VII Época - 17

NTREVISTA CON ÁUREA MARTÍN / 1

Áurea, activista antiracista, membro de Tanquem els CIE de Barcelona, estivo con nós nas Xornadas Libertarias falándonos do que coñece de primeira man. A súa palabra é demoledora para un sistema que ten os seus cimentos nuns principios democráticos de xustiza e igualdade, tamén e demoledora cun sistema baseado nun estado de dereito e de legalidade. O sistema que padecemos fai aguas e sae a luz o racismo institucional. Salvando as atroces diferencias, Europa e o Estado Español en particular, agocha o mesmo racismo coa súa lei de estranxeiría que as leis israelís cara o pobo palestino, salvando as diferencias digo. Tamén, salvando as diferencias, a inutilidade da ONU e o dereito internacional para parar o xenocidio e obrigar a un alto o fogo en Palestina, pola imposición duns intereses particulares, representados por EEUU, é a mesma inutilidade do Parlamento e dereito español para acabar coa explotación, abuso, discriminación, empobrecemento, exclusión e mal trato das persoas que conseguiron entrar en Europa e non morreron no intento, salvando as diferencias, por uns mesmos intereses particulares representados pola economía e crecemento do negocio e a produción. Demostradas as inutilidades e as inxustizas, o camiño é cambiar as cousas, como di Áurea que o están a facer coa súa loita a xente migrante.

A que vos dedicades no colectivo Tanquem els CIE?

Tanquem els CIE somos un colectivo que nació en enero de 2012 tras la muerte de Idrissa Diallo en el CIE de Barcelona, pocas semanas después de la muerte de Samba Martine en el CIE de Madrid.

Nos organizamos para informar, denunciar y ayudar a llegar a una masa crítica de personas conscientes de los mecanismos del racismo institucional que permita lograr el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), el fin de las deportaciones forzadas y la abolición de la Ley de Extranjería.

Nos dedicamos a diversas cosas, entre ellas:

– Romper la opacidad que rodea a los CIE y las deportaciones, mediante charlas, acciones en la calle y sesiones en centros de enseñanza. Ésta fue nuestra primera línea de acción, y continúa siendo una de nuestras actividades principales.

– Vigilar el CIE desde dentro, a través de la complicidad con internos que solicitan nuestra visita y nos informan de lo que está ocurriendo: malos tratos, condiciones antihigiénicas, internamiento de personas que por motivos de salud, origen o cuestiones diversas, incluso según sus propios criterios de internamiento no deberían estar en un CIE.

– Trasladar a la prensa y a la sociedad las quejas de las personas internas, presionando para mejorar sus condiciones de vida durante el internamiento, mediante quejas y demandas ante la justicia.

– Denunciar los intereses económicos que se esconden tras el negocio de las deportaciones y las fronteras, apoyando los informes realizados por organizaciones en quienes confiamos.

– Cuestionar mensajes populistas basados en principios de “seguridad” y no en las personas y sus derechos fundamentales, y preguntarnos cómo cada vez más parte de la sociedad está volviendo a caer en ellos.

Y, como miembros de la red estatal CIEsNO – Stop deportación, y como parte del tejido antirracista de Barcelona, apoyamos y participamos en iniciativas que trabajen contra el racismo, el colonialismo y el patriarcado.

Cales son as vosas expectativas ou plans de futuro para o colectivo? E cales son as actividades ou accións nas que estades implicadas na actualidade?

A corto plazo, esperamos poder retomar las visitas a las personas internas en el CIE de Barcelona, para poder tener esa conexión directa y no depender de la versión policial de lo que ocurre en ese centro. Con la excusa de la pandemia, tras terminar el estado de alarma, no se ha vuelto al sistema de visitas anterior sino que perdura uno más complejo introducido durante la crisis sanitaria del COVID.

También esperamos volver a conformar un tejido fuerte de colectivos y organizaciones que presionemos, cada una desde nuestras posibilidades, para acabar con este sistema donde hay personas de “segunda categoría” debido a su origen.

A medio plazo, esperamos cerrar los CIE y lograr un cambio de paradigma en el hecho migratorio. A largo plazo, acabar con las deportaciones y abolir la Ley de Extranjería.

