1 de julio se cumplirán 11 años de la entrada en vigor de la última edición, hasta hoy vigente, de la Ley Mordaza (por nombre oficial ley de “Protección de la Seguridad Ciudadana”) con la que los sucesivos gobiernos (del PP primero, de coalición PSOE – Unidas Podemos después y, ahora, de PSOE-Sumar) vienen tratando de acallar el inevitable malestar social que su conducta provoca. Por el inicuo procedimiento de reprimir y criminalizar a los colectivos y organizaciones que nos movilizamos frente al reiterado fraude social que representan sus políticas de estado, en particular en lo que se refiere a su militarismo cada vez más exacerbado y nocivo.

El actual gobierno -el más progresista y feminista de la historia, según el rótulo del que presume- ha decidido celebrar ese lamentable aniversario, aplicando a doce personas la “Ley Mordaza”, que tanto el PSOE, como Unidas Podemos o Sumar se habían comprometido a derogar en promesa electoral. Sin embargo, esa Mordaza se ejerce ahora sobre doce personas que, en un acto escrupulosamente no-violento llevado a cabo hace un año (15 mayo 2025), identificaron la apuesta del gobierno por los sectores empresariales (de titularidad privada, estatal o de colaboración mutua) de la industria bélica. Todos y cada uno de ellos, responsables de la producción y comercio de ‘mercancías”, destinadas, en primer lugar al asesinato de decenas o centenares de miles de personas, al exterminio de pueblos y comunidades y genocidios en marcha y, en segundo lugar, a exhibir globalmente la amenaza del bestial terrorismo que son capaces de cometer los estados belicistas.

Estos fueron los hechos sucedidos aquél 15 de mayo de 2025, en el espacio madrileño de IFEMA en que tenía lugar la cuarta edición de la Feria Internacional de Defensa y Seguridad en Madrid, promovida, publicitada y aceitada con fondos públicos del Ministerio de Defensa. Sucesos protagonizados por los colectivos antimilitaristas madrileños Desarma Madrid y Alternativa Antimilitarista-MOC, que, desde aquel día, pese a su declaración y conducta no-violentas, resultarán víctimas de la represión y criminalización decididas por el gobierno, que desde el primer momento, a través de la Delegación del gobierno en Madrid, actuó como agente provocador.

Aquel día, en aquel espacio, a las puertas de la Feria militar y securitaria, los concentrados desplegaron la pancarta “No a la Feria de Armas”, al tiempo que otro grupo se rociaba con pintura roja mientras sostenían carteles con los nombres de algunos de los países que actualmente padecen directamente la crueldad de la guerra -Yemen, Sudán, Líbano, Myanmar, Ucrania- o la matanza y el asedio mortíferos sobre cientos de miles de personas indefensas, como Palestina. En ese escenario, dos activistas trajeados como empresarios de fortuna, iban lanzando billetes de 500 euros simulados.

La acción tenía como objetivo visibilizar el rechazo a la industria militar que celebraba en el interior del IFEMA, con el apoyo institucional del Ministerio de Defensa. Una Feria, que a mayor infamia de este país, se sitúa entre las diez primeras ferias del sector en el mundo, tanto en el volumen de negocio como en la diversidad de ‘mercancías’ expuestas por las distintas empresas (628 expositores, 211 internacionales, y 68 países representados) que, compitiendo entre ellas, reparten a sus posibles ‘clientes’ (estados nacionales, banderías, mercenarios, asesinos en serie con seña de identidad legal o paralegal de algún poderoso patrocinador, etc), folletos e informaciones en las que señalan con todo lujo de detalles -incluso afirmando haberlas probado en situaciones reales de conflicto sangriento, con víctimas reales como en Palestina- que sus productos destruyen más y más barato que los del pabellón de al lado, además de ofrecer mayor seguridad y capacidad letal a los verdugos.

En el curso de la acción, cuando los organizadores pretendían exponer como el “desmedido presupuesto militar detrae recursos de las necesidades que realmente necesita la población”, todo el grupo fue rodeado por varias dotaciones de la Policía Nacional, que finalmente se llevaron a doce personas a comisaría, sin que hubiese altercado alguno, ni durante la interrupción ni durante la identificación y secuestro de los elegidos para ser detenidos.

A los 12 detenidos, se les acusó entonces de haber cometido una infracción grave de la Ley de Seguridad Ciudadana tras “causar desórdenes en establecimientos públicos (IFEMA, en donde se celebra la Feria militar, promovida y financiada por el Ministerio de Defensa)” ocasionando “una alteración grave de la seguridad ciudadana”. Situaciones que, en ningún caso, se produjeron aquel 15 de mayo del año pasado. Sin embargo, ahora, un año más tarde, con esas mismas excusas, se les sanciona y multa.

Como decíamos en 2015 y repetimos en cada ocasión que se renovaba el gobierno bajo presidencia del PSOE: Antes de llegar al gobierno, decían: ¡Aboliremos la Ley Mordaza! y algunos también les creyeron en esto. Pero desde que gobiernan, hace ya ocho años, ¡No dicen nada!, … simplemente multan, amordazan, reprimen … a quienes no dudan en batirse y desertar de las filas del militarismo que arrastra a la humanidad entera a una nueva destrucción mundial.

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