Pontevedra: sindicatos sanitarios piden la dimisión de la gerencia hospitalaria

Convocadas por tres de los nuevos sindicatos con representación en la junta de personal de los hospitales públicos de Pontevedra, Montecelo y Provincial: CES, Co.Bas y Prosagap, se retomaron el pasado jueves, 7 de octubre, las protestas de los trabajadores en sendos hospitales.

A las puertas de los dos edificios desplegaron las pancartas en defensa de la Sanidad Pública, reclamando el cese del equipo directivo de la Xerencia por lo que califican de «incompetencia demostrada» durante la pandemia y en exigencia del cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en la lucha contra el covid-19 para garantizar la seguridad de todos los trabajadores del Sergas.

En lo que respecta a esta situación, demandan que todos los centros de salud del área dispongan de sistemas de ventilación mecánica para cumplir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y que en los ambulatorios con ventilación natural se garantice la renovación del aire. Piden una mascarilla FFP2 como mínimo por turno para todo el personal de los centros que tenga contacto estrecho con usuarios y pacientes; y el uso de al menos dos mascarillas por turno en los servicios especiales como urgencias hospitalarias y extrahospitalarias (PACs), ucis, quirófanos, hospital de día, oncología y diálisis, entre otros, así como la dotación de EPIs suficientes para toda la jornada laboral.

Con estas carencias intolerables, el personal hubo de trabajar sin descanso, doblando turnos cuando era necesario para mantener una asistencia sanitaria de calidad.

Por otro lado, en el plano laboral, reiteraron sus reivindicaciones de contratos dignos, estabilidad en el empleo, aprobación de la OPE del 2020 y la ejecución de los acuerdos y convocatorias ya iniciados para tratar de acabar con la precariedad y reducir la tasa de temporalidad al 8 %.

En relación al brote de Covid-19 en el servicio de urgencias de Montecelo que afecta ya a 10 sanitarios y mantiene a otros cinco en cuarentena, los tres sindicatos responsabilizan a la dirección del Chop de una «pésima gestión». Las centrales hablan de «situación de excepcionalidad» en este servicio hospitalario y alertan de que se trata de un brote intrahospitalario. Según la información aportada, el primer contagio por coronavirus se produjo, probablemente, en su medio familiar. Pero recalcan que, tras ese primer caso, otras dos médicas que compartieron turno con la primera se infectaron, además de una enfermera y un residente. «Estas cuatro personas siguieron trabajando por indicación de Medicina Preventiva hasta que no llegaron los resultados de PCR», aseguran. Remachan que el cribado a todo el servicio no se inició hasta seis días después del primer caso. «Los contagios producidos esta semana no son externos, sino que se han producido durante la jornada laboral, el único momento en el que los profesionales afectados han coincidido. Y, lo que es todavía más grave, los contagios no se producen por una mala praxis de los trabajadores, sino probablemente por compartir espacio de trabajo, ya que es el único vínculo para todos los casos. En el punto de mira está el despacho médico, un espacio de unos 40 metros cuadrados con 12 ordenadores, sin espacio mayor de un metro entre ellos. Pueden estar entre cinco y quince personas trabajando habitualmente. Aseguran que el despacho médico solo se limpia una vez al día, suelos y mesados, pero no teclados y otras superficies. Echan en falta que nadie de la dirección del Complexo ni de Medicina Preventiva hayan comparecido en urgencias para dar explicaciones y apoyo al personal.

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