LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD Y DEGRADACIÓN DE LA VIDA NATURAL … CONTINÚA

Como firmante del Convenio sobre la Diversidad Biológica celebrado en Nagoya (Japón), el Gobierno español se había comprometido ya en 2011 a detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos, así como a restaurarlos en la medida de lo posible para 2020. Sin embargo, España, lejos de cumplir con aquél compromiso, tolera y garantiza con su inacción que la destrucción de la biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas naturales continúe acelerándose.

Para lograr los objetivos marcados en Nagoya, la UE aprobó un Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y elaboró la Estrategia de la UE sobre la Biodiversidad hasta 2020, inmediatamente sustituida por otra hasta 2030.

España, como el resto de los países firmantes de estos acuerdos, debía trasladar este marco general internacional a los planes de acción nacionales del gobierno, así como a las administraciones autonómicas y locales con competencias ambientales. Sin embargo, los sucesivos gobiernos desde 2011 han dado la espalda a estos compromisos y no han ejecutado la mayor parte de los compromisos adquiridos. Tampoco han adoptado medidas específicas para cumplir el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, ni la Estrategia Europea sobre Biodiversidad hasta 2020, lo que explica el escaso nivel de cumplimiento de dichos documentos en España.

En todo caso, el Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad 2011-2017 se reveló como insuficiente e ineficaz desde el momento mismo de su redacción, como pusieron de manifiesto diversos colectivos y organizaciones ecologistas, al considerar que no incorporaba acciones capaces de garantizar la cabal ejecución y cumplimiento de objetivos de las contempladas.

Como reconoce el propio Ministerio para la Transición Ecológica en su Informe de Seguimiento de aquel Plan Estratégico, de los 39 objetivos recogidos, solamente cuatro se han alcanzado plenamente, otros tres quedan cerca de su cumplimiento y 24 objetivos han tenido avances pero no se han cumplido. Por último, ocho objetivos no han tenido avances que puedan considerarse significativos.

Ante este fracaso diversas organizaciones ecologistas, entre ellas Ecologistas en Acción, solicitaron infructuosamente al ministerio la elaboración de un informe que explique cómo se ha trasladado a la normativa y a la planificación en materia de biodiversidad tanto el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y la Estrategia de la UE sobre biodiversidad hasta 2020. No han recibido contestación.

Frente a esta dejación por parte de los gobiernos, español y de las Comunidades autónomas con competencias en la materia, varias organizaciones plantean la necesidad de movilizarse y plantear acciones públicas de protesta y de exigencia de políticas y medidas -reales, cuantificables y garantizadas- que detengan la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas naturales en nuestro país.

A mi entender, nuestro sindicato de CGT-Pontevedra debe incorporarse en cuanto sea posible a esa movilización, pues nuestra Ría y entorno son ejemplos contundentes de la pérdida y degradación de nuestro entorno natural, con las graves consecuencias de salud pública, sociales y económicas que ello acarrea.

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