VII Época - 16

EL GOBIERNO ESPAÑOL, SERVIL AL BELICISMO DE EEUU Y LA OTAN, HIPOTECA EL GASTO SOCIAL EN ARAS DE INCREMENTAR EL GASTO MILITAR

El gasto en defensa realizado por el gobierno español ha sido particularmente intenso en 2022. Avanzó hasta los 15.344 millones en ese ejercicio, lo que significa un incremento de un 30% con respecto al ejercicio anterior (2021) y de un 49,2% con respecto a la cifra registrada cuatro años antes.

El motivo de este crecimiento del gasto militar -y el belicismo sangriento que lleva inevitablemente aparejado- radicaría, según sus autores, en la decisión ‘libre’ del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos de suscribir compromisos internacionales de orden militar, básicamente con EE UU y la OTAN.

Efectivamente, esa viene siendo la posición última del Gobierno de España, al ofrecer su apoyo servil a todas las decisiones belicistas que han emprendido tanto la OTAN como la UE de incrementar extraordinariamente su gasto militar, a costa de mermar la economía productiva y el gasto social. Decisión que fue adoptada formal y declarativamente por el Gobierno español durante la Cumbre de la OTAN de junio de 2022 en Madrid, donde el presidente español se comprometió a llegar en 2029 al 2% del PIB en gasto militar, lo que indefectiblemente traerá consigo, entre otros daños ‘colaterales’ la paulatina reducción del ‘escudo social’ con que se pretendió, sin apenas lograrlo, mitigar los efectos de la pandemia sobre la población económica y socialmente más necesitada.

En esta misma línea de colosal incremento del gasto militar, con el objetivo puesto en alcanzar el 2% del PIB de gasto militar, el presupuesto del Ministerio de Defensa aprobado para 2023 aumentó un 26,3%, 2.672 millones más que en 2022. Se trata de un funesto incremento del gasto militar que, además de no haberse producido en ningún otro ministerio, se viene dedicando en gran medida a inversiones en nuevas armas que han crecido un 69% con respecto a 2022, hasta alcanzar los 7.743 millones y que representan el 30% de todas las inversiones de la Administración Central del estado,, sin contar las inversiones en la Comunidades Autónomas.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el Gobierno español solo contabiliza como gasto militar el presupuesto del Ministerio de Defensa. Sin embargo, el desembolso que el gobierno español destina a sostener su belicismo sicario (de EE UU y la OTAN), es mucho mayor que el reflejado en esas cuentas del solo Ministerio de Defensa. Hay que añadir los gastos e inversiones previstos en los diferentes Organismos Autónomos de Defensa y las partidas militares repartidas por otros Ministerios, como la seguridad social de los militares y pensionistas, la mutua militar, la Guardia Civil (cuerpo militar) y contribuciones a la OTAN. Añadiendo, además, tal como señalan diversos colectivos antimilitaristas, “de dos fórmulas engañosas a la que se recurre todos los años: una a través de aportaciones que surgen desde el Ministerio de Industria en ayudas de I+D para las empresas militares para financiar programas de armas, una partida que en 2023 ha sido de 1.601 millones y que aumenta un 95% con respecto a 2022. La segunda, la transferencia de crédito que se realiza para sufragar las misiones militares en el exterior y que alcanza hasta octubre de 2023 los 1.368 millones. Sí, además, se le añaden los intereses de la deuda de las inversiones, entonces, el gasto militar final alcanza 27.617 millones de euros en 2023 y llega al 2,17% PIB, sobrepasando ese deseado 2%.”.

Con todo, el enorme presupuesto militar aprobado para el ejercicio de 2023 no ha sido suficiente para cumplir con la delirante política belicista de EE UU y la OTAN, en la que participa el gobierno español como miembro activo, llevando el horror y el desastre de la guerra a distintos países (Ucrania, Palestina, naciones del Sahel, Oriente Medio, etc) y provocando la carrera de armamentos a nivel planetario, siendo decenas de países las que observan como se provocan a escala mundial conflagraciones bélicas que terminarán afectándoles. La lista de países que están involucrados en este delirio armamentístico, es ya interminable: EE UU y todos los países de la UE y la OTAN, Japón, Australia, Filipinas, Israel, Corea del Sur, China, India, Irán, Rusia, Arabia Saudí, Paquistán, etc, etc.

Baste para ilustrar la insaciabilidad del gasto militar que provoca este belicismo en el estado español, en los seis primeros meses de 2023, ya ha habido nuevos gastos militares no contemplados en el presupuesto de ese año, que han sido aprobados en diversos Consejos de ministros.

Así, por ejemplo, el 18 de abril pasado se aprobaron adquirir siete proyectos de armas por un importe de 2.956,1 millones para drones RPAS, guerra electrónica, ampliar los programas de blindados Pizarro, blindados Dragón 8×8, Helicópteros NH-90 y vehículos VAC. De nuevo, en el Consejo de ministros del 25 de abril, se aprobaba la adquisición de un nuevo programa para adquirir ocho helicópteros MH-60/R Romeo por un importe de 820,5 millones; y el 20 de junio se aprobó adquirir 4500 vehículos todo terreno VMTT por 315,7 millones y 16 aviones C-295 de vigilancia marítima por 2.034 millones. Incluso, tras las elecciones de 23 de julio, y estando el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos en funciones ha aprobado nuevos programas de armas por valor de 7.500 millones, además de adquirir al poderoso complejo industrial militar de Israel 1.680 misiles Sipke a la empresa Rafael por 285 millones y los lanzacohetes Silam por 297 millones a la empresa Elbit, todo ello en detrimento de la economía productiva y la cobertura de las necesidades sociales en nuestro país.

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