EL BBVA PROPONE 3.798 DESPIDOS EN TODO ESPAÑA

El Banco Bilbao Vizcaya (BBVA) planteó a las centrales sindicales que ostentan la representación legal mayoritaria de la plantilla, su particular interés en despedir a 3.798 empleados (de los 23.300 que conforman la plantilla de la empresa matriz) y cerrar 530 oficinas de todo España, sin que los sindicatos mayoritarios en el sector ni la plantilla muestren más que débiles señales de ‘desacuerdo’ y anuncien tímidos actos de protesta formal, como concentraciones el 17 de mayo y probables paros parciales los días 25 y 31 de este mes. Solo algunas organizaciones sindicales -CGT, SEC, CIC, CIG, ELA, SCAT y LAB-, minoritarias en su representación, han convocado conjuntamente un paro de 24 horas para el 26 de mayo.

En la primera mesa de ‘negociación’ del ERE se puso de manifiesto que esta no es la primera vez que BBVA pone en marcha una medida similar [ya hubo un ERE pactado tras la absorción por el BBVA de Catalunya Banc] aunque la opción dominante en los últimos años hubiese sido el compromiso y mercadeo de prejubilaciones pactadas. Ahora, el ERE afectará tanto a la red de oficinas, como a los servicios centrales. De hecho, 3.000 empleados saldrán de las oficinas, el 20% del total de los que trabajan en ellas (111 en Galicia y 26 en Pontevedra) y otros 773 empleados saldrán de los servicios centrales, el 9% de los actuales.

Pese a las abultadas ganancias del periodo anterior, los directivos del BBVA excusan su propuesta de despido colectivo en la necesidad -¡eso dicen!- de ‘garantizar su competitividad’ y “reducir su estructura de costes salariales” (NOTA: se refieren a los sueldos de directivos para abajo, que la chequera de los ejecutivos de arriba no entra en este cómputo).

Siguiendo el guión previsible en estos casos, la reacción retórica de CC OO y UGT no se hizo esperar. Declararon a los medios que el plan de ajuste diseñado por la empresa es “insostenible y escandaloso”, las “medidas propuestas son obscenas” y que se movilizarán para mostrar su “absoluto rechazo”. Sin embargo, tras esta escenificación de palabrería encendida, apenas nada en lo relativo a la posibilidad de hacer frente a tamaña ‘obscenidad’, más que paros parciales . Al contrario, apenas pasadas unas pocas horas del anuncio de los términos del ERE, ya los secretarios generales de CCOO y UGT rebajaron el tono de sus críticas ofreciendo (ofreciéndose) a la empresa su talante más negociador y chalanero: “Sabemos -dijeron- que el sistema financiero está en un momento delicado porque se está reestructurando, pero no debe dar una salida en estos términos”. Y añadió: “Exigimos corresponsabilidad al sector financiero y no está teniendo una actitud corresponsable a la hora de abordar su proceso de modernización”. Y, aún, “Queremos llegar a un acuerdo, pero no a cualquier precio”.

Con estos mimbres, sin que la plantilla reaccione enérgicamente y se organice solidariamente con los trabajadores del sector bancario, también amenazados de despido y recortes en la plantilla, el inmediato futuro está ya escrito en su trazo grueso: ¡Gana la banca! y, con ella, el paro, la precariedad, la amenaza, el acatamiento …

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