5 NIÑOS PALESTINOS SECUESTRADOS POR MILITARES ISRAELÍES A GOLPE DE FUSIL

¿SU DELITO?: Recoger cardos silvestres para comer

Dicen que el gobierno español y los de la UE

miran hacia otro lado:

¡Mentira!

Dicen que el gobierno español y los de la UE

son cómplices de un crimen que ignoran:

¡Mentira!

Dicen que el gobierno español y los de la UE,

saben que Israel establece en Palestina

un régimen de apartheid, muerte y muro:

¡Verdad!

Entonces, ¿Por qué callan?

Las imágenes del 8 de marzo de niños arrestados por el Ejército israelí al sur de Hebrón cuando recogían cardos silvestres para comer, apenas las ha podido ver nadie, al igual que viene sucediendo con tantas otras escenas que desvelan la cotidiana humillación que sufren las gentes de Palestina a manos del ejército israelí.

La ONG que ha tratado de difundir las imágenes, sin apenas éxito, es israelí, B’tselem. La agenda mediática de las multinacionales de la Información y el Espectáculo mundiales, a la par que los gobiernos más poderosos (particularmente EE UU y las UE) desdeñan este tipo de testimonios, pues las víctimas son sólo unas pobres gentes, un punto menos que despreciables para el señorito propietario de la finca mundial.

Pese al silencio, los hechos sucedieron. El Ejército israelí, que custodiaba a unos colonos de un asentamiento judío ilegal al sur de Hebrón, decidió arrestar a cinco niños de entre 8 y 13 años que andaban por la zona recogiendo cardo silvestre para comer.

En Israel basta con tener 12 años para tener responsabilidad penal. «La detención de cinco niños que se encontraban recolectando plantas cerca de un asentamiento es un testimonio del absoluto desprecio que las autoridades israelíes tienen por el bienestar de los palestinos, sin importar cuán jóvenes o vulnerables sean», ha señalado B’tselem. Los jóvenes, tras ser llevados al puesto militar del asentamiento, fueron puestos en libertad pocas horas después. Sin embargo, no todo ha acabado para ellos y volverán a ser citados para declarar.

El comunicado del Ejército israelí que siguió a las imágenes difundidas por B’tselem, continuó refiriéndose a los niños como «sospechosos» y les acusa de haber entrado en una propiedad privada, por más que constatasen que varios de ellos ni siquiera tienen los doce años, que Israel establece como edad penal aplicable a la infancia palestina, que no, por supuesto, a la israelí.

Este nuevo abuso del Ejército sionista -amparado por el sistema judicial, parlamentario y gubernamental isarelíes- llega después de que otra ONG israelí, HaMoked, presentara un informe en el que denunció «violencia física, humillación y amenazas» durante la detención de menores palestinos en Cisjordania, específicamente detenciones repentinas y en mitad de la noche, que asegura que contravienen las regulaciones militares israelíes.

El Ejército se defiende de estas acusaciones afirmando que las tropas detienen a palestinos, incluido a los «de muy temprana edad», porque muchos «han estado implicados en actos e incitación de terror» en los últimos años, y explicó que los arrestos se hacen «preservando los derechos de los menores»

La historia del estado de Israel en los últimos decenios, es la historia de un crimen y un robo incesante e impune contra el pueblo palestino. Nada de lo que en Palestina ejecuta cotidianamente el ejército, la policía y el gobierno israelí merece otra cosa que el desprecio y la condena de quienes nos negamos a ser cómplices de tan vergonzante expolio. El mismo desprecio y condena que merecen los partidos políticos, PSOE y Unidas-Podemos, coaligados en el gobierno de la nación, cuyas únicas acciones ante lo que ocurre en Palestina, son:

El silencio en ‘casa’, no se vayan a enterar los necios que confían en nuestra palabrería de progreso, derechos humanos y feminismo ministerial y nos votan, de lo que en realidad ocurre allá ‘lejos’

Cumplir un papel activo, conjuntamente con los otros gobiernos de la Unión Europea, en la construcción de esa realidad atroz, colaborando económicamente con Israel, favoreciendo su industria militar y de seguridad asesinas y, sobre todo, garantizando la impunidad de sus crímenes en la escena internacional.

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