LA IZQUIERDA EN LA EUROPA ACTUAL, ENTRE EL CINISMO Y LA NOSTALGIA DE LO QUE NUNCA FUE

A estas alturas del siglo, los términos ‘izquierda’ y ‘derecha’ aplicados a los grupos, organizaciones y partidos políticos, representan vocablos vacíos que, si alguna virtualidad les cabe todavía, es la nostalgia de un pasado anterior a la II Guerra Mundial y al ascenso de la socialdemocracia al poder gubernamental de muchos países europeos durante la llamada ‘guerra fría’ en el siglo XX. De hecho, en la Unión Europea hace ya decenios que gobierna sin interrupción la alianza entre la izquierda socialdemócrata y la derecha conservadora y liberal, sin que sea posible distinguir cuando prevalecen las tesis de un grupo o las del otro.

Pese a esta evidencia, en nuestro país, todavía pervive una cierta ilusión social respecto de que estos dos términos puedan aún significar alguna cosa de valor, algo así como una confrontación histórica entre dos maneras distintas de enfocar el poder político. Ilusión que, por otra parte, está siendo utilizada por los grandes medios de comunicación y la industria del márquetin electoral, para tapar con pintura de brocha gorda, la cruel dejación, sino ‘traición’ en la jerga de los nostálgicos, que están llevado a cabo los partidos políticos respecto de principios otrora ‘izquierdistas’ pero que ya ninguno defiende ni siquiera se atreve a mencionar: propiedad colectiva frente a propiedad privada, confrontación inexorable entre capital y trabajo, reparto social y universal de la riqueza colectivamente construida, internacionalismo de la clase trabajadora frente al nacionalismo y gobernanza capitalista, etc, etc.

Dos noticias ocurridas en este último mes, ambas relacionadas con el militarismo y la OTAN, ponen de relieve esta ‘dejación’ del izquierdismo -para nosotros, anarquistas, no hay ‘traición’ porque nunca se tomaron en serio su propia retórica- por parte de aquellos partidos y colectivos que en España, hasta no hace mucho tiempo, lo consideraban como seña de identidad y expresión de su ideario social y político.

El pasado 20 de marzo, más de cincuenta organiza-ciones enviaron un escrito al Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, reclamándole dos cosas. Que no mantenga su complicidad con la ocupación israelí de Palestina y que, en consecuencia, deje de participar en maniobras militares de la OTAN junto con Israel, potencia ocupante de Palestina, responsable del bloqueo de Gaza y de asesinatos masivos contra su población, del desprecio criminal hacia la población palestina, así como de la instauración y sostén de un régimen de apartheid, violento y homicida, en el territorio que usurpa. Por otra parte, España, con el visto bueno e intervención de sus sucesivos gobiernos, de izquierdas o de derecha, compra y vende armas, drones y otros artefactos a dicho Estado ocupante.

“Con actos como estas maniobras militares -señala el escrito-, la compraventa de productos militares, la ausencia de sanciones o penalizaciones que impliquen la total exclusión de concursos o licitaciones de empresas españolas que participan en la colonización, como la empresa Construcciones y Auxiliar del Ferrocarril (CAF), o que comercian con las ilegales colonias sionistas, se desprecian los valores de defensa del Derecho Internacional, apoyando de facto la política de normalización de los crímenes israelíes.”

“Por todo ello, -añade el texto- reclamamos al Gobierno presidido por Vd., y a los partidos que le apoyan que den las instrucciones oportunas para que no se participe en ejercicios militares con ejércitos de ocupación, se anule cualquier compraventa de bienes militares y se deje de apoyar a la industria y las empresas israelíes que suministren a ese ejército ocupante; y que no se apoye la política de colonización israelí ni a las empresas que la faciliten.”

Por supuesto. A esta carta NO HAY RESPUESTA VERDADERA, NI TAMPOCO SE LA ESPERA, pues favorecer la industria militar, el comercio de armas y garantizar con el poder de los ejércitos el dominio y control geopolítico planetarios, son cuestión de ESTADO, que ninguna democracia occidental pondrá en cuestión, mucho menos mientras Estados Unidos, permanente aliado de Israel y garante de su colonialismo criminal, encabece la OTAN.

La segunda noticia a la que nos referíamos, fue recogida por algunos medios de comunicación el pasado 21 de marzo. Su titular decía: “El grupo de izquierda en la Eurocámara pide por carta al secretario general de la OTAN que investigue a los militares neonazis en España” y a “resolver de forma urgente la presencia en estructuras de su competencia” de militares con aquella ideología, como el capitán del Ejército del Aire español, Antonio Meroño Jiménez, cuya participación en actividades neonazis ha sido puesta de manifiesto públicamente por diversos medios de comunicación. “Algo que choca frontalmente con los compromisos de la Declaración de cooperación entre UE-OTAN de 2018 o la Resolución del Parlamento Europeo 2017/2276”.

En román paladino: los grupos políticos de ‘izquierda’ europea -entre ellos los españoles- que participan con la OTAN en maniobras militares con una potencia colonial, Israel, responsable de crímenes de guerra sin cuento, terrorismo de estado, usurpación y prácticas ‘legales’ de tortura, saqueo, asesinatos ‘selectivos’, asedios medievales contra una población indefensa … y que no son quienes de plantarse ante el mando de la OTAN para decirle “en esa truculenta operación de maniobras militares conjuntas con Israel, el ejército español bajo mi soberanía no participará, ni mi gobierno actuará como rehén de una política internacional criminal y belicista’, sí que tienen a bien a dirigirse al Secretario general de la OTAN para avisarle de que un ‘criminal’ se le ha colado en sus virtuosas filas. Triste parodia.

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