En cuanto a planes o acciones actualmente, estamos en un momento de reponer fuerzas y no plantear acciones propias estas próximas semanas. Tenemos un proyecto de cara al 2024 que nos hace mucha ilusión, pendiente de confirmación, y continuamos participando en la campaña de educación sobre racismo institucional en institutos junto a la Asociación Dëkkandoo y la Fundación Guné.

Se me permites, ao meu entender a loita contra os CIEs, ao igual que a loita contra as cárceres, son unhas loitas que requiren moito sacrificio e sangue fría. Refírome a que se desenrolan en lugares moi hostís, con todo un sistema e, as veces, unha sociedade en contra. As condicións de impunidade contra as que se loitan, e moitas cousas máis, poden causar un deterioro na militante. Non sei se estás de acordo, pero que se necesita para militar en Tanquem els CIE e non sucumbir ante a realidade? Tendes algúns xeitos de coidarvos ou de protexervos asumidos polo grupo?

Sí, es complicado, son entornos hostiles y la sociedad tampoco entiende muy bien porqué estamos apoyando a estas personas porque se piensa que si están encerradas por algo es. Es una lucha que tiene pocos éxitos, es de largo o medio recorrido pero en el día a día hay pocos momentos de éxito y muchos fracasos. Porqué personas que estabas acompañando acaban siendo deportadas, ves que hay, a veces, represalias a personas que han estado en contacto con nosotros. Esto son cosas que tenemos que avisarles, que si quieren empezar a denunciar algo que está ocurriendo, tienen todo el derecho y les apoyamos totalmente y nos ponemos a su disposición, pero que tengan en cuenta que pueden tener represalias.

Aunque ahora mismo no estamos pudiendo hacer visitas en Barcelona, en otros centros sí, una de las cosas que hacemos sistemáticamente para autocuidados es ir siempre a visitar de dos en dos. No podemos entrar a visitar de dos en dos pero vamos porque es un entorno hostil. Estos centros están puestos en el extrarradio a propósito, para estar ocultos, para que la población no vea el pasar de familias intentando ver a sus familiares. El CIE de Barcelona está en la zona franca que es zona de fábricas y mal comunicado. Es una de esas zonas industriales que las calles tienen nombres de letra y número, el CIE está en la calle 4E. Por eso vamos de dos en dos, porque la situación de la persona que visitamos es muy compleja y es difícil entrar y nunca sabemos si vamos a poder hacer la visita o no porque no entramos como organización, entramos como amigos en los horarios de amigos y familiares. Todo esto se nos cortó desde la pandemia, cambiaron las normas. Ahora es el interno el que tiene que solicitar la visita con todos los datos de la persona que va a visitar, tipo como las prisiones o los centro de salud mentales.

Además de ir de dos en dos, para entrar en territorio hostil acompañadas, la otra persona espera y entonces vas con el policía nacional si te permite entrar, pasas por el arco, dejas las cosas en una casilla para ir con el policía hasta la sala de visitas. Así, la otra persona también está a la salida para poder volcar, para poder compartir un poco entre las dos y comentar, aunque sea un poco por encima, las cosas que han compartido los internos, sobre todo si ha habido alguna cosa especialmente complicada y que se tenga que referir al colectivo para ver si se puede iniciar una campaña o así. Hay situaciones límite, hay situaciones extremas, personas que temen ser deportadas y perder su familia que está aquí, personas que nos piden consejo para poder evitarlo… lo que nos piden y podamos explicarlo, lo explicamos. Intentamos hacer de nexo entre las personas internas y sus abogadas o su entorno externo si no pueden venir a visitarle.

Este tipo de luchas es muy complicada. En las luchas anticarcelarias muchas veces participan familiares de presas, pero en las luchas contra los CIE pocas… quizás porque sólo pueden estar un máximo de 60 días en el CIE, ¡por suerte!. Es una lucha sostenida de otra manera. También tenemos la sensación de que hay gente que continuamos durante muchos años pero también mucha gente pasa un año, dos, tres años y se marcha a otra cosa porque te pasa mucha factura. No puedes desconectar tan fácilmente…bueno, toda militancia supone un desgaste físico y emocional y mental. Muchas veces es que se nos queda muy clavado… y te sientas tan inútil y tan incapaz de frenar la situación.

… (Continúa en el próximo número)

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