VII Época - 23

SERÍA ESCANDALOSO… SI NO FUESE VERGONZOSO

El pasado 18 de enero el Comité Confederal de la CGT, reunido en Plenaria, decidió la desfederación del Sindicato de Transportes y Comunicaciones de Madrid. Este hecho ha profundizado en la herida que venía supurando desde hacía meses: una división orgánica desconocida en las últimas décadas y que, lejos de suponer la solución al conflicto, ha venido a ennegrecer aún más unas aguas -las de la vida orgánica- que ya bajaban turbias. De momento se nos escapan los gravísimos motivos en los que se basa la desfederación, pero eso no parece importar a algunos…

Una Comisión de Garantías

El conflicto se inició con la negativa del Sindicato a acatar la decisión de la Plenaria de la Territorial de “Cesar de inmediato en todo cargo de gestión o representación, así como inhabilitar de militancia, a cualquier nivel y ámbito Confederal, a D. [S.A.F.] de acuerdo con lo contemplado en el art. 32. f de los estatutos Confederales de CGT y el art 28.f de los estatutos de esta Confederación Territorial de MCLMEX de CGT.” La negativa del Sindicato, que decidió en Asamblea no proceder a cumplir con el mandato de la Territorial, provocó la reacción de esta, que inhabilitó a todo su Secretariado Permanente. Esto originó reacciones sucesivas, en una espiral enloquecida que finalizó con la desfederación del Sindicato.

Pues bien, con fecha de 17 de enero se firmó el dictamen de la Comisión de Garantías que se constituyó, hace meses, para dirimir la cuestión de la inhabilitación de S.A.F., el acuerdo inicial de la Territorial y origen de todo el conflicto. ¿Y qué ha dicho la Comisión? Pues nada menos que lo siguiente: “Consideramos que fue incorrecta la resolución adoptada por el Comité de la Confederación Territorial de Madrid Castilla la Mancha y Extremadura de la CGT, en la reunión plenaria extraordinaria celebrada en Madrid el 28 de septiembre de 2021, y aplicada por el entonces secretario general,…”, especificando a continuación por qué motivos estatutarios considera incorrecta la actuación de la Territorial. Es decir, que el STYC tenía razón en su oposición a la decisión de la Territorial, ya que, como también dictamina la Comisión, “Hay que tener en cuenta que en el XIX Congreso Confederal de Zaragoza se acuerda “LA FACULTAD DE EXPULSAR, O NO, A UN AFILIADO O AFILIADA CORRESPONDE EXCLUSIVAMENTE A LA ASAMBLEA DE SU SINDICATO, SEGÚN NUESTROS ESTATUTOS CONFEDERALES” y que “Esta decisión no se ajusta a los estatutos…”.

Un punto que no se debería haber debatido

Siendo el Secretariado Permanente y, en especial, el Secretario General de la CGT conocedores de este dictamen, jamás deberían haber permitido el debate del punto de la desfederación del STYC en la Plenaria del 18 de enero. La íntima relación de aquella inhabilitación -ahora censurada por la Comisión de Garantías- con todo el proceso de desfederación es innegable y la organización debería haber conocido este documento con antelación para poder pronunciarse. El SG y el SP deberían haber suspendido el punto del Orden del Día y posponerlo para otra ocasión, sobre todo si tenemos en cuenta de que se ha llegado a suspender una Plenaria entera alegando motivos de lo más intrascendentes. Esta misma última Plenaria había sido convocada para diciembre y fue pospuesta a enero, quién sabe si para que MCLMEX pudiese adoptar nuevos acuerdos de inhabilitación y expulsión antes de que la Plenaria se pudiese pronunciar. La cuestión es que el punto debería haber sido debatido con toda la información en poder de los sindicatos de la CGT, incluyendo las alegaciones del propio sindicato, que nunca fueron ni admitidas, ni solicitadas, ni proporcionadas al conjunto orgánico y el ya mencionado dictamen de la Comisión de Garantías, que echa por tierra las decisiones de la Territorial.

No es la primera vez

El SP sigue ocultando, a día de hoy, este dictamen al conjunto de la militancia. No es la primera vez que esto sucede. Tampoco conocemos oficialmente nada de la Comisión de Garantías que se constituyó por acuerdo del Congreso de Zaragoza sobre un conflicto en Cataluña. El caso es que también ha habido dictamen hace meses, pero como si nada. Este escamoteo de los dictámenes de dos Comisiones de Garantías es un comportamiento inaceptable y que debe ser corregido o, de lo contrario, asumidas sus consecuencias por el SG y el SP, cuanto antes.

También hay que tener en cuenta que, si las partes no admiten el dictamen, debe resolverse la cuestión planteada convocando un Pleno que resuelva definitivamente el asunto, Pleno cuya convocatoria no es optativa, sino obligada por Estatutos. Sin embargo, en lugar de lo que es obligatorio estatutariamente, la Confederación hará un Pleno sobre Ruesta, “porque hace muchos años que no se hace”.

Otras cosas que dice la Comisión Confederal

Además de establecer la improcedencia de la inhabilitación de S.A.F. -septiembre de 2021, hace ya más de dos años y así estamos por la incompetencia e irresponsabilidad de algunos cargos orgánicos-, la Comisión dice algunas cosas de interés para la organización.

Se quejan los componentes de la Comisión de la falta de colaboración de algunos entes y cargos orgánicos -no se refieren precisamente al STYC- para poder llevar a cabo correctamente su labor, a pesar de que los Estatutos indican que “todos los organismos de la CGT están obligados a colaborar con [la Comisión de Garantías] en cuantas actuaciones requiera”. Concretamente indican la falta de colaboración del Secretario de Organización de MCLMEX y la falta de colaboración también de la nueva Secretaria General al no aceptar ninguna propuesta de arreglo que proveniese del STYC y que indicó que “nos limitásemos a emitir nuestro dictamen”. Una actitud que flaco favor le hace a la CGT y, por añadidura, a la clase obrera.

Y ahora, ¿qué?

La decisión del SP de ocultar tan importante dictamen ha provocado un resultado terrible. Media organización se ha dejado llevar por las informaciones de parte y tendenciosas de algunos y ha provocado una crisis desconocida en más de cuarenta años. Ahora que recordamos el Congreso de Unificación, deberíamos haber aprendido algo de lo que sucedió entonces, tras el Congreso de la Casa de Campo. Solamente desde la irresponsabilidad o desde intenciones no confesables se puede estar satisfecho con la desfederación del STYC. Ahora, a la luz de este dictamen, es obligado revisar la decisión adoptada el 18 de enero, ya que aquella inhabilitación inicial -y las actuaciones siguientes- fue totalmente contraria a los Estatutos de la organización. Mantener el error será ahondar en el disparate y, lo que es peor, proporcionar más motivos para una guerra interna que no se detendrá, sino que se enconará envenenando a toda la CGT.

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