VII Época - 17

EL DERECHO DE ASILO EN EUROPA EN FASE DE LIQUIDACIÓN

Impulsado por la Presidencia española, se urge a los gobiernos de la UE para que el próximo 18 de diciembre suscriban un nuevo Pacto de MIgración y Asilo de la Unión Europea, que vulnera la ley internacional del derecho de asilo y los derechos humanos

Todo comenzó el pasado 4 de octubre. En aquella fecha, presidiendo la escena el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, uno de los mayores impulsores de la iniciativa al considerarla ‘prioritaria’ de su Presidencia, los 27 Estados miembros de la UE, durante la reunión mantenida en Bruselas, habían alcanzado un acuerdo clave para cerrar el Pacto sobre Migración y Asilo.

Se fijó entonces la fecha del 7 de diciembre para celebrar la reunión que ultimase el texto definitivo del nuevo Pacto de Migración y Asilo, al objeto de que quedase aprobado antes de elecciones de 2024, dando carpetazo al debate político y social que pudiera suscitarse durante la competencia electoral. Inicialmente no lo lograron, por lo que decidieron darse un nuevo plazo, hasta el 18 de diciembre, para zanjar las pequeñas discrepancias que se han puesto de manifiesto. El corto aplazamiento, se corresponde con la evidencia de que la práctica totalidad del texto ya está acordado y sólo quedan por resolver pequeños “flecos” de redacción.

Frente a esta voluntad unánime de los gobiernos europeos, reafirmándose en la brutal y mortífera política de control de la migración y el asilo que viene desplegando desde hace años, Amnistía Internacional y otras dieciséis ONG’s internacionales venían alertando sobre el contenido de este ‘nuevo’ Pacto de Migración y Asilo, que no solamente vulnera los derechos humanos si no que, además, liquida aspectos cruciales del sistema de protección y asilo previstos en la legalidad internacional, en un “ataque potencialmente irreversible”, que daría “luz verde” e “impunidad legal” a prácticas como la perfilación racial y las devoluciones en frontera.

Según las declaraciones de estas ONG’s “la Unión Europea debería abandonar este plan que no solo falla en proveer soluciones operativas para las carencias del sistema actual, sino que perjudicará a las personas migrantes y refugiadas”. Señalan como principales puntos de alerta, los siguientes:

+ El Pacto afianza los rechazos en frontera, una práctica que vulnera los derechos de las personas migrantes y reclamantes de asilo y cuya realización efectiva ha provocado cientos de muertos.

+ Profundiza en el modelo de externalización de las fronteras a terceros países, que no tendrán que rendir cuentas. Además, el Pacto tiene por eje central las deportaciones, rebajando las garantías. Todo ello, tiene como consecuencia inmediata, la monstruosa cifra de muertes, asesinatos, violaciones, mutilaciones, explotación insufrible que vienen produciéndose en los países fronterizos del sur de Europa, como Marruecos, Libia, Túnez, y en la región sahariana y subsahariana.

+ Abre la puerta y refuerza la impunidad a abusos contra los derechos humanos, “proporcionando apoyo de la UE para la privación de libertad arbitraria (incluso en el territorio de la propia UE), severas violaciones a los derechos humanos, que se han convertido en un lugar común en las fronteras de la UE”.

+ Apunta a una ampliación del uso de la detención en toda Europa, “abocando al encierro a hombres, mujeres y niños que acaban atrapadas en un limbo legal, y viviendo en dramáticas condiciones”.

+ Ampara los procesos masivos de vigilancia centrados en las personas racializadas, a través del perfilamiento racial que afectará tanto a las personas migrantes independientemente de su situación administrativa “ampliando la red de las personas que pueden acabar detenidas, simplemente por su aspecto, apariencia y características físicas”. Lo que es ilegal, según las leyes internacionales vigentes en la actualidad.

+ Impone la obligatoriedad de realizar los procedimientos de asilo en frontera, un requisito que implica la detención de facto de las personas, con dramática dificultad para acceder a asistencia legal, que, hasta el momento, trataban de garantizar la ley y normativa internacionales de asilo.

Ante estos hechos -cuya calificación propia es la de políticas criminales, responsables de decenas de miles de muertes y espantos sobre cientos de miles de personas que huyen del hambre, el expolio o la guerra- no cabe otra acción para la clase trabajadora de nuestra país, la sociedad entera, que la solidaridad local e internacional y la lucha, desobediente e insurgente, contra esta nueva ignominia, contra el Pacto europeo de Migración y Asilo.

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