LA MUERTE EN SUS ESTADÍSTICAS

En España, unas 30.000 muertes al año pueden atribuirse a la contaminación

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), organismo responsable del centro de datos de la contaminación atmosférica de la Unión Europea, acaba de publicar su último informe “La calidad del aire en Europa. Informe 2020”, con datos recogidos durante 2018 en más de 4.000 estaciones de vigilancia atmosférica. Durante su presentación pública, con ocasión de la celebración el 7 de septiembre del Día Mundial del Aire Limpio, patrocinado por la ONU, se hicieron referencias a la situación actual.

Según el Informe, elaborado relacionando todas las muertes ocurridas en la población con una causa subyacente del fallecimiento, la exposición a partículas finas microscópicas (PM2,5) causó alrededor de 417.000 muertes prematuras en 41 países europeos en 2018. En España, el Informe recoge que fallecieron prematuramente en ese mismo año por culpa de la contaminación atmosférica, unas 30.000 personas.

En el momento actual (2020), según los directores y responsables de AEMA, en declaraciones efectuadas el 7 de septiembre, “mientras el nuevo coronavirus monopoliza la atención, otra calamidad, la mala calidad del aire, es responsable de muchas más muertes en la Unión Europea. El 13% por ciento de las muertes están relacionadas con la contaminación en los países de la UE”.

La Agencia considera también “que la actual crisis sanitaria debería encender las alarmas para acelerar la toma de conciencia de la relación entre el medio ambiente y la salud”, pues “la contaminación atmosférica sigue siendo la principal amenaza ambiental para la salud en Europa”, cuando “cada año, más de 400.000 muertes prematuras son causadas por la contaminación del aire en el ámbito de la Unión Europea”

A modo de comparación, según los datos ofrecidos por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CEPCE), citados por AEMA en la presentación del Informe 2020, “la pandemia de Covid-19 ha causado 189.190 muertes prematuras desde principios de 2020 hasta el 29 de septiembre, en los países de la UE y el Espacio Económico Europeo, así como en el Reino Unido”, frente a los más de 400.000 provocados por la polución atmosférica.

En el caso concreto de España, el cita Informe de AEMA de la Calidad del Aire- 2020, cifra en unas 30.000 las muertes prematuras provocadas por la polución atmosférica en el año 2018 (frente a los 46.252 muertes atribuidas la pandemia actual, desde febrero al 5 de diciembre), mientras que en otros países europeos como Alemania, la cifra por contaminación atmosférica alcanzó más de 80.000 fallecidos, apenas comparable a los 18.517 muertes atribuidas la pandemia actual, desde febrero al 20 de noviembre.

Las partículas microscópicas que polucionan el aire y son responsables de estas altas cifras de fallecimientos, en tanto que causa principal subyacente en la certificación de muertes, tienen su origen en la actividad industrial y el transporte, sin que ello afecte a la escasa preocupación de la ciudadanía por la calidad del medio ambiente y su incidencia en el estado de la Salud Pública. Según los datos ofrecidos por el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), solo un 0,3% de los españoles considera el medio ambiente como su principal preocupación.  ¿Cómo esto posible? ¿A qué intereses y decisiones de parte pueden atribuirse esta diferencia en la percepción de la causa de muertes prematuras? ¿Acaso, no afecta a nadie el luto por estas víctimas, sobre todo cuando es bien conocida la solución que podría reducir drásticamente esta elevada cifra de muertos?

Ecologistas en Acción, asegura que la mejor forma de eliminar o cuando menos, aminorar en gran medida la densidad de estas pequeñas partículas responsables de la polución mortífera es «la reducción de su principal fuente de emisión, el tráfico rodado». Ello comportaría, a su vez, una disminución de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares que provocan dichas partículas.

Otro estudio, en este caso del Banco Mundial, cifra en el 41% la cantidad de españoles que respiran un aire cuyo índice de esas partículas (PM2,5) se sitúa por encima de los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que pone el tope en 10 μg/m3 (microgramos por metro cúbico). Eso quiere decir que cerca de la mitad de los españoles se exponen a diario a unas condiciones ambientales dañinas para su salud.

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