DOS JORNALEROS HAN MUERTO

Con pocos días de diferencia, dos incendios en chabolas de inmigrantes de Huelva

El siniestro, extinguido tras tres horas de trabajos de los bomberos, ha ocurrido el miércoles pasado, 19 de mayo, en el asentamiento chabolista de inmigrantes temporeros de El Bosque, en Lucena del Puerto (Huelva) y ha destruido también una treintena de infraviviendas.

En el incendio han perecido dos personas, un hombre y una mujer. El varón fallecido, de nombre Ato, era oriundo de Ghana y tenía 50 años. Llevaba al menos una década viviendo en el lugar. La mujer fallecida hasta el mediodía de hoy aún no había sido identificada.

Este asentamiento está ubicado en una zona de pinares próxima al kilómetro 11 de la carretera A-486 y es uno de los más importantes de la localidad, llegando a albergar en los momentos de mayor presencia de trabajadores temporeros hasta a 1.500 personas. Entre las chabolas incendiadas, varias estaban vacías, debido a que sus ocupantes están trabajando en otras regiones del país. También algunas servían de almacenamiento de material para construir nuevas viviendas y otros enseres.

El aviso por el fuego declarado en el asentamiento conocido como El Bosque se recibió sobre las 3 de la madrugada, siendo desconocidas hasta el momento las causas. Varias personas, vecinas del poblamiento, todas ellas trabajadores temporeros en faenas agrícolas, han sido atendidas en el lugar a consecuencia de la inhalación del humo.

Se trata del segundo incendio en asentamientos chabolistas en la provincia de Huelva en los últimos días tras el registrado el pasado domingo en Palos de la Frontera, que afectó a 180 precarias construcciones utilizadas como viviendas y se saldó con dos heridos, un hombre y una mujer, que precisaron traslado hospitalario.

En ambos casos, las chabolas estaban construidas a base de un armazón de madera de palé y revestidas de cartón, plásticos y en algunos casos mantas que sirven de aislamiento ante las temperaturas extremas, lo que propicia la rápida expansión del fuego. Entre las pérdidas materiales más comunes, además de los pocos enseres y ropas, suele encontrarse documentación de vital importancia para los temporeros. Perder el pasaporte, permisos o comprobantes de arraigo puede retrotraer su experiencia migrante al punto de partida.

Hasta el momento se desconoce la causa de los incendios. Ante la reiteración de los siniestros en este tipo de asentamientos, no se descarta ninguna posibilidad sobre su origen concreto, por más que el verdadero agente causal -tanto de los siniestros, fortuitos o no, como de la cotidiana normalidad- sean las condiciones de precariedad, explotación laboral y exclusión social en las que cientos de personas, muy mayoritariamente inmigrantes, han de afrontar su trabajo como peones temporeros agrícolas.

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