ENTREVISTA AOS COMPAÑEIROS DE NISSAN

O pasado xoves 28 de Maio, como previamos no anterior número de La Campana, a cúpula de Nissan anunciaba a decisión de pechar as 5 plantas industriais de Catalunya deixando deste xeito a 25000 familias na rúa entre postos de traballo directos e indirectos. Sen embargo as consecuencias de tal desfeita irán moito mais alá afectando gravemente á poboación catalana, cando menos. Un pouco antes de comunicar esta decisión con todo o glamour dunha rolda de prensa mundial dende Xapón, dicíallo ao comité de empresa. “Isto non fai nada mais que comezar”, “Nissan cava a súa tumba en Europa”, “se fai falla ímola queimar”…foron algunhas das respostas que puidemos escoitar. Se queres saber como chegouse a esta situación le o anterior número de La Campana.

Frank Torres é trasladado pola multinacional dende Rusia a Barcelona para dirixir a operación de desmantelamento e tentar reducir ao máximo os custes desta operación económica. Este executivo comezou a súa espectacular ascensión dentro da multinacional na planta da zona franca que agora quere pechar. Todo un exemplo de voracidade e inmoralidade.

A calidade moral e a grande solidariedade dos traballadores de Nissan é algo que xa coñecíamos. No momento que se lles informaba do peche estaban a traballar no banco de alimentos, fai un mes estaban deixándose o pel para fabricar respiradores. A súa capacidade loitadora e tamén coñecida, mais agora teñen un gran reto e van precisar da solidariedade e apoio mutuo de todos nós. A clase obreira volve coller o pulso do presente. Os pneumáticos arden na porta da planta da zona franca de Barcelona, o fume negro anuncia unha nova etapa na loita.

Dende La Campana puxémonos en contacto coa sección Sindical da CGT en Nissan para que nos contaran como está a situación e como miran o seu futuro. Rapidamente atenderon ao noso chamado coa boa disposición dos compañeiros. Respondeunos Joaquín Cano membro do comité de Empresa pola CGT Nissan.

Lo primero, desde La Campana, mostraros nuestra total solidaridad y ofreceros la ayuda de este semanario para lo que consideréis oportuno.

Muchas gracias, cualquier apoyo es de agradecer, la difusión del conflicto es de gran ayuda. Entendemos el cierre de Nissan como un problema social, ya que no afecta solamente a los trabajador@s de las plantas de Nissan, sino a un gran volumen de personas que directa o indirectamente trabajan para el auto.

Vosotros, CGT Nissan, venís advirtiendo sobre las intenciones de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi de cerrar en España. De todas formas, ¿os cogió por sorpresa la decisión del 28 De Mayo?

Llevamos, no meses, años insistiendo en que en Nissan no se estaba desarrollando un plan industrial con garantías, cada convenio colectivo era una patada hacia delante en cuanto a futuro y que Nissan no definía claramente un Proyecto industrial para el territorio.

Lleváis en huelga indefinida desde el 4 de Mayo… ¿Cómo se desarrolló esta huelga teniendo en cuenta las circunstancias de confinamiento y restricción de libertades por el coronavirus?

Vamos a hacer un mes de huelga, manteniendo el piquete en las puertas de una de las plantas afectadas para que no desmantelan la maquinaria, es duro, pero es un punto indispensable para mantener la presión. Más complicado aún es la cuestión de las movilizaciones que con el confinamiento existen muchas restricciones, pero hay momentos en los que es imposible parar, aunque siempre intentamos mantener un mínimo de seguridad.

¿Creéis que esta huelga ha servido para conseguir la unión de los trabajadores de Nissan necesaria para afrontar la respuesta al anuncio de cierre?

No solo la huelga, el proyecto de resistencia común de todo el Comité de Empresa influye mucho en la unidad de la plantilla.

¿Cuál es vuestra propuesta de futuro?

Nissan debe seguir apostando por un proyecto de adjudicación de vehículos en Barcelona, como primera opción. De no ser posible, nuestra propuesta pasa por nacionalizar/socializar, la planta y buscar proyectos de fabricación.

¿En qué medida necesitáis decisiones gubernamentales para poder afrontar ese futuro? ¿Confiáis en que los gobiernos catalán y español tomen esas decisiones?

Las decisiones gubernamentales pasan por forzar a Nissan a que presente un proyecto industrial claro para la planta, exigiéndole ante todo un retorno de todas las ayudas que han recibido. Los Gobiernos van a estar presionados tanto por las patronales como por los trabajadores, vamos a hacer que la presión social pueda ganar esta batalla.

Si no nos equivocamos habéis contactado con los estibadores del puerto de Barcelona. ¿Quiere esto decir que hay posibilidades de extender y solidarizar la lucha?

Sí, hay contacto con los estibadores, pero no solo con ellos sino con otro gran grupo de organizaciones sociales que están mostrando todo su apoyo y solidaridad. Ese es nuestro objetivo, que sea una lucha social debido al volumen de familias afectadas por el conflicto.

Además, el cierre de una planta de producción como la de Nissan es un duro golpe para el tejido industrial y la clase obrera. La pérdida de puestos de trabajo en la industria mermaría mucho las condiciones laborales en general.

Hay una forma de entender vuestra lucha como una lucha global de la clase trabajadora, por lo menos en el estado. Es decir, las multinacionales y con ellas todo el tejido empresarial van a usar el coronavirus para incrementar beneficios, reducir derechos laborales y hacer llegar una crisis a muchísimos hogares. Vuestro caso está muy claro. Nissan aprovecha el momento para anunciar un cierre que nada tiene que ver con el coronavirus. Se lanza así un mensaje de miedo a toda la clase obrera que os convierte a los trabajadores de Nissan en un experimento, posiblemente la primera gran prueba para agravar la situación con una nueva crisis. ¿Compartís esta visión? ¿Creéis que vuestra lucha no es solo vuestra, sino que es de toda la clase obrera? ¿Soñáis con que la lucha de Nissan marque un cambio y la posibilidad de la autogestión sea una posibilidad de futuro para vosotros y para el futuro de la clase obrera?

Ya con el tema de los Ertes de fuerza mayor utilizaron el coronavirus como una medida para el ahorro de salarios. Ahora lo que van a intentar es reducir trabajadores aprovechando la difícil movilidad y el difícil momento para la presión social. Nissan es solo la punta del iceberg, si pueden con nosotros seremos los primeros, pero no seremos los últimos. Evidentemente esto es una lucha social, pero no tiene que ser una lucha social sólo el cierre de Nissan, cualquier ataque contra la clase obrera tiene que ser una lucha social.

En cuanto a la autogestión, es una solución más que se puede dar, esto indica que no todo está dicho para defender los puestos de trabajo tanto directos como indirectos.

Finalmente, ¿queréis añadir o decir algo más a los lectores de La Campana?

Nada más solo agradeceros nuevamente vuestro apoyo a la difusión, es muy importante para visualizar y socializar nuestro conflicto sabiendo que estos tipos de lucha solo se ganan con solidaridad. Salud.

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