VII Época - 118

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Frente a la llamada crisis de la vivienda, cuya definición real no es otra que la usurpación por manos privadas y la codicia especulativa del derecho y la necesidad colectiva, familiar y personal de techo, refugio y vivienda: HUELGA GENERAL, 11N.

La dolorosa situación que en materia de vivienda se sufre en la actualidad -acceso a una vivienda digna cada vez más imposible para millones de personas, con familias enteras expulsadas de sus hogares por la codicia rentista- describe un episodio más del desastre histórico provocado por la confabulación de la Economía capitalista y la Política estatal contra la gente y su derecho, permanentemente reivindicado, a vivir en condiciones dignas, en libertad y autonomía. Y es también la historia de la resistencia y rebeldía de una generación contra semejante estado de cosas. Pues no hay, ni ha habido nunca, ni habrá en el futuro: derecho negado por el poderoso sin derecho reivindicado por sus víctimas.

En esta situación, CGT Pontevedra considera que la única respuesta posible a la crisis actual de la vivienda es, en primer lugar, la movilización colectiva, sindical y socialmente organizada contra las políticas económicas y sociales ejercidas por los gobiernos habidos desde hace más de veinte años (fuesen protagonizados por el PP, gobiernos del PSOE en solitario o de coalición PSOE-Unidas Podemos o PSOE-Sumar) con la implicación co-responsable de las demás entidades y administraciones estatales, autonómicas o locales.  Y, al mismo tiempo y en la misma movilización, contra la patronal, contra el rentismo, las agencias inmobiliarias, los grandes fondos de inversión y las empresas de desokupación.

Es contra todos ellos y frente a todos que se dirige nuestra reivindicación por una vivienda digna y por unos salarios que la garanticen, pues ninguno de ellos ha sido capaz -ni siquiera lo han intentado, al estar atados como lo están al capitalismo voraz- de atajar un problema del que son directamente responsables. La vivienda se está comiendo la riqueza de las mayorías sociales, así que también es una huelga contra el coste de la vida.

La crisis de la vivienda y la precarización laboral son dos caras de una misma moneda, de modo que cuando el esfuerzo productivo de la clase trabajadora no se transforma directamente en solidaridad, justicia y bienestar para todos, entonces, hay que detener esa producción, utilizando para ello la herramienta históricamente empleada por la clase trabajadora: la HUELGA.

Así nació y se articuló la convocatoria de HUELGA 11N. Se fraguó a raíz del apoyo del sindicalismo de base -de modo destacado por CGT- a las movilizaciones protagonizadas por diversos colectivos y plataformas Antideshaucios o el Sindicato de Inquilinas, que ya en 2025 y 2026 venía proclamando la necesidad de una huelga general, que pusiese de manifiesto no sólo la dramática situación que se sufre sino la voluntad social de la clase trabajadora de ponerle fin. Como tantas veces se ha dicho: “la huelga general será la única manera de garantizar que el Estado y sus administraciones, que el capitalismo y sus agentes cumplan con lo que la sociedad insumisa está justamente reclamando, gobierne quien gobierne”.

En las distintas convocatorias y manifiestos del 11N se señalan las reivindicaciones que justifican y hacen necesaria la HUELGA GENERAL. Son reclamos compartidas unitariamente por la CGT con los Sindicatos de Inquilinas e Inquilinos, Plataformas anti-desahucios, sindicalismo de base y conciencia social transformadora y solidaria:

+ Alquileres indefinidos, con prórroga automática de los contratos vigentes.

+ Imposibilidad de desahucios sin causa ni alternativa habitacional para todas aquellas familias y personas en situación de vulnerabilidad social.

+ Frente al rentismo especulador, expropiación de inmuebles de fondos buitre. Recuperación de las viviendas que están en manos de entidades financieras, especuladores inmobiliarios y fondos buitre.

+ Límites máximos, reales y efectivos, que impidan que el parque de vivienda siga sometido a la especulación y provoquen la reducción efectiva del coste de la vivienda, que no obligue a entregar la mayor parte de la nómina al rentismo inmobiliario.

+ Ampliación del parque de vivienda social y de alquiler público. En todo caso, aplicación de límites máximos de los precios de alquiler y controles reales a los ingresos de las familias. Fin de la compra especulativa.

+ Prohibición de viviendas turísticas y alquileres de temporada en edificios residenciales e impedir que la conversión de edificios completos en hospedaje se convierta en una vía para expulsar al vecindario.

+ Desarticulación de los grupos empresariales de ‘desokupación’ y derogación inmediata de la Ley Mordaza (vigente desde el tiempo gobernante del PP y mantenida por los sucesivos gobiernos de coalición PSOE-Unidas Podemos y PSOE-Sumar, así como por las mayorías parlamentarias de turno). En virtud de esa execrable Ley decenas de militantes sociales han recibido multas, sanciones y amenazas judiciales por el simple hecho de manifestarse en la misma puerta contra el desalojo de familias vulnerables.

El logro y conquista de los derechos enunciados en esta tabla reivindicativa representa el objetivo fundamental de la huelga del 11N, que de no ser atendido por el gobierno y las patronales de turno, exigirá la continuidad de la lucha.

HUELGA GENERAL 11N: ¡Arriba los salarios, abajo el negocio de la vivienda!

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