EL ROSTRO VERDADERO DE LA POLÍTICA DE EXTRANJERÍA

Hacinadas decenas de personas en condiciones de suciedad y abandono

La embarcación Salvamar Al Nair ha rescatado este jueves, 4 de junio, a unas 20 millas de la costa de Arrecife, en Lanzarote, a una embarcación neumática con 49 personas a bordo, entre ellas unas 15 mujeres y 4 niños, todos subsaharianos. Es un ejemplo más, de la reactivación de la ruta migratoria a Canarias por vía marítima -en patera y otras embarcaciones-, afectando cada vez a mayor número de migrantes africanos en su intento de entrar en Europa.

Las islas Canarias han recibido desde que se decretó el estado de alarma en España, el pasado 14 de marzo, a 1.245 personas. En el archipiélago –como en la Península– no hay una red de infraestructuras adecuadas que puedan habilitarse cuando hay un repunte de llegadas y se improvisan soluciones sobre la marcha: colegios, polideportivos, albergues… Como también ocurre en Ceuta y Melilla, el traslado de los migrantes a la Península aliviaría la presión en estos territorios, pero el Ministro de Interior, Grande-Marlaska, no lo autoriza. El resultado inmediato de esta política de Extranjería del gobierno español, es un trato criminal y humillante a cientos de personas, que no pueden defenderse y que arriban a Canarias tras jugarse la vida en el mar en la peligrosa travesía atlántica.

Setenta y dos inmigrantes africanos habían llegado en dos cayucos el 26 de mayo a Gran Canaria. Allí pasaron los primeros tres días de los 14 de cuarentena que exige Sanidad a todo extranjero que entra en España pernoctando en el suelo, en un almacén portuario, en condiciones injustificables de suciedad y abandono. Más de medio centenar de ellos ya habían pasado 15 horas en el suelo del muelle esperando su traslado, según la prensa local. Dos dieron positivo, al menos 42 durmieron hacinados y en el suelo, a veces a medio metro del vecino. «Desolador», «inhumano» e «intolerable» han sido los calificativos que han empleado el presidente de Cruz Roja en Canarias, Antonio Rico; el magistrado Arcadio Díaz Tejera y un portavoz de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) tras ver las imágenes dantescas que provocan las decisiones de las autoridades españolas.

Según informa María Martín (El País, 4.06), otros “en colchonetas tiradas en el suelo, sin duchas y con unos cuantos bidones de agua para asearse. Decenas de migrantes recién llegados a la isla de Gran Canaria aguardan así, en mitad de una crisis sanitaria, las 72 horas que marca la ley para su custodia policial. Desde que se decretó hace más de dos semanas la cuarentena obligatoria para los viajeros procedentes del exterior, los sindicatos policiales se opusieron a meter a los inmigrantes en los calabozos y desde el pasado 26 de mayo, una nave en el puerto de La Luz habilitada por la Delegación de Gobierno ejerce de comisaría. En ella hay solo cuatro baños químicos, material abandonado y un puñado de finas mantas para cubrirse.”

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