HUELGA GENERAL DEL SINDICALISMO COMBATIVO EN ITALIA

Este viernes 29 de enero en Italia ha tenido lugar una huelga general de 24 horas, convocada por los sindicatos más combativos SLAI Cobas y Si Cobas Lavoratori Autorganizzati, con la oposición frontal del sindicalismo oficial. La huelga, con éxito desigual, se ha extendido en los sectores, públicos y privados, siendo especialmente intensa en el sector de la logística, el transporte de mercancías y la educación pública.

La convocatoria de la huelga, respondía a la imperiosa necesidad de denunciar la desastrosa gestión de la crisis pandémica, que condena al paro, la precariedad e incluso la pobreza y amenaza de exclusión a cientos de miles de trabajadores.

Los sindicatos convocantes reivindican, en primer lugar, una renovación general de todos los convenios colectivos caducados (con los consiguientes aumentos salariales) y una congelación real de los despidos -que, hasta la fecha, casi un año después del inicio de la propagación del coronavirus, no ha sido aplicada por el gobierno. Además, nuevos y más eficaces protocolos de seguridad en el trabajo, además de pedir recursos para la educación y la salud pública y medidas eficaces para reducir la brecha social de la riqueza -cada vez los empresarios son menos pero más ricos, los ejecutivos de los grandes consejos de administración cada vez mejor pagados, pero más despiadados o despreciables y la clase trabajadora cada vez más pobre y excluida.

De hecho, las medidas adoptadas por el gobierno italiano con la excusa de combatir la pandemia han provocado que la brecha económica y social se haya ampliado extraordinariamente en el país, al igual que está ocurriendo en los países vecinos como España. Una brecha social “que ha llevado a unos pocos grandes propietarios a escala internacional a acumular beneficios extraordinarios mientras amplios sectores del pueblo trabajador se hundían en la pobreza como consecuencia de los cierres patronales, las zonas rojas y los ya mencionados despidos”.

Pese al éxito de la huelga general, aunque parcial y vinculada sobre todo a los concretos sectores citados, los sindicatos convocantes alertan de que “sigue echándose en falta una unidad más amplia de los trabajadores desde abajo, unidad que habrá que construir con paciencia en estos próximos meses, porque si bien es cierto que desde el estallido de la pandemia se empiezan a ver, quizás en la distancia, salidas a la crisis estrictamente sanitaria, no se puede decir lo mismo de la crisis económica que afecta a la clase trabajadora y a todos los sectores empobrecidos de la sociedad y que pesará durante años sobre los hombros de la mayoría de la población.”. Sin embargo, esa unidad no será posible de otro modo, si no es rompiendo la clase trabajadora más combativa con las burocracias sindicales que tienen atenazadas a las corporaciones sindicales oficialistas.

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