VII Época - 100

Editorial

Te han sitiado corazón
y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón,
son los que no luchan.
No te entregues, corazón libre.
No te entregues.

Rafael Amor

Los gobiernos de EE UU, Israel y la Unión Europea, representados respectivamente por Donald Trump, Netanyahu, y Úrsula von der Leyen, decidieron por su cuenta que, la negra muerte, el robo, los crímenes de guerra y lesa humanidad o el genocidio están ya en el orden normal de la acción ‘legítima’ de los Estados y sus representantes, si son lo bastante fuertes para ejecutarlos impunemente, como suponen ser su caso.

Según la nueva doctrina, todos aquellos países, colectividades o individuos que se opongan o intenten enfrentarse o, siquiera no colaborar en ese trágala inhumano, habrán de ser reprimidos, empobrecidos o, si les es necesario y entra en sus cálculos, aniquilados … estigmatizados como ‘terroristas’ o ‘desafectos al régimen’ imperial que EE UU, Israel y la UE dan por inaugurado. Para ello, nuevas normas habrán de ser incorporadas al renovado “derecho internacional” que dicten sobre el territorio que han decidido hacer suyo (achicando espacio a China o cualquier otro competidor), de modo que toda idea de justicia, solidaridad, razón, humanidad o, sencillamente, respeto por la vida y la dignidad quede subordinada a la violenta eficacia de un poder, subordinado a su vez a la acumulación ilimitada de riqueza y privilegios por parte de los ya poderosos capitalistas y compinches políticos.

En un discurso en la conferencia global de embajadores europeos, celebrada en Bruselas este fin de semana, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, quien ya venía justificando y alardeando de la complicidad con Israel por su genocidio en Gaza, no solo ha apoyado el ataque norteamericano-israelí sobre Irán, sino que ha reclamado que todos los países europeos incrementen su gasto militar y refuercen su alianza con EE UU, incorporándose a los nuevos tiempos de rapiña y violencia bélica que, por interés de unos y otras, se avecinan a pasos agigantados.

En esa magna reunión la jefa del gobierno europeo, dijo: “En el actual tablero geopolítico internacional … el viejo orden global, el de un sistema internacional basado en reglas, ha desaparecido”, por más que tales reglas hayan venido siendo garantes en los últimos 70 años de la gobernanza mundial en interés del régimen capitalista de propiedad privada democrático-liberal, a la postre vencedor sobre el régimen capitalista de propiedad estatal, representado por la URSS, pero en competencia actual con China y su régimen capitalista de propiedad mixta bajo férreo control estatal de partido único.

E insistió “Europa ya no puede ser guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido y ya no volverá”, añadiendo, “Por lo tanto, necesitamos construir nuestro propio camino europeo y encontrar nuevas formas de cooperación con nuestros socios” (EE UU, Israel y demás miembros de la OTAN, en primer lugar) … “preparando una nueva estrategia europea de seguridad adaptada a los nuevos desafíos” … que “reclama a los Estados miembros de la UE más gasto militar”.

Todo esto, no es más que el reconocimiento de la deriva militarista y belicista con el que las autoridades de la Unión Europea pretenden incorporarse al supuesto bando ganador liderado por EE UU de la anunciada conflagración. Según el último balance sobre transferencias de armamento hecho público este mismo lunes por el Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), la UE ha triplicado las compras de armas en los últimos cinco años (2021-2025), liderando sus países miembros la clasificación de importadores mundiales, con el socio estadounidense como principal suministrador (38% de sus ventas).

Por último, a modo de justificación de la actual carnicería y devastación ilegales sobre Irán, la señora Úrsula Von der Leyen dijo a los diplomáticos “que no debemos llorar por el asesinato de Alí Jamenei”. Cierto. No hemos llorado …

Pero .., Con todo … si acaso nuestras lágrimas sinceras valiesen de algo … ¿Por cuál o cuáles dirigentes mundiales deberíamos llorar, si por un casual resultase víctima de un magnicidio vengador o clarividente? ¿Por aquellos que, según afirman de sí mismos, representan la libertad, la democracia, la economía o el Occidente virtuoso como Donald Trump (y antes, Biden, Obama, Clinton …), Benjamín Netanyahu (y antes Ehud Olmert, más conocido como el “vertedor de Plomo Derretido sobre la población encarcelada e indefensa de Gaza”, Ariel Sharon, de justo y merecido apodo “el carnicero de Sabra y Chatila”), Keir Starmer, Úrsula Von der Leyen … y han devenido en protagonistas o secuaces genocidas y ladrones al por mayor?

No. Tampoco lloraríamos por ellos, ni clamaríamos venganza alguna …

Al contrario. Desde La Campana, una vez más, reiteramos nuestra negativa a participar en este tinglado siniestro que ellos representan, sino es luchando contra él y por su definitiva extinción … Queden los Donald Trump y los EE UU, los Netanyahu y los Israel, las Úrsulas von der Leyen y las UE encadenados al horror y crímenes que usan, que nosotros, contra ellos, insumisos y en rebeldía, nos mantendremos comprometidos con la dignidad, la libertad y la defensa de la vida. No pertenece al mundo de la quimera el sueño de un mundo sin ejércitos ni matarifes, pero sí pertenece a él la pretensión de una justicia impartida desde el poder, jaleada por la industria del armamento y la rivalidad geopolítica capitalista por hacerse con los recursos planetarios.

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