Ataque racista a un centro de menores emigrantes

Ocurrió en Torredembarra (Tarragona) el pasado 18 febrero

Un grupo de personas asaltó y destrozó el pasado jueves un centro de acogimiento de la Generalitat para adolescentes migrantes en Torredembarra (Tarragona) e hirió a dos residentes, rompiéndole la nariz a golpes a uno de ellos.

Una manifestación, inicialmente convocada por un grupo de vecinos, en reclamación de más seguridad a raíz de varios delitos presuntamente cometidos por unos jóvenes que vivían en una casa ocupada, derivó en un ataque racista a un cercano centro de menores emigrantes que nada tenía que ver con el local ‘ocupado’ y en la persecución y agresión a varios jóvenes en plena calle. No es la primera vez que la ‘excusa’ de la seguridad (en realidad, el miedo y la cobardía), sirve de coartada a los grupos racistas de este país para criminalizar a los emigrantes y crear un ambiente de xenofobia.

Los hechos ocurrieron en la tarde del 18 de febrero, inmediatamente después de celebrarse una concentración en una céntrica plaza de la localidad, en que los vecinos reclamaban más seguridad a raíz de varios delitos presuntamente cometidos por unas personas que vivían en la casa que habían ocupado.

Un grupo de los concentrados, en número aproximado de un centenar, al término de la concentración se dirigió hacia la calle cercana de las Mimosas, donde se encuentra un piso okupado por personas adultas y, una vez allí, proferir insultos racistas y xenófobos (algunos de los ocupantes, no todos ni mucho menos, eran presumiblemente extranjeros), sin que pudieran acceder a la vivienda, dado que varios agentes de los Mossos se lo impidieron. 

En ese momento un reducido grupo de manifestantes se alejaron de la calle donde está el piso ocupado y se encontraron con un adolescente, menor de edad, que volvía de un curso de formación profesional. Mientras le insultaban por su aspecto, le agredieron hasta el punto de romperle el tabique nasal, pero el chico logró esconderse en un comercio. Otro adolescente que le acompañaba consiguió zafarse de los perseguidores y refugiarse en una biblioteca cercana.

Ya cerca de las nueve de la noche un grupo de entre seis y siete personas -integrantes del mismo grupo que había agredido a los muchachos inmigrantes momentos antes- decidió entonces encaminarse hasta el centro de la Generalitat en el que permanecen en acogimiento público quince adolescentes migrantes, entre ellos los dos agredidos, provocando daños en las instalaciones, atemorizando a trabajadores y residentes y, finalmente, atacar a golpes a dos de los jóvenes, rompiéndole a uno de ellos la nariz y persiguiendo a otros dos chicos por toda la calle, hasta que pudieron refugiarse en la biblioteca local y en una tienda para evitar ser linchados.

En un alarde retórico irresponsable, un portavoz del Ayuntamiento, gobernado por Eduard Rovira, de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), criticó “la violencia y la xenofobia” pero afirmó que la manifestación que desencadenó los ataques fue organizada como protesta “por la problemática que genera un grupo de jóvenes, mayores de edad, que viven en una casa ocupada”. Por supuesto, no aludió a las razones por las que esos vecinos cambiaron sobre la marcha el objetivo de su acción, ni por qué golpearon con saña a uno de los chicos, ni la naturaleza de los insultos racistas, proferidos tanto ante la casa ‘okupada’ (en ese momento vacía, aunque acordonada por la policía), como en la ronda vociferante por las calles, hasta llegar al centro de menores al que asaltaron, tras romper cristales, puertas y ventanas.

El Govern asegura que ya ha denunciado los hechos y puesto en marcha la maquinaria judicial. A fecha de hoy, sábado, no hay ningún detenido.

Pilar Núñez, miembro de la junta de la Federación de Entidades de Atención a la Infancia y la Adolescencia (FEDAIA), ha declarado: “Esta ha sido una experiencia traumática y muy dura que les va a impactar a los chicos, pero queremos que la buena gente de Torredembarra siga trabajando por la integración de estos jóvenes como llevamos haciendo durante todo este tiempo”. En un comunicado, la FEDAIA denuncia que haya políticos y medios de comunicación que “alimentan los prejudicios contra los jóvenes con proclamas que avalan el discurso de odio” e insisten en que los derechos humanos y de los menores “deben prevalecer”.

Por su parte Intress, la entidad social que gestiona este y otros 168 centros de jóvenes en Catalunya, ha definido como ejemplar la reacción de los 12 trabajadores del centro frente a “un acto vandálico, oportunista y una expresión de odio” que ya se ha vivido otras veces en Catalunya, pues este no es el primer ataque racista en un centro de acogida de menores en Catalunya. En marzo del 2019 un hombre entró a machetazos en un centro de Canet de Mar (Maresme). Ese mismo año, centros de acogida en Castelldefels, Barcelona y Masnou sufrieron incidentes similares. Aunque el rechazo para acoger menores migrantes también se azuzó en Rubí y el barrio del Besós de Barcelona. En el caso de Masnou, el fiscal ya ha probado que fue un grupo fascista quien perpetró el ataque. Algo que tampoco se descarta en Torredembarra, aunque de momento, al no haber ningún detenido, no se confirma.

Fuentes: Público, La Vanguardia y otros

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