HA FALLECIDO RAMÓN ANTONIO PÉREZ POZA, Piqui.
Anarquista, compañero y amigo…
Víctima de graves problemas de salud, intensificados en los últimos años, nuestro compañero y amigo, Ramón Antonio Pérez Poza, al que todos conocíamos por Piqui -pues así firmaba y así le agradaba ser nombrado- ha fallecido en Pontevedra el pasado jueves, a la edad de setenta y seis años.
Desde muy joven, aún en vida el dictador Franco y prohibida cualquier manifestación de libertad y militancia ajena al nacional-catolicismo, ya Piqui manifestaba públicamente, su ideario anarquista. Cuando en la primavera de 1976 un grupo de jóvenes decidieron reunirse para reconstituir la CNT -perseguida a muerte y prohibida durante más de 40 años, en los que hubo de sobrevivir en la clandestinidad- Piqui, trabajador en el Banco Hispano Americano, fue uno de los fundadores y coautor del Manifiesto de 1977, que actualizó las bases organizativas, filosóficas y de acción sindical y social que definirán la central obrera anarcosindicalista en Pontevedra.
En los tres años siguientes, Piqui, con la sosegada e irredenta actitud vital que siempre le caracterizaba, participó en la intensa actividad reivindicativa de la CNT pontevedresa de entonces.
En diciembre de 1979, tuvo lugar el aciago V Congreso de la CNT (Casa de Campo, Madrid) que significó la ruptura de la organización, seguida del llamado “conflicto de las siglas, entre los dos grupos que pasaron a popularizarse como CNT-AIT los unos y CNT-Congreso de Valencia, los otros”. Apenas dos meses después del V Congreso, en febrero de 1980, surgió en el seno de la Escuela Enrico Malatesta de CNT-Pontevedra nuestro semanario “La Campana”. Representó entonces La Campana un intento -finalmente frustrado, aunque siempre añorado y reclamado- de frenar la imparable sangría producida por aquella ruptura. Enseguida se sumó Piqui al semanario, aportando sus poemas e inquietudes filosóficas y sociales, batallando siempre, como él decía, “por aquel ideario que buscaba un mundo nuevo para vivir, todos libres, esperanzados en el apoyo mutuo”.
Habiendo quedado maltrecha la CNT pontevedresa y la CNT entera por los enfrentamientos que siguieron a aquel fatídico Congreso, se produjo para el anarcosindicalismo local una larga travesía del desierto, que llevó en 1989 (en Pontevedra unos años más tarde) al cambio de siglas, pasando el sindicato pontevedrés, ahora Sindicato Único de Trabajadores “Solidaridad Obrera” de Pontevedra, a federarse en la Confederación General del Trabajo (CGT).
Durante ese largo periodo, Piqui, manteniendo firme su ideario anarquista y amistad con los compañeros, volcó su quehacer en dos de sus grandes pasiones: la escritura literaria y el ajedrez. Respecto del ajedrez, creando a principios de la década de los 90 el vigoroso club Karpov, partícipe en competiciones del mayor nivel en la Federación nacional de Ajedrez. En la literatura, dando a la imprenta en 1980, su primer libro de poemas “Silabario”, con ilustraciones de su amigo el pintor Morquecho; en 1985, la novela “Mi Prima Teneduría” y en 1988, el libro de cuentos “Xigantuc”, con prólogo de Miguel Ángel Cuña.
Que la tierra y el aire sean leves para el amigo y compañero Piqui, como fuerte y arraigada será la nostalgia de su presencia y del ideario que transmitía, siempre firme y sereno.
Compañeros y compañeras de La Campana
Que la tierra le sea leve